Si te separas y tienes hijos, haz las cosas con cabeza

Divorcio separación
Divorcio.

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Separarse, divorciarse, ha dejado de ser algo atípico con respecto a hace cuarenta años, pero sigue siendo un duro trago para todos y, sobre todo, para los niños, los principales perjudicados ya que dejan de tener una familia unida. En el caso de que esa familia estuviera con problemas, siguen siendo las grandes víctimas porque lo ideal es tener una infancia sin graves problemas, más entre tus progenitores. Desde la pandemia, y según los datos obtenidos hasta el año pasado, los últimos, se produjeron en España 86.851 divorcios, 3, 674 separaciones y 57 nulidades matrimoniales. Es decir, casi 92 mil familias rotas, muchas con hijos donde hay que prestar una especial atención psicológica para que los menores no se conviertan el día de mañana en unos “tullidos emocionales”.

Cuando una pareja decide separarse es muy importante tener en cuenta el momento en el que informamos o comunicamos a los hijos de esa separación, de esa decisión. Carmen Romero es psicóloga infantil y muy acostumbrada a ver casos de niños con padres en proceso de separación.  “A pesar de que hay muchas cosas que un hijo es capaz de ir observando y notando, no es hasta el momento en que los padres dan un mensaje concreto y claro que realmente aceptan la circunstancia”. Entonces, recuerda, “es muy importante, primero de todo que en el momento en que comuniquemos el mensaje sea el mismo del que vamos a tomar la decisión, es decir, que sea de una manera bastante seguida, continuada. No comuniquemos una separación y luego esperemos un par de meses para ejecutarla, ha de ser bastante seguido”.

La comunicación, como siempre, es vital y “a todos los hijos a la vez porque es una manera de que ellos hagan equipo, que se apoyen unos a los otros y que por parte de los padres unifiquen el discurso, esto es, que den la misma versión de los hechos sin entrar en detalles sobre quién ha tomado la decisión. Es importante preguntarles qué piensan y cómo se sienten porque a veces están confundidos, están rabiosos, tristes o a veces no han tenido tiempo para poder asimilar, es decir que a veces ellos también necesitan su tiempo para ir elaborando, transmitirles que ellos no son los responsables del problema, que este es de los padres que por diferentes circunstancias y a pesar de que se respetan, han ido por caminos distintos, que ya no son novios”. También, agrega, “hay que advertirles de que serán meses de adaptación porque habrá grandes cambios que, a pesar de que puedan ser duros, pesados e incómodos, es para ir a mejor, para vivir todos en armonía”.

Cinco consejos para hacer bien las cosas.

1)        Atender bien las necesidades de cada uno de nuestros hijos. No todos necesitan lo mismo y no todos sienten lo mismo, con lo cual debemos estar muy pendientes de cuáles son sus necesidades.

2) A pesar de que son momentos de tensión, de cambios y como pares podemos estar más nerviosos de lo habitual, es muy importante hablarles con respeto y con cariño pues ellos no tienen ninguna responsabilidad `de lo que se está viviendo en casa.

3)  Ser paciente con las reacciones de los niños. Sin lugar a dudas, ante una separación vienen momentos de inestabilidad y los niños, ante esas situaciones, suelen ponerse más nerviosos, suelen tener dificultades con los amigos, en el colegio, entre los hermanos y es verdad que no siempre nos hablan y se dirigen a nosotros como nos gustaría por eso debemos ser pacientes y conectar con sus emociones, acordarnos de que están pasando por momentos muy difíciles. Si nosotros, que somos los que lo estamos viviendo en primera línea, somos adultos y nos está costando, pues a ellos, más. Debemos ser muy pacientes con esas reacciones.

4) Recuerda que eres ejemplo. Por eso es importante ser justo, ser coherente y ser honestos. Esto es lo que necesitan los niños siempre pero más en momentos de inestabilidad. Tener un ejemplo a seguir, alguien a quien imitar. Esto nos llevará a poner límites, debemos ser justos y coherentes con lo que decimos y hacemos. Ellos saben detectar nuestra honestidad.

5) Aprovechar para crear nuevos vínculos. Ahora ya no somos una pareja, sino que somos un adulto con los niños lo que nos puede llevar a conocer algunos aspectos de ellos que no conocíamos.

Cosas que hay evitar hacer

  • No hacerle escoger entre sus padres. Son situaciones muy comprometidas que son demasiado exigentes para los menores.
  • 2) No hablar mal de la expareja porque sigue siendo su progenitor. Hablar siempre del otro con respeto, aunque haya situaciones muy complicadas. Debemos saber separar delante de ellos.
  • En los momentos de separación las emociones están a flor de piel. A pesar de eso es muy importante no tomar decisiones radicales. Debemos controlarnos y no por un tema de venganza tomar caminos que nos puedan llevar a mayores complicaciones.
  • No priorizar las necesidades del adulto y sus sentimientos a pesar de que también es importante. Ellos también las tienen y son niños.
  • No precipitarse en presentar nuevas relaciones. Es muy aconsejable esperarse, respetar el ritmo de nuestros hijos antes de dar ese paso.

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