Jefe de sección de Dermatología Pediátrica del Hospital La Paz

Dr. De Lucas: «Los nuevos fármacos biológicos son un avance para los pacientes con piel de mariposa»

"La terapia génica con células madre mesenquimales es algo maravilloso, pero debemos ser prudentes"

piel de mariposa
Dr. Raúl de Lucas.

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La ‘enfermedad de la piel de mariposa’ puede referirse a dos afecciones distintas: la epidermólisis bullosa (EA), una enfermedad genética rara que que afecta gravemente la piel y las mucosas, causa ampollas y heridas al mínimo roce, y la erupción malar del lupus, un sarpullido en forma de mariposa en el rostro.

OKSALUD entrevistó al Dr. Raúl Lucas, dermatólogo y jefe de la sección de Dermatología Pediátrica del Hospital La Paz de Madrid, al finalizar su ponencia en DermoCOFM2025, unas jornadas organizadas científicas y formativas en dermofarmacia, organizadas por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, en las que se refirió a esta patología.

El doctor Lucas, que fue galardonado por el COFM con un premio honorífico, explicó que la epidermólisis bullosa es un trastorno genético hereditario en el que la piel es extremadamente frágil y propensa a ampollas y heridas , a menudo desde el nacimiento o la infancia. Se debe a proteínas que no funcionan correctamente, lo que hace que las capas de la piel no se unan y sostuvo que puede causar la muerte. Su manejo requiere equipos multidisciplinares y una gran implicación familiar.

Los síntomas se muestran con la aparición de ampollas, llagas y erosiones en la piel, especialmente en áreas de fricción como manos y pies. Las ampollas pueden ser dolorosas y con riesgo de infección. La curación de las heridas puede llevar a la cicatrización y a la retracción de la piel, dependiendo del tipo de afección. Además, puede afectar no solo la piel, sino también mucosas como el esófago y el ano. No existe cura para la epidermólisis bullosa, y el enfoque principal en el tratamiento de la misma es el cuidado para prevenir y tratar las heridas, que puede incluir curas y vendajes diarios.

En esta entrevista, el especialista, pionero en su abordaje en España, explica los avances en diagnóstico y terapias génicas. También reflexiona sobre los retos asistenciales y la necesidad de mayor visibilidad social.

PREGUNTA.- En su ponencia ha asegurado que la ‘piel de mariposa’ puede causar la muerte. ¿Es la única enfermedad dermatológica mortal más allá del cáncer?
RESPUESTA.- Desgraciadamente, no, porque hay enfermedades también de causa genética, como pueden ser algunas formas de ictiosis que van asociadas también a otra afectación, enfermedades malignas cutáneas, como la histiocitosis, las mastocitosis graves y, desde luego, también los carcinomas, como indica.

El carcinoma epidermoide y el melanoma son tumores que tienen una gran tasa de mortalidad, sobre todo el melanoma, que posiblemente sea de los tumores malignos con mayor tasa de mortalidad que existen. La ventaja que tenemos con las enfermedades cutáneas es que el diagnóstico es muy rápido, el diagnóstico es muy sencillo y que muchas veces en el caso de los tumores, el tratamiento precoz va a conseguir cambiar la evolución de la enfermedad.

P.- ¿Qué ocurre a nivel biológico o genético en la piel de los pacientes con esta enfermedad y cómo afecta eso a su calidad de vida desde el nacimiento?
R.- Las epidermólisis ampollosas son un grupo de enfermedades de causa genética, hoy por hoy incurables. Están producidas por mutaciones en 21 genes diferentes, es decir, existen varios tipos de epidermólisis ampollosa, pero todas comparten una alteración en los mecanismos de adhesión entre las distintas capas de la piel.

Hay formas más superficiales que dan menos problemas, que son las formas simples. Las formas distróficas y junturales afectan a la unión de una manera más profunda, lo que provoca que la piel se despegue en bloque y genere cicatrices, un proceso inflamatorio crónico, fibrosis y una cicatrización anómala. Además, existe tendencia a desarrollar carcinomas en la edad adulta. Las formas más graves también afectan a las mucosas de la boca, el esófago y el ano.

P.- Usted lideró la creación de uno de los primeros centros de referencia en España para tratar la epidermólisis bullosa. ¿Cómo ha evolucionado ese modelo asistencial y qué avances destacaría en estos años.
R.- La verdad es que tengo el honor de haber abierto la puerta a este manejo multidisciplinar de esta patología en España. En cuanto a cómo ha evolucionado, sobre todo yo destacaría el gran interés en la investigación en este tipo de enfermedades. Date cuenta de que es una enfermedad genética monogénica, es decir, con un único gen afectado y visible y, sobre todo, también que impacta de una manera muy llamativa en la calidad de vida. Es importante que distintos grupos que se dedican a la investigación se hayan fijado en esta patología.

De hecho, tuvimos mucha suerte porque hay un grupo de investigación básica en el (CIEMAT Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), aquí en la Comunidad de Madrid, con el que colaboramos. Hemos hecho desde infusión de células madre a injertos de tejido genéticamente modificado a lo largo de estos 20 años de ejercicio, dedicándome de una manera más específica a la epidermólisis ampollosa.

Con respecto a cómo ha evolucionado el modelo asistencial, tener dos centros de referencia en España hace que, realmente, los pacientes puedan llegar de una manera fácil, cómoda y, sobre todo, cuando llegan se les atiende con un equipo multidisciplinar. En este sentido, destacaría sobre todo la Enfermería como un eje fundamental porque las curas son complicadas, son largas y, además, son difíciles de aprender por parte de los cuidadores.

Nuestra Enfermería forma a las familias y a las enfermeras que las atienden en su domicilio o en su centro de salud. Eso es un factor muy importante. Por supuesto, cirujanos, nutricionistas, pediatras, psicólogos. Bueno, cualquier tipo de profesional que sea necesario sabe y conoce la patología. Eso es muy importante a la hora del manejo cuando se realiza cualquier tipo de problema.

P.- ¿Qué avances destacaría?
R.- Actualmente tenemos en curso varios ensayos clínicos. Tenemos uno con células madre, un tratamiento tópico para las formas simples que intenta disminuir la producción de ampollas, una nueva terapia génica tópica que ha sido aprobada hace escasamente un mes y, sobre todo, los nuevos fármacos biológicos que se utilizan para dermatitis, para psoriasis, que estamos utilizándolos también en algunas formas de epidermólisis ampollosa, fundamentalmente para controlar ese proceso inflamatorio.

P.- En los últimos años se ha reducido de forma notable el tiempo de diagnóstico. ¿Cuáles fueron las claves de esa mejora y qué pasos faltan para lograr una detección temprana universal?
R.- Creo, sinceramente, que estamos en un momento en el que se visibilizan muy bien y frecuentemente este tipo de enfermedades. En concreto, creo que dentro de las genodermatosis o de las enfermedades genéticas cutáneas, la ‘piel de mariposa’ está muy presente y muy visible en redes y en los medios.

P.- Muchos pacientes deben desplazarse largas distancias para recibir atención especializada. ¿Qué soluciones o estrategias propone para acercar el tratamiento a todas las comunidades?
R.- Desde luego, sí es importante, sería muy importante, a lo mejor no un centro de referencia en cada comunidad, pero sí centros de experiencia. Entonces, para eso mi intención siempre ha sido hacer jornadas formativas in situ, o sea, desplazarnos parte del equipo a las comunidades autónomas donde tengamos pacientes y allí hacer una formación para los profesionales, para la enfermería y sobre todo, algo muy importante, que el paciente perciba que estamos remando todos en la misma dirección.

P.- A pesar de su gravedad, sigue siendo una enfermedad poco conocida. ¿Cree que la sociedad y los medios de comunicación están dando la visibilidad necesaria a la piel de mariposa? ¿Qué falta por hacer en materia de sensibilización?
R.- Creo sinceramente que estamos ahora mismo en un momento en el que se visibilizan muy bien y frecuentemente este tipo de enfermedades. En concreto, yo creo que dentro de las genodermatosis o de las enfermedades genéticas cutáneas, la piel de mariposa está muy presente y muy visible en redes y en los medios.

¿Qué faltaría por hacer? Bueno, pues desde luego, yo creo que es un ejercicio individual, ponerte en la piel de alguien que sufre en el mundo, en el que se premia la imagen, el aspecto saludable, el que no hace ejercicio, el que no tiene un pelo estupendo, el que no tal, pues no es nadie. Yo creo que es lo más importante, pensar que la realidad es una realidad compleja, es una realidad diversa y la enfermedad forma parte de ella. Yo creo que no es un problema de la piel de mariposa, es un problema de que la enfermedad se arrincona, porque lo que queremos exportar y vender es salud, belleza, otro tipo de cosas.

P.- Desde el punto de vista clínico, ¿cuáles son hoy las principales carencias del sistema sanitario en la atención a estos pacientes? (por ejemplo, cuidados bucodentales, nutrición o apoyo psicológico).
R.- Sobre todo la falta de tiempo, más que de profesionales o de medios, la falta de tiempo, falta de tiempo y quizá también es verdad que los cuidados bucodentales deberían ser universales, quizá no sólo para estos pacientes, sino también para los niños. Pero la nutrición no tenemos problema, está cubierta y el apoyo psicológico, pues la verdad es que es un gran déficit que tenemos en la sanidad pública el apoyo psicológico para este tipo de pacientes, que quizá en nuestro caso, hablando con las familias y conociendo bien la patología, brindemos parte de este apoyo porque lo que más necesitan estos pacientes y las familias es alguien al otro lado que comprenda por lo que está pasando y que de alguna manera les puedan dar soluciones. Y nosotros vamos adquiriendo habilidades en este sentido porque hemos tratado a muchas familias con muchas situaciones diferentes y también en nuestro equipo contamos con una psicóloga.

P.- En una entrevista calificó la terapia génica con células madre mesenquimales como «un logro maravilloso, pero que exige prudencia». ¿Qué avances reales ve en este campo y cuáles son los riesgos o límites actuales?
R.- La verdad es que sigo diciendo que es algo maravilloso porque poder cambiar la información genética en un organismo vivo y que este organismo de alguna manera repare con ese cambio una enfermedad, es algo que prácticamente es ciencia ficción o era ciencia ficción. ¿Qué problema tenemos?

Bueno, pues que hoy por hoy no podemos cambiar todas las células de toda la piel o de todas las mucosas de nuestros pacientes. Entonces lo que hacemos es, o lo que se puede hacer ahora, y de hecho hay un tratamiento que está a punto de llegar a España, es tratar una herida en concreto para que las células de salida recuperen la producción de colágeno 7 en que esté la proteína, que es está defectuosa en la epidermólisis ampollosa distrófica.

¿Qué problema hay? Pues que no es la cura de la enfermedad. Entonces es una ayuda para mejorar la cicatrización de heridas sobre todo que duran mucho tiempo, que son de evolución tórpida, que no terminan de cicatrizar, que producen dolor y que además una herida que no cicatriza durante mucho tiempo está inflamada, tiene riesgo de malignizarse y provocar un carcinoma epidermoide. Es algo maravilloso, repito, pero debemos ser prudentes porque no podemos vender a los pacientes que esto es la cura de la enfermedad.

Entonces haríamos todo lo contrario de lo que queremos, que es dar esperanza, dar confianza y lo que venderíamos es humo y daríamos una información que inquietaría y que desde luego la gente viviría como un fracaso en el momento de no poder optar a este tratamiento o que no cumpla las expectativas que desgraciadamente en algunos casos están vendiendo. Es un tratamiento ilusionante, muy útil para determinados pacientes, para lesiones en concreto, pero desgraciadamente por hoy no podemos decir que sea la cura de la enfermedad.

P.- Más allá de la ciencia, ¿qué le motiva personalmente a seguir dedicando su carrera a una enfermedad tan compleja y poco visible?
R.- Claramente los pacientes -y te digo que si tú conocieras a cualquiera de estas familias- enganchan. Es una patología que por ser visible, por ser tan sumamente dolorosa, por ser degenerativa, porque al final los pacientes, sobre todo en las formas raras, van perdiendo habilidades y van siendo cada vez más dependientes, necesitan nuestra ayuda. Además, nos dan una lección cada día de resiliencia, de aceptación, de lucha, porque son pacientes tremendamente luchadores y yo creo que se merecen, desde mi punto de vista, absolutamente todo.

Entonces mi carrera ha ido hacia este derrotero. Quizá muchas veces piensas que puede ser la casualidad, pero tú sabes cuando las piezas encajan y tú piensas ‘estoy donde tengo que estar’, pues esto es lo que me pasa a mí con esta enfermedad. Así que tengo que agradecer mucho a mis pacientes el cariño, el respeto y un poco lo que cualquier persona -cualquier trabajador como tú deseamos- que nuestro trabajo sea reconocido y que sirva para algo. Y en el caso de los médicos, el único fin que tiene nuestro trabajo es mejorar o disminuir el sufrimiento de las familias.

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