Cádiz se convierte en el paraíso de los manteros por la permisividad de Marlaska y Kichi

José María González, Kichi, y Fernando Grande-Marlaska.
José María González, Kichi, y Fernando Grande-Marlaska.

Cádiz se ha convertido en el paraíso de los manteros. Los inmigrantes ilegales campan a sus anchas por la ciudad vendiendo productos ilegales de forma fraudulenta, para desastre de las marcas -que ven cómo sus falsificaciones se venden en las playas gaditanas-, de los comerciantes -que pagan sus impuestos mientras ven cómo estos manteros pueden vender sin rendir cuentas con nadie-, y de los propios ciudadanos -que se enfrentan a un alto riesgo de contagio por parte de estos vendedores ambulantes, que no utilizan ningún tipo de medida para no contraer y/o contagiar el coronavirus-.

José María González, Kichi, alcalde de Cádiz, lleva años permitiendo que Cádiz se haya convertido en el paraíso de los manteros dadas sus nulas intenciones de atajar un problema que el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha acrecentado con su falta de implicación en el problema. Los comerciantes, sin ir más lejos, exigen un mayor control policial en la ciudad para evitar un problema que empieza a afectar a sus bolsillos.

Manuel Queiruga, presidente de Cádiz Centro Comercial Abierto (CCCA), asociación que integra a más de 200 comerciantes y empresarios gaditanos, ha explicado a OKDIARIO que quienes ostentan un negocio en la ciudad están «muy preocupados con el problema de los manteros». «Es algo que, además, no es nuevo. Es que llueve sobre mojado. Esto año tras año se suele repetir», afirma Queiruga, que señala tres motivos fundamentalmente para su preocupación.

«El primero es claro: es algo ilegal. Están vendiendo productos que son falsificaciones de marcas, con lo cual es un delito contra el derecho de estas marcas», expone el presidente. «El segundo es porque es competencia totalmente desleal con respecto a los comerciantes que levantamos la persiana todos los días», continúa Queiruga, que recuerda que «pagamos nuestros impuestos, tenemos dada de alta a la gente, cumplimos con toda la normativa en materia laboral, de prevención de riesgos laborales, etc.».

«Es una venta ambulante ilegal, no tienen ninguna regulación», continúa el presidente de la asociación, que considera que «el remate de todo es que no cumplen ninguna regla del Covid-19». «No sabemos quiénes están ahí, no tienen mascarillas, no guardan la distancia de seguridad, no usan mamparas… La gente está comprando ropa, como camisetas de fútbol, gafas, o bolsos, que se ponen y tocan, y ahí no hay ni geles, ni ningún tipo de control sanitario», alerta Queiruga.

«Con lo cuál, fíjate, pueden ser un foco de contagio del Covid. Es algo muy preocupante», concluyen desde la asociación de comerciantes, desde donde señalan a un «principal responsable», el ministerio de Interior. «Debe actuar porque es un delito contra la propiedad intelectual, y la verdad es que vemos que no hay asistencia».

«La Policía Local sí ha acudido algo a nuestra ayuda. Pero tenemos reuniones pendientes», señala Queiruga, que finaliza recordando que el problema de los manteros no se reduce a las calles de Cádiz, sino también a «las playas y al paseo marítimo». «Vemos cada vez más presencia de inmigrantes ilegales que te venden estos productos. La verdad es que estamos muy preocupados por todo esto», se desespera el presidente de la asociación de comerciantes de Cádiz, que insiste en decir que llevan años con esta lacra.

Lo último en España

Últimas noticias