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¿Es necesario apagar el ordenador después de usarlo? Los expertos desmienten este mito

Apagar el ordenador
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Es necesario apagar el ordenador después de utilizarlo cada día? Es una duda bastante habitual, especialmente entre quienes trabajan muchas horas frente a la pantalla y no saben si es mejor apagar el equipo por completo o dejarlo en modo de suspensión. Según explica la empresa de ciberseguridad Panda Security, esta función resulta especialmente útil a cuando se necesita retomar rápidamente la actividad. Por ejemplo, si sólo se va a dejar de utilizar el equipo durante unas horas, por ejemplo, para comer o hacer una pausa en la jornada laboral, no es necesario apagarlo por completo.

En estos casos, el modo de suspensión permite reducir considerablemente el consumo eléctrico mientras mantiene la sesión preparada para seguir trabajando. Ahora bien, la opción más adecuada depende de factores como el tiempo que no se vaya a utilizar el ordenador, el consumo energético y las necesidades de cada usuario. Tanto el apagado completo como el modo de suspensión tienen ventajas, por lo que conviene conocer en qué situaciones resulta más recomendable recurrir a cada uno.

¿Cuándo es necesario apagar el ordenador?

Para elegir la opción más adecuada, primero conviene distinguir los tres estados en los que puede encontrarse un ordenador cuando no se está utilizando: apagado, suspendido e hibernando.

  • Apagar. Es la opción tradicional cuando se termina de trabajar con el ordenador. Al apagarlo, el sistema cierra los programas y finaliza las operaciones en curso, por lo que, cuando se vuelve a encender, el sistema debe iniciar de nuevo y cargar las aplicaciones necesarias, de modo que el proceso puede tardar algo más que al recuperar una sesión suspendida.
  • Hibernar. Este modo guarda el estado de la sesión en el almacenamiento del ordenador, normalmente en el disco, antes de dejar de funcionar. De esta manera, al encenderlo de nuevo, es posible recuperar los programas y documentos que estaban abiertos sin tener que empezar desde cero. A diferencia de la suspensión, la hibernación consume muy poca energía.
  • Suspender. Es una opción especialmente práctica cuando se va a dejar de utilizar el ordenador durante poco tiempo y se quiere retomar el trabajo rápidamente. El equipo mantiene la sesión en la memoria RAM, lo que permite recuperar en pocos segundos las ventanas, los documentos y las aplicaciones que estaban abiertos. A cambio, sigue consumiendo una pequeña cantidad de energía.

Ventajas de apagarlo

Conocer las diferencias entre los tres modos permite entender por qué la suspensión y la hibernación resultan tan cómodas: ambas permiten volver a trabajar rápidamente en el PC, prácticamente en el mismo punto en el que lo habíamos dejado. Sin embargo, aunque resulte tentador confiar en la comodidad de dejar el equipo en reposo o conservar abiertas todas las aplicaciones, apagarlo por completo también ofrece una serie de ventajas, según los expertos de la Universidad Pompeu Fabra:

  • Actualizaciones. Las actualizaciones de seguridad pueden descargarse e instalarse en segundo plano mientras el ordenador permanece encendido. Sin embargo, algunos cambios no se aplican hasta el siguiente inicio del sistema, por lo que apagar o reiniciar el equipo resulta necesario para completar el proceso.
  • Liberar la memoria. En ocasiones, la memoria RAM no se libera por completo después de cerrar los programas utilizados. Esta situación puede hacer que el ordenador pierda fluidez y funcione más lentamente. Al apagarlo, se vacía esta memoria temporal y, cuando vuelve a encenderse, el sistema puede empezar a trabajar desde cero.
  • El desgaste de los componentes. La vida útil de las piezas que integran un ordenador también está relacionada con el tiempo que permanecen en funcionamiento. Un ejemplo claro es el ventilador, cuyos elementos mecánicos pueden sufrir desgaste con el uso continuado.
  • El consumo energético y el calor. Aunque en una vivienda pueda pasar más desapercibido, los ordenadores generan calor mientras funcionan. En oficinas y otros espacios con numerosos equipos encendidos, este aumento de temperatura obliga a los sistemas de climatización a trabajar más, especialmente durante el verano.

La mejor opción

Tanto la suspensión como la hibernación son alternativas útiles para el uso cotidiano, aunque cada una resulta más apropiada según el tiempo de ausencia.

Por ejemplo, si tenemos el ordenador encendido y vamos a comer o a ausentarnos durante un rato, la suspensión suele ser la opción más práctica. En cambio, si hemos terminado de trabajar y no vamos a volver a utilizar el ordenador hasta el día siguiente, la hibernación puede ser una alternativa más conveniente.

El apagado total es especialmente recomendable cuando sabemos que no vamos a utilizar el equipo durante un periodo prolongado, por ejemplo, durante varios días. De esta manera, evitamos el consumo energético asociado a los modos de reposo y dejamos de mantener el sistema en funcionamiento.

En definitiva, cada usuario puede elegir la opción que mejor se adapte a sus hábitos y necesidades. No existe una obligación general de apagar el ordenador cada día, aunque sí conviene conocer las diferencias entre las tres alternativas para sacarles el máximo partido.

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