Adiós a ir en bicicleta por la carretera: el BOE confirma la norma que lo cambia todo en España

En 2024, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), fallecieron en España 46 ciclistas en accidentes de tráfico, de los cuales 14 no llevaban casco en el momento del accidente cuando circulaban en entornos urbanos. Ahora, el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado una nueva normativa que permite la construcción de carriles bici segregados en tramos de carreteras estatales y contempla la posibilidad de eliminar parcial o totalmente el arcén para su instalación. Esta medida, en vigor desde el 10 de octubre de 2025, tiene como objetivo reforzar la seguridad de quienes circulan en bicicleta por la carretera.
La iniciativa se enmarca dentro de la Estrategia Estatal por la Bicicleta y la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030, y busca impulsar una red ciclista más cohesionada, segura y conectada en todo el territorio nacional. En la práctica, la normativa abre la puerta a la creación de vías ciclistas paralelas a las carreteras estatales, siempre que se cumplan ciertas condiciones: que no se comprometa la seguridad vial, que no se afecte al funcionamiento de la carretera y que se asegure la continuidad de las rutas ciclistas ya existentes.
La norma que prohíbe ir en bicicleta por la carretera
«El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA) ha desarrollado la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030, que guiará las actuaciones del MITMA en materia de movilidad, infraestructuras y transportes en los próximos 10 años. La Estrategia constituye, junto con la Agenda Urbana Española, el pilar estratégico del Ministerio para afrontar los retos de la movilidad en los próximos 10 años, y se complementa con el desarrollo de la futura Ley de Movilidad Sostenible y Financiación del Transporte», detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
La Estrategia de Movilidad entiende la movilidad como un derecho, así como un elemento de cohesión social y de desarrollo económico. Su objetivo es ofrecer soluciones a los problemas reales de desplazamiento de la ciudadanía desde una perspectiva amplia y transversal. Este enfoque se articula en torno a tres pilares fundamentales. En primer lugar, la seguridad de las personas y los bienes, considerada la base sobre la que se sostiene todo el sistema de movilidad. En segundo lugar, la sostenibilidad, que abarca las dimensiones social, económica y medioambiental. Y, en tercer lugar, la conectividad, entendida tanto desde la digitalización y el avance tecnológico como desde la intermodalidad del transporte y la conexión con Europa y el resto del mundo.
Adiós a los arcenes
La publicación del BOE señala que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, junto con la DGT, impulsará nuevas iniciativas de para la movilidad en bicicleta a través de la red de carreteras del Estado. Para ello, se contempla la construcción o adaptación de infraestructuras como carriles bici o vías seguras que permitan crear una red continua para los ciclistas. En la práctica, esto implica que en determinadas carreteras con varios carriles o bajo volumen de tráfico se puedan habilitar recorridos ciclistas contiguos.
El objetivo es facilitar los desplazamientos en bicicleta tanto en entornos urbanos como en áreas periurbanas o incluso entre distintas localidades, promoviendo así una mayor accesibilidad y seguridad. Asimismo, se prevé la coordinación con ayuntamientos y comunidades autónomas para asegurar que las políticas de movilidad ciclista sean coherentes, compatibles y estén integradas dentro de una estrategia común en todo el territorio.
Si los nuevos carriles bici están señalizados con el cartel R-407a (que establece la obligatoriedad de su uso), los ciclistas estarían obligados a circular por dichas vías en lugar de por la calzada. Esta circunstancia podría tener implicaciones relevantes para determinados usuarios, especialmente para quienes practican el ciclismo de competición, ya que este tipo de infraestructuras suelen presentar anchuras limitadas, lo que dificulta la circulación en grupo o en paralelo dentro del propio carril.
En la práctica, la reforma implica que los ciclistas deberán abandonar los arcenes en aquellos tramos donde se construyan carriles bici señalizados como obligatorios. En estas zonas, la circulación en bicicleta por la calzada quedará restringida, por lo que los usuarios deberán utilizar exclusivamente la vía segregada habilitada para este fin.
Ahora bien, este cambio normativo no supone una prohibición generalizada del uso del arcén de la carretera para quienes circulan el bicicleta: la obligación se mantiene en aquellas vías donde siga existiendo y sea transitable. Además, la aplicación de la norma será progresiva, ya que la transformación de los arcenes no se llevará a cabo de forma simultánea en toda la red viaria, sino que dependerá de estudios técnicos y de las necesidades específicas de cada tramo.
Normas y sanciones
Finalmente, es importante señalar que estas modificaciones no alteran el régimen sancionador de la DGT: circular sin luces o elementos reflectantes en condiciones de baja visibilidad conlleva una sanción de 200 euros y el incumplimiento las señales de tráfico o a las normas de circulación implica multas que oscilan entre 100 y 200 euros.