China

China desafía las leyes de la física y cambia la guerra para siempre: construye un dispositivo que mejora la sincronización de los drones

china drones
Blanca Espada

China vuelve a mover ficha en un terreno donde cada avance cuenta y en el que ha dado muestras, en anteriores ocasiones, de que domina. No es algo que se vea a simple vista ni un invento que vaya a aparecer mañana en el día a día, pero sí uno de esos desarrollos que, poco a poco, terminan cambiando cómo funcionan muchas cosas. Y en este caso, todo gira en torno a algo tan básico como el tiempo ya que desde China llega ahora un dispositivo con el que cambiará el modo en el que usamos los drones, y que no deja de ser, un pequeño reloj.

Un equipo de la Universidad de Wuhan ha conseguido reducir uno de los instrumentos más precisos que existen hasta un tamaño que hace unos años parecía impensable. Hablamos de un reloj atómico que cabe prácticamente en la yema de un dedo y que, aun así, mantiene una precisión extrema. No es sólo una cuestión técnica o de laboratorio, porque cuando ese nivel de precisión se mete dentro de un dispositivo pequeño, las aplicaciones se multiplican. Y ahí es donde entran los drones, que son, al final, los que convierten este avance en algo mucho más relevante de lo que parece en un primer momento.

China construye un dispositivo que mejora la sincronización de los drones

El dispositivo ocupa apenas unos centímetros cúbicos, algo así como una uña. Sin embargo, lo que llama la atención no es tanto el tamaño como lo que es capaz de hacer. Según los datos que han trascendido, su margen de error es mínimo, hasta el punto de que tardaría decenas de miles de años en desviarse un solo segundo.

Puede sonar exagerado, pero ahí está precisamente la clave del porqué supone un avance tan grande ya que un reloj atómico no funciona como uno convencional. No tiene engranajes ni mecanismos visibles, sino que mide el tiempo observando el comportamiento de los átomos, que siguen patrones extremadamente estables. Durante mucho tiempo, ese nivel de precisión sólo era posible de conseguir en equipos grandes, delicados y con bastante consumo. Reducir todo eso sin perder fiabilidad era uno de los grandes retos. Y, por lo que parece, ahora han encontrado la forma de hacerlo.

El cambio técnico que lo hace posible

La diferencia está en cómo se construye. En lugar de los sistemas tradicionales, que necesitaban estructuras bastante complejas, este nuevo diseño utiliza un enfoque más compacto que está basado en láseres y pequeñas celdas con átomos. No se han dado a conocer todos los detalles al respecto, pero la idea que se explica es fácil de entender ya que básicamente lo que han conseguido, es meter en un chip algo que antes ocupaba mucho más espacio. Y eso cambia completamente el panorama dado que no estamos hablando de un dispositivo que haya sido pensado sólo para un laboratorio o un satélite, sino de algo que se puede integrar también en los sistemas móviles.

Por qué esto importa en los drones

El porqué este nuevo invento que llega de China es algo que cambiará para siempre a los drones, tiene que ver no tanto con la técnica y sí con la práctica ya que un dron no sólo vuela, sino que para hacerlo bien necesita saber exactamente dónde está, coordinarse con otros dispositivos y reaccionar en tiempo real. Y todo eso depende del tiempo, aunque no se perciba así a simple vista. Por ejemplo, el GPS no mide distancias como tal. Lo que hace es calcular cuánto tarda en llegar una señal. Si ese cálculo falla aunque sea por una fracción mínima, la posición deja de ser exacta. Y eso, en situaciones normales, puede no ser grave. Pero en otras, sí lo es.

Menos dependencia y más precisión

Hasta ahora, muchos sistemas dependían de referencias externas, como los satélites. El problema es que esa señal puede fallar, perderse o ser interferida, sin embargo con un reloj atómico integrado en el propio dron, esa dependencia se reduce. El dispositivo puede mantener su propia referencia temporal y seguir funcionando con precisión incluso sin señal externa de modo que permite por ejemplo, que varios drones se coordinen mejor entre sí o que mantengan su trayectoria sin desviaciones importantes. Con ello, no es que todo vaya a cambiar de un día para otro, pero sí que abre la puerta a un tipo de tecnología más autónoma y precisa.

Un avance que va más allá de lo militar

Aunque es fácil pensar en aplicaciones militares, el alcance es más amplio. Cualquier sistema que dependa de una sincronización precisa puede beneficiarse de algo así, desde vehículos autónomos hasta redes de sensores o exploración en entornos donde no hay señal estable, como bajo el agua o en zonas remotas. Al final, todo vuelve a lo mismo y es que cuando se puede medir el tiempo con más precisión y hacerlo en un dispositivo pequeño, como el que acaba de inventar en China, cambian muchas cosas.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias