Megaingeniería

Egipto rompe las reglas del juego: el Nilo no es suficiente y construyen otro río artificial de 114 km en pleno desierto

Río con palmeras
La fuente principal de este río artificial no es el cauce natural del Nilo, sino el reciclaje de agua de drenaje agrícola. (Foto referencial: Freepik)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Egipto no anda con chiquitas y sorprende al elegir no depender exclusivamente del Nilo para su supervivencia hídrica. Ante el crecimiento demográfico y la necesidad de suelo cultivable, el Gobierno egipcio ha comenzado a ejecutar una obra de ingeniería faraónica con la creación de un río artificial de 114 kilómetros de longitud.

Esta infraestructura, que atraviesa el desierto occidental, forma parte del ambicioso Proyecto Delta (conocido como New Delta), una iniciativa que busca transformar millones de hectáreas de arena en zonas agrícolas productivas.

Basados en los informes de la NASA y de medios especializados como Construction Week Online, este despliegue técnico implica crear un ecosistema desde cero. La intención de las autoridades, según confirman fuentes oficiales del país, es reducir la dependencia de las importaciones de alimentos, que actualmente suponen un gasto de unos 100 euros por cada tonelada de grano importada en diversos periodos, lo que suma miles de millones de euros anuales para las arcas públicas.

Un río artificial de 114 km en Egipto

Ante la falta de tierras fértiles, han decidido construir un río artificial que combina tramos a cielo abierto con tuberías subterráneas. En concreto, la obra consta de 92 kilómetros de canal descubierto y unos 22 kilómetros de conductos bajo tierra para movilizar agua regenerada y recursos hídricos subterráneos. Este sistema permite transportar el caudal necesario hasta la región de Dabaa, donde el proyecto pretende recuperar un total de 2,2 millones de feddans de terreno antes estéril (el equivalente a más de 840.000 hectáreas).

La fuente principal de este nuevo cauce no es el cauce natural del Nilo directamente, sino el reciclaje de agua de drenaje agrícola. Para que este flujo sea constante y útil para el riego, se ha levantado la planta de tratamiento de Al-Hammam.

Según los registros de Guinness World Records, esta instalación es la más grande del mundo en su categoría, con capacidad para procesar 7,5 millones de metros cúbicos diarios de agua residual.

“Estamos encantados con los esfuerzos concertados de Egipto para ampliar los proyectos de tratamiento y desalinización de agua y orgullosos de haber conseguido estos récords mundiales Guinness”, afirmó Karim Madwar, director ejecutivo de Metito Egipto y director general de Metito África, en un comunicado en 2024.

El objetivo final es alcanzar una producción de 10 millones de metros cúbicos de agua para abastecer cultivos estratégicos como el trigo y el maíz.

Un megaproyecto de ingeniería en medio del desierto

La magnitud del río artificial ha requerido una inversión de unos 160.000 millones de libras egipcias. El consorcio encargado de la obra, formado por empresas como Orascom Construction y Hassan Allam, logró completar la planta de tratamiento en apenas 24 meses. Tal y como indica Ahmed El-Assar, CEO de Arab Contractors, la infraestructura es fundamental para la seguridad nacional egipcia, ya que el sector agrícola representa el 28% del empleo en el país.

Para entender la relevancia de este megaproyecto de ingeniería, conviene analizar los pilares que lo sostienen:

  • El sistema utiliza aguas subterráneas y conexiones con la rama Rosetta del Nilo.
  • Se estima que el New Delta generará oportunidades laborales para más de 5 millones de ciudadanos.
  • Egipto busca cubrir el déficit de productos básicos; actualmente importa el 65% de sus necesidades en cultivos estratégicos.

La mirada de la NASA, a través de sus satélites Landsat 8 y Landsat 9, ha documentado cómo el desierto está cambiando de color. Las imágenes captadas entre 2018 y 2024 muestran una expansión evidente del manto verde a lo largo de la autopista que une El Dabba con El Cairo.

A largo plazo, el Proyecto Delta pretende que estas nuevas comunidades funcionen como centros industriales vinculados a la producción agraria.

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