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Cómo lidiar con la autonomía de los niños

Los niños que entran en la fase de crecimiento marcada por una mayor autonomía deben sentir el apoyo y comprensión de los padres, para que la comunicación no se vea afectada.

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Cómo se puede lidiar con la autonomía de los niñosa medida que crecen

Ver como los niños crecen y se hacen cada vez más independientes es algo emocionante para los padres que a su vez, pueden tener un sentimiento de preocupación. Os hablamos ahora de cómo lidiar con la autonomía de los niños y qué hacer para hacer frente a los sentimientos encontrados de los padres.

Durante los primeros años de su vida y hasta prácticamente la pre-adolescencia, los niños dependen de los padres al completo, pero al llegar a edades a partir de los 9-10 años, los niños prefieren hacer las cosas por sí mismo, pasar más tiempo con sus amigos y no comunicarse tanto con sus padres. ¿Cómo podemos lidiar con ello?.

Cómo lidiar con la autonomía de los niños

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Los niños crecen sin que podamos frenarlo o en realidad, tener un control, pero si bien nos adaptamos y entendemos su cambio físico, tenemos que hacer lo mismo y asumir también un cambio de conducta o de su estado emocional, que se traduce además en una mayor autonomía.

Veamos entonces que podemos hacer para ayudar al niño, y también a nosotros mismos, cuando se produce esa fase en la que reclama una mayor autonomía.

  • Escuchando: Estar en una posición de escucha con respecto al niño nos servirá para conocer muchas cosas sobre él. Escucha sus problemas, sus alegrías, sus decepciones sin hacer juicios apresurados o superficiales . Dale a sus cosas y pensamientos la importancia que merecen. Más que se alguien que le dice qué hacer en este momento, necesita a alguien que realmente pueda escucharlo.
  • Respeta sus espacios: Cada uno de nosotros tiene sus propios espacios, íntimos y privados. Su habitación es su reino: hurgar en sus cosas, tratar de descubrir sus secretos buscando señales en su habitación no es la manera correcta. Tienes que dar el mensaje a tu hijo que si quiere compartir cualquier cosa contigo, estás ahí para escucharle. Desde su libertad, tiene que ser el niño quien se abra.
  • Recuerda lo que no te gustaba del comportamiento de tus padres: Trata de recordar las actitudes de tus padres que han sido una desaceleración o incluso un obstáculo para tu crecimiento en los difíciles años de la adolescencia: esas frases equivocadas, esas actitudes que te hicieron enojar, esas elecciones incomprensibles que no te fueron explicadas. Una vez que haya recordado estas situaciones, evita repetirlas con tu hijo o hija.
  • Da la bienvenida a las personas que son importantes para tu hijo o hija: Hospitalidad significa no ser perpetuamente sospechoso u opuesto a nadie que no sea «como nosotros» o lo que pensamos. Amigos, novias, novios, maestros: si sabes que estas personas son queridas por tu hijo, no hables mal de ellas, para que se sientan libres de sentir los sentimientos que desean. ¡No tengas miedo de ser reemplazado, ya que nadie puede sustituir a un padre o a una madre!
  • Confía cada vez más: Cuando tu hijo perciba que confías en él, se abrirá más en vuestra relación. Si él sabe que puede contar contigo, que lo estimas y confías en él o en ella, no evitará depender de ti cuando sea necesario. Esta actitud favorecerá además gradualmente su autonomía y capacidad de asumir la responsabilidad.
  • Dedica momentos para ti: Para lidiar con el hecho de que los niños hayan crecido, es importante que los padres se organicen la vida más allá de los hijos. Para ello, se puede por ejemplo cultivar la vida en pareja, amistades e intereses. No significa que ames menos a tus hijos. Si de vez en cuando te tomas el tiempo para hacer lo que quieres, será más fácil para ti no ser intrusivo y posesivo hacia él y separarte más suavemente de él, mientras que él se verá favorecido en el desarrollo de su autonomía.

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