Zoología

Descubren fósiles diminutos de más de 500 millones de años que cambian la historia de la zoología

El hallazgo de fósiles de Purgatorius podrían aclarar la historia de la evolución de los primates

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fósiles diminutos
Una representación realista del primate arcaico Purgatorius. (Foto: Andrey Atuchin)
Blanca Espada

En las últimas semanas, un equipo de científicos que trabajaba en la zona de Corral Bluffs, en la Cuenca de Denver, se llevó una sorpresa que no esperaban encontrar allí. Entre varios sacos de sedimento que estaban limpiando, aparecieron unos fósiles de dientes diminutos que, tras revisarlos con calma, resultaron pertenecer a Purgatorius. No es un nombre conocido para la gran mayoría, pero en paleontología sí ya que se trata de uno de los mamíferos más antiguos vinculados al origen remoto del linaje de los primates. Y lo llamativo no es sólo la identificación, sino el lugar exacto donde ha ocurrido.

Hasta ahora, prácticamente todo lo que se sabía de este animal procedía de zonas mucho más al norte, sobre todo de Montana y del suroeste de Canadá. Por eso, ver estos fósiles diminutos tan al sur obliga a cambiar el mapa que se daba por hecho. Según explican los investigadores, no se trata de que la especie no estuviera allí, sino de que durante años no se excavó con métodos que permitieran localizar piezas tan pequeñas.  Los responsables del estudio son científicos del Brooklyn College y del Graduate Center de Nueva York, junto al Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver y no han encontrado huesos grandes ni piezas que llamen la atención a simple vista, sino tres dientes aislados. Son restos minúsculos, pero suficientes para situar a la especie en un punto del mapa donde nadie la esperaba.

Descubren fósiles diminutos de más de 500 millones de años

Los sedimentos donde aparecieron los dientes se encuentran a casi cien metros por encima del límite geológico que marca la transición entre el Cretácico y el Paleógeno, la misma frontera que indica el impacto del asteroide que provocó la desaparición de los dinosaurios no avianos. Según los cálculos del equipo, esos materiales tienen una antigüedad aproximada de entre 65,38 y 65,46 millones de años, lo que coloca a Purgatorius en un periodo relativamente temprano de la recuperación de la vida en la Tierra.

Ese detalle es relevante porque, en esos primeros cientos de miles de años, los ecosistemas estaban cambiando a gran velocidad. Muchos nichos ecológicos habían quedado vacíos y otras especies empezaban a ocuparlos. Dentro de ese escenario, Purgatorius representa uno de los primeros pasos del grupo que más tarde daría lugar a los primates. Es decir, que no se trata todavía de un primate como tal, pero sí de un miembro antiguo de ese linaje. Los especialistas lo incluyen dentro de los plesiadapiformes, un conjunto de pequeños mamíferos que muestran rasgos primitivos cercanos al origen del grupo. Su presencia en Colorado permite completar un tramo que faltaba en la secuencia geográfica.

El problema de los microfósiles que no se buscan

Los dientes no aparecieron en una excavación tradicional. Se localizaron después de lavar de manera sistemática grandes cantidades de sedimento con mallas muy finas, un proceso laborioso que a menudo se reserva para campañas concretas. Esto explica por qué no habían aparecido antes restos tan pequeños en lugares distintos a los ya conocidos.

Los investigadores señalan que durante décadas se puso más atención en fósiles grandes y fáciles de identificar. Es una práctica habitual en paleontología y tiene lógica, pero deja fuera piezas diminutas que, en algunos casos, resultan decisivas para completar una historia. Lo que ocurre en Corral Bluffs es un buen ejemplo ya que si no se aplican técnicas específicas, los restos no afloran. De hecho, en esa misma zona se están recuperando fósiles de otros animales pequeños, como peces, tortugas y cocodrilos jóvenes. Todo apunta a que se trata de un yacimiento con mucho potencial para reconstruir cómo eran los ecosistemas de ese periodo, no solo la presencia de Purgatorius.

Un mamífero que vivía en los árboles

Los estudios previos sobre esta especie habían sugerido que Purgatorius era un animal arborícola. Los huesos del tobillo analizados en investigaciones anteriores muestran adaptaciones claras a la vida en los árboles. Ese detalle encaja con lo que se sabe ahora de la recuperación de la vegetación tras la gran extinción.

Durante un tiempo se pensó que la destrucción inicial de los bosques podía haber limitado la expansión de estas especies en algunas zonas. Sin embargo, los estudios paleobotánicos indican que la regeneración fue relativamente rápida en América del Norte. Si los bosques volvieron a ocupar el territorio, no hay razón para pensar que Purgatorius no pudiera hacerlo también. Este nuevo hallazgo, por tanto, refuerza la idea de que la especie no estaba confinada a una franja concreta del continente. Más bien parece que se movía por diferentes regiones según avanzaba la recuperación de los ecosistemas.

La importancia del estudio no está en el tamaño del fósil de apenas unos milímetros, sino en lo que aporta al rompecabezas evolutivo. Purgatorius se sitúa en el origen del grupo Euarchonta, que incluye a primates, colugos y musarañas arbóreas. Entender dónde vivió y en qué momento empezó a expandirse ayuda a reconstruir los primeros pasos de ese linaje.

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