Cómo Apple salvó a Pixar y cambió el cine de animación para siempre


En la actualidad Pixar es sinónimo de innovación en el cine de animación, con películas tan icónicas como Toy Story, Buscando a Nemo o Los Increíbles. Pero lo que pocos saben es que la compañía estuvo al borde del fracaso en sus primeros años y que Apple, a través de Steve Jobs, fue quien la rescató. Si no hubiera sido por esto, es posible que Pixar nunca hubiera existido tal como la conocemos hoy.
El origen de Pixar
La historia de Pixar comienza en 1979 dentro de Lucasfilm, la productora de Star Wars. George Lucas había creado una división de gráficos por ordenador con la idea de desarrollar herramientas digitales para el cine.
Entre los talentos clave de ese equipo estaban Ed Catmull, un experto en gráficos por computadora, y John Lasseter, un animador con una gran visión artística. Su objetivo era lograr algo que en ese momento parecía imposible: hacer películas animadas completamente por ordenador.
Sin embargo, a mediados de los años 80, Lucasfilm atravesaba dificultades económicas tras el divorcio de George Lucas y la decepcionante taquilla de El retorno del Jedi en comparación con las dos películas anteriores. Como resultado, decidieron vender la división de gráficos, y aquí es donde entra Steve Jobs.
Jobs compra Pixar por 5 millones
En 1986, Steve Jobs acababa de ser despedido de Apple y buscaba nuevas oportunidades. Se enteró de la venta de la división de gráficos de Lucasfilm y decidió comprarla por 5 millones de dólares, renombrándola como Pixar.
En ese momento, Pixar no era un estudio de animación, sino una empresa de hardware que vendía equipos especializadas en gráficos. Su principal producto era el Pixar Image Computer, una máquina potente pero cara que solo interesaba a nichos como la medicina y la industria científica.
Durante los primeros años, Pixar perdía dinero constantemente, y Steve Jobs tuvo que invertir otros 5 millones de dólares de su propio bolsillo para mantenerla a flote. Incluso llegó a considerar venderla cuando la situación financiera empeoró.
El acuerdo con Disney
A pesar de las dificultades, John Lasseter y su equipo seguían experimentando con cortometrajes animados en 3D. Uno de ellos, Tin Toy (1988), ganó un Oscar y llamó la atención de Disney. Esto llevó a un acuerdo histórico en 1991, Disney firmó un contrato con Pixar para producir tres películas animadas por ordenador. La primera de ellas sería Toy Story.
A lo largo de la producción, Steve Jobs se dio cuenta de que el verdadero valor de Pixar no estaba en el hardware, sino en la animación. En 1995, con el estreno de Toy Story, Pixar pasó de ser una empresa de tecnología a un estudio de cine de animación.
El éxito de Toy Story y la venta a Disney
Toy Story fue un éxito masivo, recaudando más de 370 millones de dólares en taquilla y revolucionando la industria de la animación. Tras esto, Pixar lanzó películas como Bichos , Toy Story 2, Monstruos, S.A. y Buscando a Nemo, consolidándose como un estudio líder. En 2006, Disney compró Pixar por 7.400 millones de dólares en acciones, convirtiendo a Steve Jobs en el mayor accionista individual de Disney.
Cómo Apple salvó a Pixar
Si Steve Jobs no hubiera comprado Pixar en 1986 y financiado sus años difíciles, la historia del cine de animación habría sido muy diferente. Probablemente, Disney habría tardado muchos más años en adoptar la animación por ordenador, y películas icónicas como Toy Story nunca habrían existido.
El legado de Jobs en Pixar va más allá del dinero, su visión sobre la tecnología, el diseño y la creatividad ayudó a transformar la animación en lo que es hoy. Así que, en cierto modo, podemos decir que Apple no solo ha dado un giro a la industria de la tecnología, sino también ala del cine.
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