Mercurio y Júpiter juntos el 25 de junio: cómo encontrarlos en el cielo y por qué Mercurio es tan difícil de ver
El 25 de junio Mercurio y Júpiter estarán a menos de 4 grados de distancia. Te explicamos cómo localizar al planeta más escurridizo del sistema solar y por qué esta es una oportunidad única.
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El próximo día 25 de junio, Mercurio y Júpiter darán un espectáculo astronómico, no de forma espectacular pero ideal para amantes de mirar al cielo. No veremos dos enormes esferas brillantes ni un fenómeno extraordinario visible durante horas. La realidad de la astronomía observacional suele ser más discreta. Aun así, precisamente ahí está parte de su encanto.
Este encuentro tiene un protagonista inesperado: Mercurio. Hay otros planetas que suelen ser más visibles. Mercurio no lo es, es poco frecuente poder verlo.
Cuándo y cómo ver Mercurio y Júpiter el 25 de junio
Mercurio y Júpiter no estarán realmente cerca uno del otro en el espacio. De hecho, los separan cientos de millones de kilómetros. Lo que ocurre es que, vistos desde la Tierra, sus posiciones coincidirán visualmente en una pequeña región del cielo.
El momento de observación será breve. No hablamos de un fenómeno que pueda contemplarse durante toda la noche. Quien quiera verlo tendrá que aprovechar una ventana relativamente corta justo después de la puesta del Sol.
Por experiencia, los eventos que ocurren cerca del horizonte suelen ser los más traicioneros. Un edificio, una hilera de árboles o una ligera bruma pueden arruinar la observación. Por eso merece la pena buscar previamente un lugar con una vista completamente despejada hacia el oeste.
Las playas, los miradores elevados o las zonas rurales abiertas suelen ofrecer las mejores condiciones.
Hora exacta y orientación desde España
A partir de la media tras la puesta del sol será el momento ideal. Este momento puede variar según la zona o la ubicación. Lo ideal es cuando el sol desaparezca mirar hacia el oeste o también el noroeste.
Durante los primeros minutos el cielo todavía conservará bastante claridad. De hecho, esa es una de las razones por las que Mercurio resulta tan complicado de localizar. Aparece cuando aún no es completamente de noche.
Quienes tengan cierta experiencia probablemente identificarán primero a Júpiter. Su brillo destacará rápidamente entre los tonos azulados y anaranjados del crepúsculo.
Una vez localizado, encontrar Mercurio será mucho más sencillo.
Los prismáticos pueden resultar de gran ayuda. No son imprescindibles, pero sí muy útiles, especialmente para quienes nunca han observado este planeta. Eso sí, siempre conviene esperar a que el Sol se haya ocultado totalmente antes de utilizar cualquier instrumento óptico.
Cómo distinguir uno del otro
La diferencia principal será el brillo. Júpiter destacará claramente como el objeto más luminoso de los dos. De hecho, incluso cuando las condiciones atmosféricas no sean perfectas seguirá llamando la atención con relativa facilidad.
Mercurio tendrá un aspecto más discreto. No brillará tanto y estará más afectado por la luminosidad residual del atardecer.
Para quien observe por primera vez, el procedimiento más práctico es localizar el punto más brillante cerca del horizonte occidental. Ese será Júpiter. A partir de ahí bastará con buscar una segunda luz cercana.
Por qué Mercurio es el planeta más difícil de observar
Mercurio es el planeta más cercano al Sol. Como consecuencia, desde nuestro punto de vista nunca se aleja demasiado de él. Siempre aparece inmerso en una región del cielo donde la luz solar todavía tiene una influencia importante.
Mientras Júpiter puede verse durante horas en plena oscuridad, Mercurio casi siempre obliga a perseguirlo en los minutos previos al amanecer o justo después del atardecer.
Eso limita enormemente las oportunidades de observación. Hay personas aficionadas a la astronomía que llevan años observando el cielo y aun así apenas han visto Mercurio unas pocas veces.
Su cercanía al Sol y la ventana de visibilidad
Mercurio tarda únicamente 88 días en completar una vuelta alrededor del Sol. Esa velocidad orbital tiene consecuencias muy evidentes cuando lo observamos desde la Tierra. El planeta aparece y desaparece continuamente de nuestro campo visual porque nunca logra separarse demasiado del resplandor solar.
Cuando alcanza su máxima elongación, es decir, la mayor distancia aparente respecto al Sol, llegan las mejores oportunidades para localizarlo. Incluso en esos momentos favorables sigue siendo un objetivo complicado.
Normalmente se mantiene bajo sobre el horizonte y cualquier obstáculo puede ocultarlo. La atmósfera cercana al horizonte tampoco ayuda. El polvo, la humedad o la contaminación lumínica reducen notablemente la visibilidad.
Cuántas veces al año se puede ver desde España
No existe una cifra exacta aplicable a todos los años. La visibilidad de Mercurio depende de varios factores astronómicos que cambian constantemente. Algunas apariciones son excelentes y permiten observarlo durante varios días seguidos con relativa facilidad. Otras pasan prácticamente desapercibidas para el observador medio.
Desde España suelen producirse varias oportunidades anuales, tanto al amanecer como al atardecer.
Preguntas frecuentes
¿Se puede ver Mercurio a simple vista el 25 de junio?
Sí. Si el horizonte occidental está despejado y las condiciones meteorológicas acompañan, Mercurio podrá observarse sin necesidad de telescopio.
Lo que ocurre es que no será tan evidente como Júpiter. Su brillo será menor y aparecerá inmerso en la claridad del crepúsculo. Los prismáticos pueden facilitar mucho la tarea, especialmente para quienes intentan localizarlo por primera vez.
¿Cómo sé cuál es Mercurio y cuál es Júpiter?
La diferencia principal estará en la intensidad del brillo. Júpiter será claramente el más luminoso de los dos. Cuando encuentres el punto más brillante cerca del horizonte oeste, probablemente ya habrás localizado a Júpiter.
¿Cuándo es la mejor época para ver Mercurio?
Las mejores oportunidades suelen coincidir con las máximas elongaciones, momentos en los que Mercurio alcanza la mayor separación aparente respecto al Sol.
No todas las elongaciones son igual de favorables. Algunas apenas permiten verlo unos minutos, mientras que otras ofrecen ventanas de observación bastante cómodas durante varios días consecutivos.
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- Astronomía