Segarra, farmacéutico: «Para combatir la artritis las mejores vitaminas son la D3 y la K2. Su combinación puede marcar la diferencia»
La vitamina D es importante para los huesos, los músculos y el metabolismo del calcio
La vitamina D contribuye a mantener una adecuada absorción de calcio y fósforo
La vitamina K interviene en la activación de proteínas que participan en la coagulación
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Las vitaminas suelen aparecer en redes sociales como soluciones sencillas para problemas y la artritis no es una excepción. En los últimos meses, la combinación de vitamina D3 y vitamina K2 ha ganado protagonismo como posible apoyo para las articulaciones. El farmacéutico Sento Segarra ha defendido tales vitaminas en una publicación de Instagram, donde atribuye a la D3 un papel antiinflamatorio y a la K2 una función relacionada con el destino del calcio. Sin embargo, antes de convertir esta propuesta en una recomendación, conviene distinguir entre lo que hacen estas vitaminas en el organismo y lo que realmente se ha demostrado en personas con artritis.
La primera cuestión es que el término artritis no describe una única enfermedad. Incluye trastornos diferentes, entre ellos la artrosis y la artritis reumatoide, con causas y tratamientos que no son iguales. Por eso, tampoco existe una vitamina que pueda considerarse universalmente la mejor para todas las personas con dolor articular. La vitamina D es importante para los huesos, los músculos y el metabolismo del calcio, mientras que la vitamina K participa en procesos relacionados con la coagulación y la salud ósea. Eso no significa que tomar más cantidad vaya a aliviar automáticamente la inflamación o reparar una articulación. De hecho, las guías clínicas disponibles son bastante más prudentes que algunas recomendaciones difundidas en redes.
Vitaminas contra la artritis
La vitamina D contribuye a mantener una adecuada absorción de calcio y fósforo y resulta esencial para la salud ósea. También participa en el funcionamiento del sistema inmunitario, razón por la que se ha investigado su posible relación con enfermedades inflamatorias.
Para la artrosis de rodilla, cadera y mano, la guía del American College of Rheumatology y la Arthritis Foundation recomienda condicionalmente no utilizar vitamina D como tratamiento específico, porque los ensayos disponibles han mostrado efectos pequeños o ausencia de beneficios.
Y qué ocurre con la vitamina K2
La vitamina K interviene en la activación de proteínas que participan en la coagulación y en el metabolismo del tejido óseo. La K2 es una de las formas de vitamina K y se ha investigado especialmente por su posible relación con la utilización del calcio.
Sin embargo, afirmar que la K2 indica al calcio dónde debe ir es una simplificación. El metabolismo del calcio depende de varios mecanismos coordinados y no puede reducirse a una sola vitamina. Tampoco hay pruebas suficientes para presentar la combinación D3-K2 como un tratamiento establecido contra la artritis.
Esto es importante porque una explicación sencilla puede resultar atractiva, pero no siempre refleja la complejidad de una enfermedad articular.
La dosis no debería decidirse por redes sociales
Una de las afirmaciones más concretas de la publicación es la propuesta de 4.000 unidades internacionales de vitamina D3 junto con 100 microgramos de vitamina K2. Esa cantidad de D3 merece especial prudencia: 4.000 unidades internacionales diarias corresponden al límite superior tolerable establecido para adultos por el National Institutes of Health, no a una dosis universal recomendada para tratar la artritis.
El propio NIH señala que las necesidades dependen de factores individuales y que un exceso de vitamina D puede provocar concentraciones demasiado elevadas de calcio en sangre, con consecuencias perjudiciales. Por eso, alcanzar esa cantidad mediante suplementación debería valorarse de forma individual y no asumirse como una pauta estándar.
Cuándo puede tener sentido suplementar
La situación cambia cuando existe una deficiencia demostrada o un riesgo elevado de presentarla. En esos casos, un profesional sanitario puede valorar una suplementación adecuada y controlar los niveles mediante análisis.
La vitamina D tiene una función esencial y corregir un déficit es distinto de utilizarla como tratamiento general para el dolor articular. De hecho, las recomendaciones europeas revisadas por un grupo de expertos en enfermedades musculoesqueléticas consideran que la suplementación puede estar indicada en determinados grupos con riesgo de déficit, pero no plantean dosis elevadas como solución general para la artrosis.
Precauciones importantes para la atrritis
Los suplementos tampoco son completamente inocuos. La vitamina D puede interactuar con algunos medicamentos y un consumo excesivo mantenido puede provocar toxicidad. La vitamina K, por su parte, puede interferir con determinados anticoagulantes, por lo que las personas que los toman deben consultar antes de incorporar suplementos.
Además, tratar de forma adecuada la artritis requiere saber qué enfermedad existe realmente. Dolor, rigidez, inflamación o limitación del movimiento pueden tener diferentes causas y necesitan una valoración médica cuando persisten.
Una combinación que necesita contexto
La vitamina D3 y la K2 son nutrientes relevantes, pero convertirlas en una solución contra la artritis sería ir más allá de la evidencia disponible. La D3 puede ser especialmente importante cuando existe déficit, mientras que el papel de la K2 en el tratamiento de las enfermedades articulares todavía no permite establecer una recomendación general.
La clave no está en buscar una combinación milagrosa, sino en identificar el tipo de artritis, valorar el estado nutricional y seguir un tratamiento respaldado por evidencia.
Antes de comenzar una pauta de 4.000 unidades internacionales de vitamina D3, especialmente durante periodos prolongados, conviene consultar con un médico o farmacéutico.