Educación

La mejor forma enseñar a tus hijos a ser ordenados

hijos ordenados
Pautas para que los niños sean ordenados
Blanca Espada

Ser ordenado y disfrutar de un entorno ordenado son características que afectan nuestro estado de ánimo y nuestra forma de pensar. Por ello, es importante enseñar a los niños a ser ordenados desde una edad temprana, pero ¿cómo? Entre trucos y estrategias veamos cómo hacerlo y conseguir así que nuestros hijos sean ordenados.

La mejor forma enseñar a tus hijos a ser ordenados

Los niños que asisten a la guardería aprenden desde muy temprano que todo tiene su lugar. Esta regla no se trata solo de enseñar el orden, sino que forma parte de una estrategia educativa que lleva al niño a ganar autonomía: sé dónde están las cosas que necesito y puedo hacerlo yo mismo.

¿A qué edad aprenden los niños a ser ordenados?

La regla de poner todo en su lugar ya se aprende alrededor de los dos años, como lógica de correspondencia: ese objeto va allí, como en un juego de encajar piezas. El concepto de ordenar aparece alrededor de los cuatro años, ya no solo como una correspondencia de la posición del objeto, sino como una visión general. Es entonces a partir de esta edad que podemos comenzar a enseñar a los niños a ser ordenados y explicarles bien este concepto.

¿Cómo explicar el concepto de orden a los niños?

El concepto de orden es una necesidad: necesito saber dónde encontrar lo que necesito. Sabemos que el orden en la casa también significa limpieza y un espacio agradable en el que vivir, pero en la mente del niño pequeño que se orienta hacia la búsqueda de la autonomía, el concepto de la necesidad de tenerlo todo a mano es más claro. «Mira, cogiste las tijeras y las dejaste por ahí, así que cuando las necesites no podrás encontrarlas».

Establece una rutina para ordenar

La rutina es un patrón que puede parecer rígido pero ayuda mucho a los niños a no sentirse a merced de los eventos o decisiones del adulto. Puede que no estén contentos cuando les decimos que ordenen los juguetes antes de la cena, pero es parte de la rutina y lo saben y les servirá para ser hijos ordenados. Los días que estemos en casa también podemos establecer intervalos más frecuentes en el día: ordenar antes del almuerzo, ordenar antes de la merienda y antes de la cena.

Participa en la limpieza con los niños

El niño que no quiere ordenar puede animarse con el ejemplo de los padres. Que participe en la gran limpieza del fin de semana, con tareas adecuadas a su edad, pero también en la vida cotidiana podemos invitar a los niños a ordenar dando el primer paso. «¡Vamos, vamos a poner los juegos en orden juntos!»

Asigna un espacio especial a algunos juegos

Cuando hay más niños en la casa, el deseo de ordenar es a menudo una necesidad para proteger sus juguetes de los hermanos. Vemos a los niños guardando los juguetes que más les importan solo para evitar que su hermano pequeño los usurpe. Una ayuda en este caso puede ser crear un espacio seguro para esos juegos (un estante alto para el hermano pequeño, una caja con candado) para evitar que las peleas entre hermanos surjan por el desorden.

Establece reglas de reordenamiento

El momento de ordenar el dormitorio suele ser fundamental para el estado de ánimo de la casa. Tener unas reglas de referencia precisas es útil: todos los que han jugado ayudan a ordenar, los juegos que queden en el salón serán confiscados, etc.

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