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MALLORCA

Bruno da Silva: «Hay basura en el municipio y la primera basura está dentro del propio Ayuntamiento»

El empresario advierte de la proliferación de ratas y montañas de basura en las urbanizaciones de Llucmajor

La crisis de salubridad e higiene urbana en Llucmajor no se limita a una simple falta de contenedores o retrasos en el servicio, sino que responde a una parálisis administrativa profunda. Así lo ha denunciado el empresario Bruno da Silva, quien sostiene que la descomposición del servicio es tal que «hay basura en el municipio y la primera basura está dentro del propio Ayuntamiento», criticando duramente la dejadez de los gestores públicos a la hora de afrontar el problema de las ratas y la suciedad.

Da Silva detalla que la presencia de desperdicios en puntos emblemáticos y urbanizaciones como Son Verí ha generado situaciones alarmantes de insalubridad. «En Son Verí hay chalets de 20 millones de euros y hay ratas», afirma, recordando publicaciones de prensa que comparaban la gravedad de la situación en Llucmajor con la de otros municipios vecinos. «Leí en un artículo vuestro que había más basura en Llucmajor que en Son Servera… No os habéis equivocado. Pero hay basura en el municipio y en el Ayuntamiento».

La indignación del empresario es aún mayor al recordar las facilidades que él mismo planteó al consistorio para atajar el problema de emergencia sin poner en riesgo las arcas públicas. Durante los encuentros iniciales, Da Silva ofreció asumir íntegramente la limpieza de todo el municipio mediante un plan auditado por expertos, comprometiéndose a no cobrar un solo euro hasta transcurrido un año completo y tras verificar la plena satisfacción del servicio.

«Les dije en la primera reunión: Mira, si voy a limpiar, no quiero que me pagues hasta final de año. Tú me das el municipio, yo te limpio todo el municipio y, a final de los 365 días, todos los puntos que hemos dicho los verificas. Si está correcto, me pagas la factura del año (…) Hicimos un informe de 275 páginas de un experto», asegura.

A pesar de contar con un estudio minucioso que fijaba la cifra del servicio para el núcleo urbano en unos 148.000 euros ajustados a la población —ofreciendo un margen de beneficio mínimo del 8% e incluyendo servicios extraordinarios no previstos como un camión cisterna con agua a presión y desinfectante para limpiar los contenedores dos veces por semana—, la respuesta institucional fue el silencio.

Da Silva criticó que, a pesar de que el propio equipo de gobierno calificaba la situación como «de extrema urgencia», transcurrieron semanas y meses sin recibir contestación alguna a sus escritos ni a las comunicaciones formales enviadas por su representación legal. «Les mandé un mail, como es de emergencia… Pasa una semana, dos semanas, tres semanas, un mes… sin noticias. Mi abogada de Madrid les manda un burofax diciendo oigan, después de la reunión digan sí o no… Y cuando reciben el burofax, al día siguiente me mandan un urgente, pásame la propuesta», denuncia el empresario, evidenciando el desinterés y la falta de respuesta de los responsables municipales.