Una sola oreja, escueto balance para Paco Ureña en una corrida de Alcurrucén que ofreció más

Una sola oreja, escueto balance para Paco Ureña en una corrida de Alcurrucén que ofreció más
Paco Ureña en la Feria de San Isidro (Foto: EFE)
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Una sola oreja para Paco Ureña merced a una entregadísima faena fue el escueto balance de una corrida de Alcurrucén, que, sin ser completa, ofreció varios toros que debieron ser mejor aprovechados por los de luces, hoy, en la decimoctava de la Feria de San Isidro.

Ese quinto al que cortó la oreja Ureña fue un toro largo, zancudo, suelto de carnes y con un cuello para empalmar dos en uno; y, aunque un punto mansito, tuvo un alto índice de toreabilidad, que se dice ahora, sobre todo por el izquierdo.

Aquí se vio al Ureña que tanto adora Madrid. En cuanto a disposición, nada que reprocharle, pues se vació por completo. También hubo momentos muy puros al natural, totalmente roto, pasándoselo muy cerca y hasta con hondura. Pero bien es cierto también que hubo otros pasajes menos concretos, que hicieron que la faena no adquiriera el relieve que muchos deseaban que tuviera.

Lo medio solventó el hombre con un fin de obra muy torero doblándose con el "alcurrucén", al que despenó de pinchazo y estocada caída. La oreja que paseó fue de las que no molestan, es decir, nadie clamará al cielo por su concesión, aunque supo a poco.

En su primero, en cambio, Ureña directamente no estuvo. Y eso que las hechuras que lucio el toro son las que nunca suelen fallar a la hora de adivinar el comportamiento que podía desarrollar después. Fino, bien hecho, sin exageraciones de ningún tipo y con un cuello también generoso para descolgar y romper a embestir por abajo, como así hizo, además de templado y con un ritmo también extraordinario.

Parecía que podrían conjuntarse todos los ingredientes para una gran obra, más cuando delante se encontraba Paco Ureña. Pero esta vez el de Lorca no lo vio por ningún lado. Inexplicable, pero así fue. El toro se las llevó puestas al desolladero.

David Mora no se entendió con su primero, un toro que se movió, aun sin humillar lo suficiente, y con un punto de temperamento que el toledano no acertó a domeñar. Demasiado acelerado y tan afectado como forzado en las formas, Mora no se hizo nunca con la situación, en una labor sin orden ni estructura lógica.

Hubo un voltererón de espanto en el primer encuentro con la espada, y un fuerte topetazo en el segundo. Que no calase el pitón fue un auténtico milagro. Bastantes "medallas" lleva ya este torero grabadas en la piel. Y más en Madrid.

Al cuarto le faltaron fuerzas para sacar a relucir la clase que guardaba dentro, sobre todo por el izquierdo. Y Mora, que anduvo más relajado, sin embargo, no dijo tampoco mucho a lo largo de un trasteo de lo más anodino.

El primero de Lorenzo fue un toro noblote, pero al que le costaba un mundo tirar para adelante, demasiado agarrado al piso, además de no humillar y salir distraído de los muletazos. Poco pudo hacer el hombre, que, no obstante, anduvo periférico y mal con los aceros.

Para ahondar en su mala suerte, el sexto tampoco sirvió, un toro que se movió pero sin clase y si rematar los viajes. Lorenzo estuvo esforzado pero sin poder resolver nada en lo artístico.

Ficha del festejo

Toros de Alcurrucén, bien presentados, aun con algunas desigualdades. Con movilidad, aun sin descolgar, el primero; con temple y calidad, el segundo; parado y sin clase, el tercero; con clase pero muy justo de fuerzas, el cuarto; mansito pero dejándose una barbaridad sobre todo por el izquierdo, el quinto; y con movilidad y poca clase, el sexto.

David Mora, de sangre de toro y oro: pinchazo, estocada tendida que escupe y cuatro descabellos (silencio tras aviso); pinchazo y estocada (silencio).

Paco Ureña, de rosa y oro: pinchazo, media en los costillares y estocada baja (silencio tras aviso); pinchazo y estocada caída (oreja).

Álvaro Lorenzo, de turquesa y oro: estocada muy trasera y dos descabellos (silencio); estocada (silencio).

En cuadrillas, Ángel Otero saludó en el primero, al que bregó con eficacia Iván García.

La plaza registró un lleno aparente (22.920 espectadores según la empresa) en tarde espléndida.

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