JUANEDA HOSPITALES / ENTREVISTA AL PODÓLOGO GUILLERMO RIGO

«La calidad en Podología viene de la personalización del soporte plantar y de la calzado-terapia»

"El soporte plantar se fabrica directamente sobre el pie, se adapta del modo más fidedigno posible y así se soluciona el problema"

Podología Rigo se convierte en el servicio de referencia de esta especialidad en Juaneda Hospitales

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El podólogo Guillermo Rigo junto al equipo que prestará servicio en Juaneda Hospitales.

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Guillermo Rigo es podólogo, director de la firma Podología Rigo, que desde este mes de diciembre presta sus servicios en la red de Juaneda Hospitales, concretamente en Clínica Juaneda, Centro Médico Juaneda Inca y en Juaneda Santa Ponça.

Su equipo basa su prestigio en la garantía de una calidad que integra la individualización y la personalización de cada tratamiento, específicamente en el desarrollo de los modernos soportes plantares, y en la indicación del mejor calzado para cada persona, lo que se denomina la calzado-terapia.

P.—¿En qué consiste la podología, qué afecciones trata y qué procedimientos utiliza?

R.—Las principales necesidades que presentan los pacientes de hoy en día son el cuidado y tratamiento de las uñas, por una parte, y soluciones para los problemas derivados del apoyo y la funcionalidad del pie. Y todo ello, teniendo en cuenta las características del calzado en general, dado que cualquier tipo de afección puede empeorar o mejorar en función del calzado utilizado.

P—¿Cuál es el enfoque de la moderna podología? ¿Es importante la tecnología o lo es más la experiencia y el ojo clínico?

R.—La tecnología es importante pero no definitiva. Nosotros utilizamos principalmente la vista, de modo que podemos ver y observar la marcha del paciente. A partir de ahí ya se puede actuar en la mayoría de los casos y tomar decisiones terapéuticas. Lo más importante es elegir un buen calzado y luego, de una forma manual, hacer los soportes plantares que se adapten al pie, con el objetivo de reducir la sintomatología problemática. Dicho de un modo sencillo, hay que saber escoger un buen calzado y confeccionar y adaptar un buen soporte plantar con el cual podamos mejorar la marcha y reducir la sintomatología real.

P.—Ha dicho usted «soporte plantar» y me han venido a la cabeza las plantillas, pero no es exactamente lo mismo, ¿verdad?

R.—No solo no son cosas parecidas, sino que son diferentes. El soporte plantar es un dispositivo que se denomina ortesis [un apoyo u otro dispositivo externo aplicado a una parte del cuerpo, en este caso al pie, para modificar aspectos funcionales o estructurales del sistema neuromusculoesquelético], que se realiza directamente sobre el pie, en base a un patronaje previo, sobre una huella plantar. Lo importante de estos dispositivos es que logren hacer una adaptación, neutralizando el pie para evitar los excesos y defectos en los movimientos naturales en la marcha.

P.—Imagino que estos soportes plantares se harán muy adaptados al pie de cada paciente.

R.—Efectivamente. Lo más importante de un soporte plantar es que sea individualizado a cada pie. No es cierto eso que se piensa de que los dos pies son iguales o se comportan de la misma forma. Esa creencia es un gran error. Casi ningún pie es simétrico ni en su funcionamiento, ni en su forma, al otro pie.

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P.—¿Cómo se fabrican estos soportes plantares, de acuerdo a esos criterios que usted enuncia?

R.—Lo primero es recoger una huella del paciente con la que podremos calcular la longitud y el diámetro del pie. Luego, previo diagnóstico, haremos un patronaje, escogiendo unos materiales de Podiatech, con los que confeccionaremos la plantilla. La segunda fase será la adaptación del soporte plantar, poniendo a 70 grados el material y procediendo al ajuste sobre el pie. De ese modo se evita realizar moldes que acaban siendo otro error. El soporte plantar se fabrica directamente sobre el pie y se adapta de la forma más fidedigna posible,  y de ese modo soluciona el problema con eficacia.

P.—¿Qué problemas corrigen estos soportes plantares? Tradicionalmente se decía que las plantillas eran para quienes tenían los pies planos.

R.—Lo de pie plano es ya un concepto antiguo, que modernamente se ha sustituido por pie valgo. Lo que se denomina valguismo, del medio pie sobre todo, es la facilidad por la cual el pie deja de mantener su forma natural una vez el paciente está de pie o practicando algún deporte. Esto conlleva la mayoría de las patologías que hoy sufren los pacientes, derivadas también de una mala elección del calzado. Esa combinación acaba provocando problemas en el pie, en la rodilla, en las caderas, curvatura lumbar, problemas cervicales, etcétera.

P.—¿Y todo eso puede corregirse con un buen soporte plantar?

R.—No nos gusta mucho el concepto corregir, hablamos más bien de ayudar. A consecuencia de la mala elección del calzado y por el hecho de caminar normalmente sobre una superficie pavimentada, el pie ha dejado de tener la musculatura y la funcionalidad adecuadas. El soporte plantar vendría a ser una ayuda para que el paciente pueda caminar mejor, más tiempo y con menos sintomatología.

P.—¿Cómo se expresa esa calidad en la atención al paciente a la que usted menciona con frecuencia?

R.—La calidad comienza desde el momento en que se tiene presente que nadie es igual, que tenemos que individualizar el tratamiento, personalizarlo. Esa personalización e individualización va desde el diseño del soporte plantar a la elección de los materiales y su adaptación. Al final, el concepto de calidad viene dado por esos principios de individualización y personalización a todos los niveles. También hay que recordar la necesidad de señalar qué calzado le conviene a cada pie. El soporte plantar debe ser personalizado, pero también debemos orientar al paciente a escoger el calzado que más le convenga. Es lo que nosotros denominamos calzado-terapia.

P.—Lo cierto es que hoy se ven calzados muy extraños. ¿Cómo le llegan los pies de las personas que requieren sus servicios, que me imagino que no solo serán mayores?

R.—Es cierto que hoy en día los padres tenemos la tendencia de escoger el calzado que nuestros hijos nos demandan, pero hay que tener en cuenta que hay una serie de requisitos que son indispensables para el correcto desarrollo de los niños y los jóvenes, de modo que se produzca un crecimiento adecuado. Circunstancias de hoy en día, como el sedentarismo y la pavimentación de los suelos, hacen especialmente necesario prestar atención al calzado para no incurrir en defectos de crecimiento, con problemas a medio y largo plazo.

P.—Desde diciembre, Podología Rigo se convierte en el servicio de referencia de esta especialidad en Juaneda Hospitales. ¿Cómo se va a desarrollar este servicio?

R.—Vamos a ofrecer este servicio en Juaneda Inca, en Clínica Juaneda (en Palma) y en Juaneda Santa Ponça, en este último caso para atender a una zona turística, ya que es posible que este tipo de problemas aparezcan durante las vacaciones. Implementaremos la filosofía de Podología Rigo en estos centros, con la idea de poder llegar a más pacientes, solucionando problemas, dando consejos sobre el calzado y trabajando siempre en coordinación con los servicios de Fisioterapia de Juaneda Hospitales. Este nuevo servicio entra en funcionamiento en Juaneda Hospitales con dos profesionales, yo mismo, Guillermo Rigo, y Joan Munar.

P.—Y con la idea de que en Podología la cirugía solo ha de aplicarse cuando sea necesario…

R.—Así es. Cuando un paciente acude a la consulta por un dolor que ha aparecido lentamente, es decir, que no es un dolor agudo, sino que lleva tiempo o cuando ese paciente tiene una pequeña deformación, siempre hay que intentar minimizar el defecto con tratamientos no quirúrgicos, ya sea fisioterapia (trabajamos en estrecha colaboración con fisioterapeutas de Juaneda Hospitales), calzado-terapia, soportes plantares, etcétera. El tratamiento quirúrgico es necesario en algunos casos, pero ante un problema que ha aparecido lentamente, tenemos que agotar todos los tratamientos no quirúrgicos, no cruentos.

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