Traidor

Traidor
  • Rosa Díez

Quizá no lo hayan visto en las televisiones del régimen, pero Sánchez viajó a Pamplona el pasado viernes y fue recibido como se merece. Sánchez fue a la sede del Gobierno Foral para darle nuevamente la bendición a María Chivite, esa dirigente del PSOE que es presidenta del Gobierno de Navarra merced al permiso que le ha dado Otegi, el terrorista que dirige Bildu mientras ETA esté en la reserva. Pero a Pedro Sánchez también le esperaban en las puertas de la institución – cerradas para los constitucionalistas desde el advenimiento de los socialistas de Sánchez/Chivite/Otegi- algunas decenas de navarros que le dijeron a la cara lo que piensan millones de españoles: «Mentiroso, traidor, vete a la herriko taberna, saca tus sucias manos de Navarra…».

De entre todos los calificativos con los que Sánchez fue saludado el que más se ajusta al personaje es «traidor». Sí, Sánchez es un traidor, un hombre que ha traicionado la esencia y los valores de la democracia, que ha traicionado a la España democrática, que ha traicionado a los españoles que habían sufrido la ruptura entre hermanos  y que protagonizaron la Transición, que ha traicionado a los hombres y mujeres que construyeron la democracia…

Sí, Sánchez es un traidor. Un hombre que ha llegado al Gobierno con trampas y que ha utilizado el poder institucional para destruir el sistema democrático.

Sí, Sánchez es un traidor. Un hombre que ha traicionado lo más sagrado al elegir formalizar acuerdos con los asesinos de 857 de nuestros conciudadanos y que ha despreciado el sacrificio de tantos miles de españoles que arriesgaron la vida para que hoy pudiéramos vivir en democracia.

Sí, Pedro Sánchez es un traidor. Un hombre que traiciona lo mejor de la historia del partido del que es secretario general para abrazar los postulados de aquéllos que para construir una sociedad totalitaria segaron la vida de centenares de inocentes, muchos de ellos afiliados del PSOE.

Sí, Pedro Sánchez es un traidor. Un hombre que eliminó los controles democráticos en el seno de su partido y ahora los ha eliminado en las instituciones democráticas.

Sí, Sánchez es un traidor. Un hombre que ha traicionado sus propuestas electorales –su palabra no, porque no tiene- y que se ha burlado de todos aquellos que se dejaron engañar creyendo sus falsas promesas.

Sí, Sánchez es un traidor. Un hombre que odia a la democracia representativa y a la sociedad plural que le ha permitido llegar al Gobierno y que se alía con los enemigos de la democracia para destruir el sistema democrático desde el poder.

Sí, Sánchez es un traidor. Un traidor que no tiene ningún tipo de escrúpulo  para elegir como socios a los tipos que proclaman que su objetivo es acabar con el sistema del 78. Un traidor que cambia las leyes para que los delincuentes gocen de impunidad. Un traidor que modifica las leyes para que el español deje de ser lengua vehicular en todo el Estado. Un traidor que desprecia la igualdad de los ciudadanos y bendice el tribalismo. Un traidor que persigue la libertad, sea de opinión o de cátedra. Si, Sánchez es el gran traidor a la democracia.

Sí, Sánchez es un mentiroso y un traidor; fíjense si será mentiroso y traidor que fue a Navarra para escenificar su apoyo a María Chivite un día después de haber protagonizado y brindado por su acuerdo «de estado» con Otegi y un día antes de que esta anunciara que había cerrado un acuerdo de presupuestos con Otegi… y ahora afirma que no tiene un acuerdo con Otegi.

¿Qué se puede hacer con un traidor? En los sistemas democráticos -como sigue siendo España en tanto no triunfe el proyecto de Pedro Sánchez y arrample con todo- se les juzga política y también penalmente. Si cometen delitos  contra el orden constitucional, se les denuncia ante la Justicia. Ya, que menuda está la justicia, me dirán…. Bueno, pues aún existen muchos jueces honrados que solo emitirán sentencias si llevamos a los presuntos delincuentes ante ellos. De la fiscalía nada se puede esperar; pero la mayor complicidad con el mal que la gente decente puede cometer es rendirse por anticipado.

Y también se les dice a la cara, alto y claro, lo que pensamos de ellos. Por eso la primera lección de resistencia es desenmascarar al traidor. Sánchez es un traidor que ha traspasado todas las líneas éticas, todas las líneas rojas que separan la vileza de la virtud, el bien del mal. Sánchez es un traidor que se ha aliado con el mal para aprobar unos presupuestos que le prorroguen durante tres años más su poder institucional y destruir la democracia desde las instituciones que la representan.

Sánchez es un traidor que se aprovecha del deterioro democrático de su partido – y parece que también de sus votantes-  para demoler la democracia sin ninguna oposición.  Fíjense cómo es la cosa que Zapatero  tenía que apelar al macguffin de «la paz» para que los suyos tragaran sus pactos con ETA y a Sánchez le basta con citar «los presupuestos» para que afiliados y cargos traguen su alianza de sangre con los herederos y portavoces de ETA…

Traidor:

adjetivo · nombre masculino y femenino

1. 
[persona] Que comete traición. «Querían lincharlo por traidor».
2. 
adjetivo
. Que implica o denota traición.»Sonrisa traidora».

Les propongo dos ejemplos de traidor: en la ficción, Gríma, de ‘El señor de los anillos’. En la política: Pedro Sánchez. Confío en que los españoles le hagamos pagar por ello.

Lo último en Opinión

Últimas noticias