Adiós a la Tierra como la conocíamos: lo que va a pasar es inminente, lo cambia todo y preocupa a los científicos

Un equipo de científicos ha desvelado nuevos detalles sobre cómo los procesos geológicos interactúan con la superficie terrestre en la triple unión de Afar, en el Cuerno de África. Este enclave, donde convergen las placas tectónicas de Arabia, Nubia y Somalia, es un laboratorio natural único para estudiar la relación entre la actividad del manto terrestre y la ruptura continental, un fenómeno que da lugar a la formación de océanos y cuencas marinas.
Según los investigadores, dirigidos por Emma J. Watts y Rhiannon Rees, la actividad volcánica de Afar no se debe a la existencia de múltiples fuentes de magma, sino a un único afloramiento del manto, aunque de composición heterogénea y con un flujo moldeado por las características de las placas que lo cubren. Los resultados, publicados recientemente en Nature Geoscience, se basan en el análisis de más de 130 muestras de volcanes jóvenes de la región, complementadas con datos geofísicos existentes.
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La investigación destaca que el manto subyacente a Afar no es homogéneo. Presenta variaciones químicas y físicas que determinan tanto la composición como la cantidad de magma que asciende por los distintos brazos de la triple unión: el Rift del Golfo de Adén, el Rift del Mar Rojo y el Rift Etíope Principal. «La heterogeneidad del manto se refleja en patrones repetitivos de composición química a lo largo de los rifts, aunque estos patrones se extienden a diferentes escalas según la velocidad de extensión y el grosor de la corteza en cada brazo», explica Watts.
Los investigadores utilizaron técnicas estadísticas avanzadas, como la regresión semiparamétrica mediante splines y el análisis de clusters K-means, para correlacionar las variaciones químicas con parámetros geofísicos, incluyendo la profundidad del Moho (la discontinuidad que separa la corteza del manto) y la velocidad de propagación de ondas sísmicas (Vs) a distintas profundidades.
Uno de los hallazgos clave es que la rápida extensión del Rift del Mar Rojo favorece un flujo más eficiente del manto hacia la superficie, mientras que la mayor grosor de la corteza en el Rift Etíope limita este flujo, creando un efecto de «cuello de botella». Como resultado, las heterogeneidades químicas del manto se manifiestan de forma más condensada en la región etíope y más extendida en el Mar Rojo.
El estudio también aborda la posible influencia de la asimilación de material cortical en la composición del magma. Aunque en etapas tempranas de la riftización se ha documentado que la corteza influye significativamente en la química de los magmas, los científicos concluyen que en la actualidad este efecto es limitado debido al adelgazamiento de la corteza y a la intrusión de magmas máficos a lo largo de los ejes de los rifts. La correlación entre los indicadores geofísicos y la profundidad del Moho es débil, lo que respalda la hipótesis de que las variaciones químicas observadas tienen un origen profundo y no superficial.
Para validar sus resultados, los autores evaluaron múltiples modelos de afloramientos del manto, desde un único centro homogéneo hasta tres centros independientes. «Este modelo, denominado C1D en nuestro estudio, refleja de manera óptima la realidad geológica de Afar y confirma que un solo sistema de manto puede alimentar múltiples rifts, adaptándose a la dinámica tectónica local», detalla Rees.
El trabajo también destaca la existencia de patrones de heterogeneidad a pequeña escala en la composición del manto. Mediante análisis de componentes principales y agrupamiento K-means, se identificaron clusters de magma repetidos a lo largo de los rifts, que sugieren que los pulsos de magma se originan en una fuente común y no en centros independientes.
Los autores subrayan la relevancia de estos hallazgos para la comprensión de la ruptura continental y la evolución de los océanos. La interacción entre el flujo del manto y la dinámica de las placas puede explicar cómo se canaliza el magma hacia los rifts y cómo se distribuye a lo largo de amplias regiones.
En conclusión, la investigación proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que un único afloramiento del manto, químicamente heterogéneo y modulable por la extensión de las placas, puede controlar la actividad volcánica de un triple rift. Los resultados no sólo amplían nuestro entendimiento de los procesos internos de la Tierra, sino que también abren nuevas perspectivas sobre cómo la tectónica de placas y la dinámica del manto interactúan para modelar la corteza terrestre y, eventualmente, los futuros océanos.
El estudio refuerza la idea de que los rifts no son simples fracturas lineales, sino corredores dinámicos que canalizan magma desde el manto profundo, moldeados por la combinación de extensión, grosor de la corteza y pulsos de heterogeneidad química. Afar se consolida así como un laboratorio natural excepcional para estudiar la compleja relación entre manto, corteza y superficie terrestre, y un ejemplo paradigmático de cómo los procesos profundos dan forma al paisaje geológico que observamos hoy.
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