Carlos V: «No importa que no me entendáis. Que yo estoy hablando en mi lengua española»
Este gesto fue un hecho histórico que marcó la vida del latín como lengua en la política europea
La reflexión del rey Carlos V: "Hablo el español con Dios, el italiano con las mujeres, el francés con los hombres y el alemán con mi caballo"
5 curiosidades sobre el emperador Carlos V
Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico fue el monarca más poderoso de la Europa del siglo XVI y fue el rey que, gracias a la expansión de su territorio, dio origen a la célebre frase «imperio en el que nunca se ponía el sol». A sus 36 años, el emperador español pronunció frente al obispo Paulo III la siguiente frase, rompiendo con el protocolo de la época: «No importa que no me entendáis. Que yo estoy hablando en mi lengua española».
«Mi lengua debería ser sabida por toda la gente cristiana»
El 17 de abril de 1536, el emperador español rompió el protocolo diplomático de la época al dar un discurso oficial en castellano en lugar de usar el latín, que era la lengua internacional de la Iglesia y la diplomacia.
El obispo francés de Mâcon, al escuchar el discurso en español, se quejó formalmente porque no entendía las palabras del monarca. Ante esta queja, Carlos I de España decidió ser contundente con su respuesta: «Señor obispo, entiéndame si quiere; y no espere de mí otras palabras que de mi lengua española, la cual es tan noble que debería ser sabida y entendida de toda la gente cristiana».
El significado del discurso de Carlos V
Ese día marcó un antes y un después. El latín era el idioma obligatorio por la diplomacia y la Iglesia. Carlos V impulsó el castellano como una lengua internacional y dominante en su imperio (que abarcaba Europa y América) con su discurso.
Su mensaje no era el empleado con simples palabras, sino que pretendía, usando la lengua española, mostrar la indiscutibilidad de España como superpotencia mundial por encima del resto de países de Europa. A pesar de nacer en Bélgica y ascender al trono con 16 años (1500 d. C.) sin saber hablar castellano, lo que causó rechazo en los nobles españoles, se convirtió en una figura histórica de España. Este alzamiento de su figura se debió a actos como el mencionado anteriormente, donde defendió la figura de España.
Este gesto fue otro grano de arena que marcó el principio del fin del latín como lengua empleada en la política europea. Abrió camino para que las lenguas nacionales se convirtieran en las lenguas oficiales de la geopolítica del mundo.