Yolanda Díaz en la gala de los Oscar

Yolanda Díaz en la gala de los Oscar

Todos los pronósticos apuntaban hacia una nueva victoria de la derecha en Castilla y León, y en efecto así ha sido una vez más. Tras Extremadura y Aragón, es la tercera comunidad autónoma en menos de tres meses en la que el sanchismo ha salido claramente derrotado. Basta comprobar que el espacio político de las «derechas», representado por el PP y Vox, ha obtenido más del 54 % del voto, mientras las «izquierdas» apenas superan el 33%. Y con el significativo dato de que las «izquierdas a la izquierda» del PSOE, representadas por Podemos, IU y Sumar, no han obtenido ni un solo procurador, quedando sin representación en las Cortes castellanoleonesas.

En cuanto al PP, ha sido el claro vencedor de las elecciones, con un rotundo éxito de Mañueco, obteniendo dos escaños más que en las últimas elecciones de febrero de 2022, con una subida de más de 4 puntos hasta alcanzar el 35,5% de los votos. Por su parte, el PSOE ha subido también dos escaños, obteniendo 30, subiendo apenas un 0,6% respecto al anterior resultado. De tal forma que, aunque la diferencia respecto al PP se mantiene en la cifra de 3 procuradores (33/30 frente a 31/28), la diferencia en votantes se incrementa significativamente, pasando de un 1,3% a un 4,8% (35,5% PP/30,7% PSOE).

Es oportuno analizar estos datos con precisión, dado que el sanchismo pretende trasladar a la opinión pública—lo que es una rotunda derrota más—como un aparente triunfo, al haber subido en escaños rompiendo la racha de los anteriores comicios, donde la pérdida en escaños y votantes fue contundente. Además de tener presente que los dos escaños socialistas ganados, los han perdido sus «socios y aliados progresistas» situados a su izquierda.

En cuanto a Vox, su resultado requiere un detallado análisis, por cuanto se pretende presentar como el «perdedor» de los tres principales partidos, no siendo así. La apariencia es debida a que se puso el listón muy alto desde algunas instancias, incluso planteando la posibilidad de superar al PSOE e igualando al PP, y con la cota del 20% asegurada como mínimo. De tal forma que subir un escaño y no alcanzar el 20% del voto por 1 punto, parece una «derrota».

El motivo hay que buscarlo en varias razones; una de ellas es que Vox partía de unos resultados en 2022 elevados (13 escaños y un 17,3% de voto), los más altos de los obtenidos en cualquier otro territorio. De tal manera que, pese a incrementar sus votos en un 1,3%, acercándose mucho al 20%, ha quedado por debajo con un 18,9%; subiendo un solo procurador, pasando de 13 a 14. Otra de las razones que puede explicar esta ligera subida frente a la esperada es la imagen de que Vox no favorece la gobernabilidad, sino que la perjudica. No facilitando la formación de gobiernos pactando con el PP acuerdos razonables y proporcionales a lo querido por los electores en las urnas.

Quizás el espejo de lo sucedido a nivel internacional con gobiernos en la UE y América, donde la derecha radical se está imponiendo, haya actuado como un elemento perturbador en ese sentido. Es de esperar que esta imagen se acabe ahora, y —antes de las elecciones previstas en Andalucía el próximo mes de junio— se alcancen los acuerdos que acaben con la interinidad institucional en Extremadura, Aragón y ahora en Castilla y León y se acaben las especulaciones de repetición de comicios que convierten en derrotas lo que son claras victorias en las urnas.

Sin olvidar la inestabilidad interna en Vox que se proyecta, con la expulsión o salida del partido por parte de cualificados dirigentes de la formación. En todo caso, el balance incuestionable es que el sanchismo una vez más ha sido derrotado de manera contundente en las urnas, por una alternativa que lidera el PP junto a Vox. Aliado y cooperador necesario para hacer realidad esa alternativa, de la que el sanchismo ya carece absolutamente en Castilla y León. Y que si ahí ha «salvado la cara», ha sido entre otras razones por no presentar de candidato a un acreditado sanchista. Resultado que celebra Yolanda Díaz en Los Ángeles, desde la gala de los Oscar.

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