Victoria Canals: «Mis obras no están hechas sólo para ser miradas, sino para ser sentidas»
Esta pintora multidisciplinar combina sensibilidad y minimalismo en cada una de sus obras
"Vivimos en una era de pantallas y estímulos rápidos; mis pinturas, con su relieve y su peso, invitan a lo contrario: a la lentitud"
Victoria Canals es una pintora mallorquina multidisciplinar que combina sensibilidad y minimalismo en cada obra. Su trabajo explora la intimidad del ser humano, las emociones más profundas y la conexión con el espectador, creando piezas que invitan a la reflexión y a sentir más allá de lo visible.
Desde sus primeras exposiciones en galerías locales hasta su consolidación en escenarios artísticos de mayor relevancia, Victoria se ha convertido en una voz auténtica del arte contemporáneo.
PREGUNTA.- Empezó a formarse artísticamente desde muy joven. ¿Qué recuerdos de sus primeros años pintando han influido en su estilo actual?
RESPUESTA.- Con 10 años le pedí a mi madre que me pagara un curso de abstracto, mi estilo en ese tiempo era realismo puro y duro, pero yo sabía que había algo más e insistí mucho. Una vez descubrí el arte abstracto se me abrió un mundo nuevo de posibilidades y ahí empezó la búsqueda de un estilo propio, empecé a probar y a crear y nunca volví a pintar un cuadro únicamente con pintura, a partir de ahí la materia ha sido la protagonista de mi arte.
P.- Proviene de una familia con sensibilidad artística. ¿Cómo influyó su entorno en su decisión de dedicarse a la pintura?
R.- Nadie en mi familia se dedica a ningún tipo de arte pero había algo innato en mí desde muy pronto y seguí mi instinto hasta llegar aquí. Mi familia siempre ha sido la primera en apoyar todas mis decisiones, en animarme a dejar mi trabajo fijo para dedicarme al arte y los que me han animado en todo momento.
P.- Ha pasado de exposiciones locales a galerías y muestras más reconocidas. ¿Cuál considera que fue su punto de inflexión en esta trayectoria?
R.- El momento en el que me creo lo que me está pasando es cuando me invitan para exponer en el Museo Europeo de Arte de Barcelona (MEAM) con mi obra mediterránea. Fue algo muy bonito que me animó a seguir e hizo que confiara más en mí.
P.- Su obra se caracteriza por un enfoque minimalista y emocional. ¿Cómo definiría su estilo y qué le atrae de la simplicidad en el arte?
P.- Mi estilo es arte contemporáneo de relieve matérico. Aunque es abstracto tiene una clara inspiración naturalista, donde la importancia reside en la materia. Mis obras aportan belleza, me gusta lo simple porque me transmite paz y calma, que es el objetivo, lo que pretendo transmitir.
P.- Sus pinturas exploran emociones, relaciones y la intimidad humana. ¿Hay alguna experiencia personal que haya marcado su manera de crear?
R.- Para mí el arte es el único espacio donde no tengo que fingir. Mi proceso es muy físico y solitario; tocar la materia me devuelve al presente. Esas capas de pintura representan la complejidad de los vínculos humanos: a veces son transparentes y fluidos como el agua y otras veces son densos y pesados. Crear estas piezas es mi manera de buscar calma en medio del ruido, convirtiendo mi intimidad en un paisaje donde otros también puedan descansar.
P.- Busca que el espectador conecte profundamente con Sus obras. ¿Cómo logra esa sensación de intimidad y cercanía en cada pieza?
R.- Logro esa cercanía eliminando la distancia que impone la vista. Mis obras no están hechas solo para ser miradas, sino para ser sentidas visualmente. Al crear relieves que sobresalen del lienzo, rompo la barrera entre el espectador y el objeto. Esa textura invita a la mano, genera una curiosidad casi infantil por tocar y en ese impulso de querer sentir la rugosidad, es donde se crea el vínculo íntimo: el espectador deja de ser un extraño y se convierte en alguien que comparte el mismo espacio físico que la obra.

P.- Además de la pintura, ¿experimenta con otras disciplinas artísticas? ¿Cómo se integran en su proceso creativo?
R.- A veces intento salir de la pintura para darle un respiro a la mente y que mi creatividad no se estanque. Me encanta mancharme las manos con barro y jugar con cerámica, crear sin objetivos, sin retos, solamente por el disfrute único de crear algo con mis manos sin presión. Eso me da espacio a mucho más.
P.- Ha colaborado con otros artistas y también gestiona proyectos de manera autónoma. ¿Qué desafíos y satisfacciones le ha traído esta independencia?
R.- Ser autónomo significa ser el artista, el gestor y el crítico a la vez. El desafío es no dejar que la parte logística ahogue la chispa creativa. Pero la satisfacción de gestionar un proyecto desde que es una idea abstracta hasta que alguien cuelga el cuadro en su casa es inmensa. Esa independencia me permite tratar mi arte no solo como una expresión, sino como un proyecto de vida integral donde cada acierto y cada error me pertenecen por completo.
P.- Con el crecimiento de su audiencia, ¿cómo mantiene la autenticidad y la esencia de su obra?
R.- Yo creo que es imposible perder la esencia cuando cada cuadro es irrepetible; incluso si intentara copiarme a mí misma, el relieve nunca caería igual dos veces. Esa resistencia de la materia es lo que me mantiene la autenticidad de mis obras.
P.- Si alguien se acerca por primera vez a su trabajo, ¿qué le gustaría que sintiera o comprendiera al mirar sus pinturas?
R.- Más que comprender la obra con la mente, me gustaría que la sintieran con el cuerpo. Que al ver las grietas y las texturas, su memoria táctil se activara. Me satisface cuando alguien siente el impulso casi irresistible de estirar la mano para tocar. Vivimos en una era de pantallas planas y estímulos rápidos; mis pinturas, con su relieve y su peso, invitan a lo contrario: a la lentitud. Me encantaría que sintieran una bocanada de aire fresco cada vez que ven una de mis obras.