Vicente Gil: «Sánchez y el PSOE quemarían las calles si imputaran a la mujer de un presidente del PP»

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La España de Pedro Sánchez se está convirtiendo en un país muy oscuro. El asesinato del hermano de Begoña Villacís en un posible ajuste de cuentas y la citación como imputada de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, las dos noticias del día, no tienen nada que ver aparentemente, pero describen un país sumido en la corrupción, el nepotismo, la inmoralidad y la delincuencia campando a sus anchas.

Si desde el poder se permite que los abogados de unos golpistas redacten su propia amnistía, si desde el poder se indulta a delincuentes como los del procés y se reforma el Código Penal a su medida, si se les perdona la malversación, si desde el poder se excarcela a violadores y pederastas y se justifica y ampara el asalto a la propiedad privada con la okupación, si desde el poder se pacta con terroristas y asesinos… de ahí para abajo, ancha es Castilla para el crimen y la corrupción. A siete millones de ciudadanos, los votantes inmorales del PSOE, todo esto les parece bien y el domingo volverán a votar a Sánchez.

El juez ha llamado a declarar como imputada a Begoña Gómez por corrupción en los negocios y tráfico de influencias. Sánchez ha escrito otra cartita de enamorado en vez de someterse libremente a preguntas de la prensa y dar explicaciones. Insinúa que el juez prevarica, como ha hecho la portavoz del Gobierno, y repite el mantra que consume sin rechistar el pesebre socialista: «Fango y más fango».

¿Imaginan ustedes lo que estarían diciendo Pedro Sánchez, el PSOE, Yolanda Díaz, Errejón, Pablo Iglesias etc. si la mujer de un presidente del PP hubiera estado imputada? Les aseguro que hubieran quemado la calle con disturbios graves y hasta muertos. No lo duden.

Es la primera vez que la mujer de un presidente del Gobierno es investigada por corrupción y tráfico de influencias. Pedro Sánchez debería dimitir, pero va a seguir en la presidencia -hoy más que nunca- hasta tener claro que su mujer o él mismo no terminan más allá, incluso, de la condición de imputados. El tráfico de influencias en el caso de Begoña Gómez o en el caso Koldo sólo pueden cometerlo los cargos políticos en activo o funcionarios. Que se ate los machos Sánchez por si acaso.

Por eso, le dará la Generalitat o lo que haga falta a Puigdemont, que es la clave tras las elecciones del 9J. El nivel de corrupción política con la amnistía a Puigdemont y los golpistas catalanes, el nivel de corrupción económica del Gobierno de Sánchez y el nivel de corrupción moral al que han llevado a nuestra sociedad no tiene parangón.

El socialismo siempre ha confundido partido con Estado. El sanchismo y el PSOE confunden partido con Estado, familia y amigos sin disimulo, conscientes de que hay una masa borrega de fanáticos e incultos dispuestos a creer, cual caudillo, lo que diga el amado líder y a votarle pase lo que pase.

Se ve estos días en los mítines del PSOE. Gente incapaz de sumar dos más dos, pero que vota igual que usted y repite como monos lo del fango sin aceptar, por sectarismo, la realidad de la corrupción que enfanga a Sánchez. Una masa acrítica, atontada y sectarizada.

Corrupción y nepotismo definen los seis años que han cumplido ya Pedro Sánchez y la imputada Begoña Gómez en La Moncloa. A lo de Begoña Gómez se suma lo del hermano de Sánchez, que está, también, por explicar aún. Ya tiene también una denuncia puesta.

El hermano músico de Pedro Sánchez, David Sánchez, disparó su patrimonio durante la pandemia en 1,5 millones de euros. David Sánchez se fue a vivir a Elvas, Portugal, a 4 kilómetros de Badajoz, para ocultar al fisco su enriquecimiento, según inspectores y fiscalistas. En un edificio de Elvas, cerca del palacete que se compró y donde vive el hermano de Sánchez, están radicadas varias sociedades de la trama Koldo con las que, según se ha publicado, se desviaron mordidas y comisiones ilegales de la venta de mascarillas.

El hermano de Sánchez hace meses que no aparece en el puesto de la Diputación de Badajoz en el que fue enchufado. Él dice que teletrabaja desde Portugal. El presidente de la Diputación es, casualmente, el recién ascendido y nombrado líder de los socialistas extremeños.

David Sánchez no tributa en España, pero sí cotiza aquí para cobrar la pensión. David Sánchez cobra de la Diputación socialista de Badajoz 55.000 euros anuales. Les saca, sin duda, partido.

El patrimonio declarado de David Sánchez era en 2019 de 261.741,65 euros. Durante la pandemia, entre octubre de 2020 y septiembre de 2021 pidió una excedencia. En 2020 no presentó declaración patrimonial y en 2021, de repente, declaró un patrimonio de 1,7 millones de euros, que, en 2023 llegó a los 2 millones de euros. Tiene acciones del BBVA e invirtió en criptomonedas.

Con todo, el hermano de Sánchez no presentó en 2023 declaración de IRPF. El hermano de Sánchez tampoco pagó ni el IRPF ni el Impuesto sobre el Patrimonio en 2021 y 2022. Pero al Gobierno, dijo la portavoz en su día, le parece bien. No ve nada anormal.

Los inspectores de Hacienda que conocen la historia del hermano de Sánchez no salen de su asombro porque, además, tributa en Portugal siendo un alto cargo de una institución como la Diputación de Badajoz, a la que tiene, oficialmente, como único empleador. ¿No tienen los empleados públicos la obligación de tributar en España y pagar el IRPF como todo hijo de vecino? ¿No le retiene por IRPF la Diputación de Badajoz al hermano de Sánchez?

David Sánchez pagó, por cierto, según se ha publicado, a tocateja el palacete de Elvas que se compró en el casco histórico. Una chota de 425 metros cuadrados, dos plantas, jardín, cuatro vestíbulos, tres cocinas, tres salas de estar, comedor, trastero y buhardilla.

El Sepblanc, el Servicio Antiblanqueo del ministerio de Economía, tiene una unidad que investiga las llamadas PEPs, Personas con Exposición Política. El Sepblanc vigila a bancos, notarios, registradores, abogados, asesores fiscales… que puedan tener cualquier indicio de blanqueo de su clientes PEP e, incluso, de sus familiares hasta segundo grado para que padres, hermanos o hijos de políticos o altos cargos no se puedan convertir en sus testaferros. Es decir, que un político blanquee dinero ilícito a través de un familiar.

Hace unos días, un exdirector de la Agencia Tributaria se preguntaba públicamente: «¿Está David Sánchez ocultando el patrimonio de otra persona? Porque eso -decía- es ocultación patrimonial de terceros y un delito muy grave».

Nadie condena a Begoña Gómez o al hermano de Sánchez. La presunción de inocencia ante todo. Pero los periodistas -mal que les pese- hacemos nuestro trabajo y los jueces el suyo para llegar a la verdad. Por eso, Sánchez quiere callarnos. Ha ocurrido siempre.

Las responsabilidades políticas que el PSOE y la izquierda han marcado para el PP o los demás valen igual para ellos. Y este es el problema. Que para ellos mantenerse en el poder a cualquier precio está por encima de todo, incluida la ley.

La situación de Pedro Sánchez es insostenible. Debería dimitir y el PSOE convocar elecciones. Mientras tanto, el domingo hay que castigarle sin piedad con el voto, sirva o no sirva. Es nuestra obligación moral de ciudadanos.

Ésta es la España corrupta de Pedro Sánchez que discurre, a diario, entre las noticias de su mujer imputada o de su hermano enriquecido, la amnistía a Puigdemont y los asesinatos a plena luz del día.

Y, ahora, ustedes, el domingo ¡sigan votando al PSOE! Sin vergüenza ni moral alguna.

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