La temida y peligrosa banda juvenil ‘El Caserío 24/7’ toma el control de la antigua cárcel de Palma
Imponen su ley entre ruinas, expulsan a okupas y convierten las viejas celdas en un negocio clandestino

Era un secreto a voces, pero ahora ya es una realidad inquietante. Integrantes de la peligrosa banda juvenil El Caserío 24/7 han logrado hacerse con el control de la antigua cárcel de Palma, un recinto abandonado y en ruinas que hoy se ha convertido en su nuevo bastión.
Según fuentes conocedoras de la situación, desde hace varios meses miembros del grupo comenzaron a acceder de manera progresiva a las viejas dependencias carcelarias. Con el paso del tiempo, fueron ganando terreno hasta imponer su ley, obligando incluso a algunos de los primeros okupas a abandonar el lugar ante la presión y las amenazas.
La situación ha alcanzado un nuevo nivel de gravedad tras conocerse que la banda habría reformado antiguas celdas para alquilarlas, creando un negocio ilegal con el que financiar sus actividades delictivas. Un auténtico mercado negro instalado en un símbolo del pasado penitenciario de la ciudad.
Cabe recordar que en marzo de 2023, la Policía Nacional desarticuló parcialmente la organización con la detención de ocho jóvenes, entre ellos un menor de 15 años y un niño de 13, inimputable, que fue entregado a sus padres conforme a la legislación vigente. Todos los arrestados fueron trasladados en furgón policial a los calabozos de la Jefatura Superior de Policía, donde prestaron declaración.
Los investigadores no dudan en calificar a El Caserío 24/7 como una banda extremadamente peligrosa, especializada en robos con violencia a personas, locales comerciales y viviendas. La alarma social generada obligó a la Jefatura policial a emitir órdenes tajantes para erradicar este tipo de conductas delictivas.
Como resultado de la operación, tres miembros clave de la cúpula fueron enviados a prisión, tras quedar acreditada su presunta pertenencia a una organización criminal. Se les imputaron delitos de pertenencia a grupo organizado, robos con violencia, robos con fuerza y lesiones. La investigación contabilizó que los principales cabecillas acumularon más de 40 detenciones por distintos ilícitos penales.
Además, según fuentes policiales, esta organización juvenil estaría detrás de centenares de robos cometidos en la capital balear, sembrando el miedo entre vecinos y comerciantes. Lejos de desaparecer, tras salir de prisión la banda se ha recompuesto con nuevos integrantes y viejos conocidos, todos bajo el mando del mismo líder: el temido El Lokura, que vuelve a situarse en el centro del foco policial.
La antigua cárcel, símbolo de castigo y orden, se ha convertido ahora en el escenario de una nueva amenaza que mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad y a la ciudadanía. Ahora, este recinto se ha convertido en un auténtico foco de inseguridad que ha obligado a la Policía Nacional a intervenir con contundencia. Tras meses de robos, peleas, incendios y episodios de violencia, los agentes han decidido blindar el recinto para frenar la actividad delictiva protagonizada por los okupas que residen en su interior y contener la creciente alarma social entre los vecinos de la zona.
La respuesta policial llega como reacción directa a una situación que había llegado al límite. Desde la Jefatura Superior de Policía se ha ordenado establecer filtros de seguridad y controles permanentes en los accesos, sometiendo a todos los okupas a cacheos exhaustivos con el objetivo de impedir la entrada de armas y localizar objetos procedentes de robos. Al mismo tiempo, se busca identificar a personas con órdenes de detención en vigor, quebrantamientos de condena o vinculaciones con grupos violentos que han encontrado en la vieja prisión un refugio perfecto para operar al margen de la ley.
De forma paralela, los agentes han iniciado un censo completo de todos los residentes ilegales del recinto. Uno a uno, los ocupantes están siendo identificados y se están revisando sus antecedentes policiales. Estos controles no serán puntuales, sino que se mantendrán e intensificarán con el paso de las semanas para erradicar la presencia de pandilleros, bandas juveniles violentas y delincuentes reincidentes que generan constantes conflictos dentro y fuera del recinto.