Crisis del coronavirus

El plan de la Generalitat contra el Covid gasta 140 millones en crear «una marca mundial de cine catalán»

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El presidente interino de la Generalitat, Pere Aragonès, y la consellera de Salud, Alba Vergés. (Foto: EFE)

El nacionalismo catalán no de puntada sin hilo. La crisis sin precedentes que ha provocado la pandemia del Covid, con decenas de miles de puestos de trabajo perdidos y negocios arruinados, se ha convertido en una oportunidad para seguir regando con el presupuesto público las políticas de inmersión lingüística que desde hace décadas lidera la Generalitat. Así, entre las urgentes medidas para la reactivación económica en Cataluña por la crisis del Covid, el Govern disparará las cuentas públicas para gastar ocho veces más en el fomento de la lengua y por siete las del cine en catalán porque entiende el Ejecutivo separatista que la cultura es “base del bienestar y de la economía creativa”. El propósito es crear “una marca de cine catalán” de proyección mundial al estilo de las exitosas producciones audiovisuales nórdicas.

El plan de reactivación económica aprobado por la Generalitat reconoce, por ejemplo, que la Sanidad pública catalana requiere una aportación urgente de 5.000 millones de euros “para sanear unas finanzas muy castigadas por el actual sistema de financiación”. Entre los retos que necesita afrontar, el plan enumera entre otros la renovación de equipamientos obsoletos, la incorporación de la tecnología necesaria para avanzar en la telemedicina y la salud digital, así como la mejora de las condiciones laborales de todos los profesionales sanitarios.

Pues bien, los proyectos para la cultura como “base del bienestar y de la economía creativa” tendrán una dotación de 383 millones de euros hasta el año 2036, cuatro veces más de lo que el plan reserva para el “reconocimiento a los profesionales” (92,4 millones), casi 150 millones más de lo que se destinará al “plan de fomento de innovación en salud” y más del doble de lo que el Govern gastará en “reactivación del consumo y mantenimiento de la oferta productiva” (179 millones).

¿En qué se gasta entonces el grueso de los 31,675 millones que la Generalitat ha planificado hasta 2036 para reactivar la economía catalana? Pues 16.678 millones irán a “transición ecológica”, 6.330 a “acción climática”, 5.877 a “automoción y movilidad sostenible”, 3.270 a “vivienda y eficiencia energética”, y así hasta los 11 millones que el Govern gastará en “la transversalidad del género al centro de la recuperación económica y social”, frente a los apenas 40 que gastará en un programa de apoyo a la competitividad de los autónomos y pymes del comercio, o los 17 millones en subvenciones a los autónomos y empresas del castigado sector turístico.

Cantidades irrisorias frente a los 140 millones de euros que recibirá el cine catalán bajo el argumento de que “queremos crear una marca de cine catalán, fundamentada en los valores, los referentes culturales y en el talento del país, que pueda ser exportada al mundo inspirándose en los modelos audiovisuales de éxito que están creando los países nórdicos”. Una de las claves conseguir este objetivo “pasa por tener infraestructuras de producción suficientes como para atraer rodajes y producciones de las grandes productoras internacionales”. La Generalitat considera que se le ha quedado pequeño el actual Parque Audiovisual de Cataluña.

Trato de favor

¡Será por dinero! A Cataluña le correspondieron 3.200 millones del fondo total de 16.000 millones de euros no reembolsables que el Gobierno de España aprobó el pasado verano para repartir entre todas las comunidades autónomas para paliar la crisis generada por el Covid. Como viene siendo tradición en todos los repartos financieros, la Generalitat salió más beneficiada que Madrid, que percibió 3.400 millones.

Y el trato de favor ha vuelto a repetirse con el reparto de los fondos procedentes de la UE. Cataluña recibirá 1.706 millones (el 17,1% del fondo) y Madrid percibirá 1.284 millones (12,8%). Son 422 millones menos que la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, identifica con el precio que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene que pagar al independentismo por su apoyo.

El plan de reactivación económica de la Generalitat reconoce que el objetivo no es la recuperación de lo perdido, sino la utilización de la pandemia como excusa para una transformación económica y social porque, según se lee, las consecuencias del socioeconómicas y sanitarias de la Covid-19 “muestran la vulnerabilidad económica en la que vivimos”. Y, a renglón seguido, pontifica que “la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la necesidad de orientar el sistema económico hacia una economía al servicio de las personas, es decir, una economía por la vida”, como si no fuera el modelo económico vigente el que ha permitido a España y, por tanto, a Cataluña, disfrutar de una Sanidad pública y privada que ha permitido combatir al virus y, ahora, distribuir una vacuna descubierta por la investigación fomentada por el sistema capitalista. Por cierto, el plan de reactivación económica de la Generalitat de Cataluña no reserva un solo euro a la ciencia.

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