Quien espera, desespera

Ahora que a 96 horas del cierre del mercado el Mallorca ha logrado cerrar el fichaje de Jan Virgili, en quien no solo Arrasate sino la afición y todos nosotros tenemos fundadas esperanzas que hemos de procurar no se transformen en una presión desaconsejable para el joven futbolista, no seamos aguafiestas.
Pero cuando les vengan con el cuento ese del límite salarial, recuerden que el Osasuna y el Rayo Vallecano, con menos recursos, adelantaron en la clasificación al Mallorca. Y si les argumentan que otros con mayor capital autorizado, Valencia, Sevilla, etc, también terminaron por detrás, es demérito de ellos más que hazaña mallorquinista, cuya posición definitiva respondía a la ocupada en el orden de los equipos de acuerdo con el tope permitido por la Liga de Fútbol Profesional.
No es aceptable que a estas alturas del año, el director de fútbol, Pablo Ortells, no haya sido capaz de traspasar a Maffeo desde que hace medio año, seis meses, se filtrara, en falso como se ha demostrado, que el Betis estaba dispuesto a pagar ocho millones por sus servicios. Esto ocurría en febrero y solo ocho semanas más tarde, en abril, ya se sabía que Larin iba a ser objeto, voluntario o forzoso, de transferencia. A día de hoy, otro fracaso. La gestión de ambas operaciones ha sido, es, de traca.
Los peor no es la exhibición de desahogo o relajación en el trabajo, sino que, según se desprende de sus propias confesiones, los refuerzos que necesita imperiosamente el equipo dependen de ambas ventas. Luego ya veremos si su remplazo constituye acierto o no. Dicho sea antes de que sea demasiado tarde, lunes 1 de septiembre a las 24 horas.
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