Suena a broma pero la ciencia lo avala: Reino Unido ya usa heces y residuos de pollos para generar energía eléctrica
El uso de heces y residuos de pollos para generar energía eléctrica ya es una realidad en Reino Unido. Lo que durante años fue un desafío para la industria avícola, hoy forma parte de un sistema de producción energética basado en biomasa que aprovecha el llamado «poultry litter» como combustible.
Este material, compuesto por heces, restos de alimento, plumas y material de cama, se acumulaba en grandes volúmenes en las granjas. Su gestión generaba complicaciones ambientales por la liberación de nitratos y las emisiones derivadas de su descomposición, lo que obligó a buscar soluciones alternativas.
Cómo Reino Unido transforma residuos de pollo en electricidad
El país que ha desarrollado esta tecnología durante más de dos décadas es Reino Unido. Una de las instalaciones pioneras fue Eye Power Station, inaugurada en los años noventa y capaz de alcanzar cerca de 17 MW de potencia utilizando principalmente residuos avícolas como combustible. Con el tiempo, esta central se convirtió en un referente internacional dentro del sector de la biomasa.
El proyecto de mayor escala fue la planta de Thetford, desarrollada por Fibrowatt. Esta instalación llegó a contar con una potencia instalada aproximada de 38,5 MW.
Más recientemente, en 2024, entró en funcionamiento una planta en Ballymena, en Irlanda del Norte. Esta instalación ha sido considerada la primera del mundo en operar exclusivamente con poultry litter, sin mezclarlo con otros combustibles.
Procesa alrededor de 40.000 toneladas anuales de residuos avícolas y genera aproximadamente 3 MW de electricidad, suficiente para abastecer a unas 6.000 viviendas. Además, el proyecto contempla la producción de biometano con el objetivo de sustituir parte del gas importado.
El proceso técnico para convertir residuos avícolas en energía
La generación eléctrica a partir de residuos de ave se basa en un sistema de biomasa. El proceso comienza con la preparación del combustible: los desechos se secan y se mezclan para homogeneizar su composición.
Una vez listos, se introducen en una caldera industrial donde se queman a alta temperatura. El calor producido calienta agua en un sistema de tuberías, generando vapor a alta presión.
Ese vapor impulsa una turbina conectada a un generador eléctrico. La turbina transforma la energía térmica en energía mecánica y, posteriormente, el generador convierte esa energía en electricidad utilizable.
El aprovechamiento del poultry litter se clasifica como biomasa renovable porque utiliza un subproducto agrícola que, de otro modo, generaría emisiones y problemas de gestión. En algunos casos, incluso la ceniza resultante se reutiliza como fertilizante, cerrando parcialmente el ciclo de aprovechamiento.
No obstante, la combustión de biomasa produce emisiones de CO2 y partículas, lo que mantiene abierto el debate científico sobre su impacto climático neto en comparación con otras fuentes renovables como la eólica o la solar.
Este modelo energético demuestra cómo un residuo agrícola puede integrarse en una estrategia de producción eléctrica estable, especialmente en regiones con fuerte actividad avícola. La continuidad de estas plantas durante más de dos décadas refleja la consolidación de esta tecnología dentro del mix energético británico.
La experiencia del Reino Unido evidencia que la gestión de residuos puede convertirse en una oportunidad industrial cuando se aplican soluciones técnicas específicas. Aunque persisten debates sobre su balance ambiental, el uso del poultry litter ha pasado de ser un problema de acumulación a una fuente constante de generación eléctrica.