Sensores de vanguardia vigilarán ‘hasta la respiración’ de la Basílica de San Pedro
Se tiene intención de gestionar el flujo de los 20 millones de fieles que la visitan cada año
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La majestuosa Basílica de San Pedro se dispone a conmemorar el cuarto centenario de su consagración, el próximo 18 de noviembre, con un programa extraordinario que realza la grandeza espiritual y arquitectónica de este templo único en el mundo. Entre las iniciativas destaca un ambicioso proyecto tecnológico que la convertirá en uno de los edificios más monitorizados del planeta: una red de sensores de última generación velará por su integridad estructural con una precisión casi orgánica, vigilando —metafóricamente— hasta su respiración, como si el propio monumento latiera al compás de los siglos que ha custodiado la fe y el arte de la cristiandad.
Las celebraciones, presentadas este lunes y concebidas como un auténtico itinerario de contemplación y estudio, culminarán el 18 de noviembre con una solemne misa presidida por el Papa León XIV. A lo largo de las semanas previas, la basílica acogerá encuentros de oración, canto polifónico que resonará bajo su cúpula incomparable, congresos académicos dedicados a la figura del apóstol Pedro y recorridos espirituales como el itinerario Quo Vadis por la ciudad de Roma, siguiendo las huellas de los monumentales testimonios de los apóstoles y renovando el vínculo entre la historia, la fe y la eternidad que emanan de este templo singular.
San Pedro fue consagrada en 1626 por el papa Urbano VIII Barberini después de que a mediados del siglo XV los sumos pontífices consideraran la necesidad de construir un nuevo edificio ante la fragilidad estructural de la antigua basílica: fue el 18 de abril de 1506 cuando el papa Julio II colocó la primera piedra del nuevo templo.
La salud de la basílica 400 años después es excelente, pero para que mantenga su buen estado se ha puesto en marcha el proyecto «Más allá de lo visible», financiado por la empresa italiana de hidrocarburos Eni, para salvaguardar la estabilidad del templo mediante un monitoreo estructural integrado y continuo.
Monitoreo de precisión
«Este trabajo se lleva a cabo utilizando tecnologías avanzadas de levantamiento geofísico, geológico, topográfico y estructural, y emplea sistemas de monitoreo de alta precisión. Este proyecto nos ha permitido adentrarnos en el corazón de la basílica y contemplar, con precisión, más allá de lo visible», explicó este lunes a los medios el equipo de proyectos de la Fábrica de San Pedro, organismo encargado de la conservación de la Basílica.
Los sensores que han sido instalados en cimientos, fachada, cúpula e incluso en el subsuelo del templo «serán capaces de hacer sentir la respiración» de la basílica y ayudar a entender «dónde será necesario realizar intervenciones y cómo hacerlo», añadieron los responsables de la conservación de la Basílica.
Este sistema permitirá la detección de desplazamientos milimétricos e inclinaciones del orden de diezmilésimas de grado, así como disponer de un mapeo completo de la arquitectura y la geología del terreno bajo la Basílica, con la capacidad de consultar datos en tiempo real.
También para los 400 años de San Pedro, y para gestionar el flujo de los 20 millones de fieles que la visitan cada año, el actual sistema digital de la basílica se enriquece con un nuevo sistema de reserva en tiempo real para el acceso, que permitirá a los visitantes consultar rápidamente la disponibilidad de acceso.
Además, se podrá vigilar y consultar el flujo de personas y mejorar su seguridad y la gestión de los espacios interiores, y se creará una sección interactiva de la plataforma digital para que peregrinos, fieles y turistas compartan su visita a la Basílica de San Pedro, convirtiéndolos en «creadores activos» de una experiencia colectiva.
El arcipreste de la Basílica Papal de San Pedro, el cardenal Mauro Gambetti, también confirmó la realización del proyecto más controvertido: la ampliación de la actual cafetería colocada en la terraza de la basílica.
Explicó que este punto de restauración ya existía y agregó que además formará parte «de un proyecto de sostenibilidad donde se controlarán las materias primas y se dará prioridad a las cadenas de suministro que operan según la lógica de la economía circular».
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