La Guardia Civil desarticula en Granada “la banda de la metralleta” responsable de 30 atracos en seis meses

La prensa local les bautizó como “La banda de la metralleta” y saltaron a la fama por ser capaces de perpetrar en 37 segundos un atraco a punta de subfusil en un restaurante de la localidad granadina de Ogíjares. No fue el único, prueba de la frenética actividad de ésta banda de delincuentes son los nueve atracos que llevaron a cabo en menos de dos semanas el pasado mes de febrero que les situaron como objetivo principal a batir por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Granada.

Sus atracos seguían siempre un patrón marcado por la velocidad y la violencia. Se habían especializado en los asaltos a gasolineras, restaurantes y tiendas de telefonía, que fueron perfeccionando hasta ser capaces de atracar de forma consecutiva en menos de 20 minutos tres gasolineras  de Albolote, Macarena y Pulianas. Todas en el área metropolitana de la ciudad andaluza. Entraban en los comercios armados con sufusiles, pistolas, catanas y machetes y no dudaban en agredir a las víctimas si no se apresuraban a entregarles la recaudación.

La dificultad de la investigación radicaba en atrapar a un grupo tan numeroso de atracadores, la operación ha finalizado con once detenidos, tan activos y que tomaban tantas medidas de seguridad para evitar que les atraparan. Siempre cometían los asaltos ocultando hasta el mínimo detalle físico que pudiera descubrirles tapandose con cascos integrales de moto, gafas de sol y pasamontañas. Hasta se cubrían las zapatillas con bolsas de plástico para no dejar huellas del calzado y evitar que se les identificara por las cámaras de seguridad.

No acababa ahí su obsesión por borrar su rastro. Siempre ejecutaban los atracos con coches y motos robadas que quemaban o abandonaban tras los robos y disponían de una base de operaciones en un piso al fondo de un callejón de la localidad de Almanjáyar donde podían detectar cualquier vigilancia o acercamiento policial.

La investigación de la Guardia Civil fue progresando y así descubrieron que en realidad se trataba de dos grupos de atracadores, uno de la localidad de Atarfe y otro de Almajáyar que decidieron unir sus fuerzas. Dos de los detenidos se habían conocido en centros de menores y consiguieron unificar las dos bandas de atracadores bajo el mando único del cabecilla de 31 años. Su objetivo era ampliar los asaltos, hasta el momento centrados en Atarfe, a todo el área metropolitana. Y así cometieron más de 30 asaltos hasta que la Guardia Civil desarticuló la banda deteniendo a sus once integrantes. Todos españoles y con antecedentes similares.

Se cree que durante los últimos siete meses consiguieron hacerse con un botín que supera los 65.000 euros, aunque los investigadores no han conseguido recuperarlo ya que los atracadores se lo gastaban sobre la marcha en drogas, casas de juego y productos de lujo.

 

 

 

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