Agricultura Abono de Madrid

La Comunidad de Madrid ya genera 100 toneladas de abono que blinda su agricultura ante la crisis de Ormuz

El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha disparado el precio mundial de la urea y el amoníaco

La planta piloto de El Encín ha tratado ya más de 260 toneladas de residuos desde 2022

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Desde el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán, el cierre del Estrecho de Ormuz se convirtió en la mayor interrupción del suministro energético mundial desde la crisis de los años setenta. Por este corredor transita cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, unos 16 millones de toneladas al año.

La región del Golfo Pérsico concentra en torno al 34% de las exportaciones globales de urea, el 23% del amoníaco y el 18% de los fosfatos amónicos, tres insumos esenciales para fabricar los abonos nitrogenados que necesita la agricultura europea.

El resultado ha sido una escalada de precios: la urea ha llegado a superar los 650 dólares por tonelada, un 40% más desde el inicio del conflicto, y la FAO calcula subidas de entre el 15% y el 20% en el conjunto de fertilizantes durante la primera mitad de 2026.

Fertilizantes en máximos

Ante esta tensión, el Consejo de la Unión Europea aprobó el pasado 22 de mayo la suspensión durante un año de los aranceles que gravaban la urea y el amoníaco importados, del 6,5% y el 5,5% respectivamente.

España, por su parte, ha activado ayudas propias que cubren hasta el 70% del sobrecoste derivado del encarecimiento de combustibles y fertilizantes para el sector agrario, pesquero y de transporte, vigentes hasta finales de este año.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, movilizó además un plan de 5.000 millones de euros para proteger a ciudadanos, pymes, al sector primario y a la industria ante el impacto de esta crisis.

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Ayudas de urgencia

España no depende de forma directa de la ruta de Ormuz, ya que compra la mayoría de sus materias primas a Argelia y Egipto. Pero sí sufre el efecto indirecto: el encarecimiento del gas natural y la competencia de los compradores asiáticos por el mismo producto.

En este contexto, contar con fuentes propias de fertilización se ha convertido en una ventaja estratégica. Es lo que ha hecho la Comunidad de Madrid, que ha generado en los últimos cuatro años 100 toneladas de abono orgánico de alta calidad en su planta piloto de agrocompostaje.

Se trata de un espacio ubicado en la finca experimental El Encín, en Alcalá de Henares, perteneciente al Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).

La ventaja de lo local

Esta instalación constituye un espacio de referencia para el desarrollo de proyectos de investigación relacionados con la transformación de residuos. Los expertos buscan mejorar la eficiencia de estos procesos y asesoran al sector agrario en la fabricación de compost.

El objetivo final es desarrollar el uso de este compost para la regeneración de suelos de cultivo, sobre todo de vid y olivo, dos de los cultivos más representativos de la región madrileña.

El espacio se puso en marcha en 2022 y, desde entonces, se han tratado más de 260 toneladas de residuos orgánicos, buena parte de ellos procedentes de convenios firmados con distintos ayuntamientos de la región.

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Del residuo al abono

El Gobierno regional firmó un acuerdo colaborativo con el Ayuntamiento de Torrelodones para utilizar los restos generados en sus centros escolares. Solo con esta recogida, el IMIDRA estima que hasta 2027 podrá convertir 180.000 kilogramos de desechos.

Con este mismo objetivo se encuentra vigente el convenio con el Consistorio de Torrejón de Ardoz. Una vez llegan a la planta, los investigadores se encargan de analizarlos y convertirlos en abono de calidad.

Así, el Ejecutivo autonómico busca proporcionar asesoramiento a los municipios madrileños en materia de fertilizantes, en un momento en que su encarecimiento internacional hace más valiosa cualquier alternativa local y sostenible.

Alianza con los municipios

Los expertos ofrecen además información y apoyo a través de una red de composteras comunitarias en Horcajo de la Sierra, Prádena del Rincón, Moralzarzal, Alcorcón, Rivas-Vaciamadrid, Torrejón de Ardoz, Móstoles y la ciudad de Madrid.

De esta forma, la Comunidad de Madrid refuerza su compromiso con las entidades regionales para trabajar en la gestión de esta materia, en plena tensión de los mercados internacionales de fertilizantes.