Sánchez alienta el sueño de Iglesias de instaurar la III República

Sánchez alienta el sueño de Iglesias de instaurar la III República

Unidas Podemos se sumó hace unos días en Madrid, junto a otros colectivos de la izquierda republicana, a un acto en contra de la Monarquía por ser "un escollo para el desarrollo democrático y un dique de contención para la ampliación de los derechos y libertades de los sectores populares". Ahora, la formación de Pablo Iglesias ha prestado su aval a las asociaciones que organizarán un referéndum por la República el 9 de mayo de 2020 en el que planean llenar España de urnas de plástico para protestar contra la Monarquía.

A nadie se le oculta -no lo han negado nunca- que el objetivo de la izquierda populista es instaurar la III República, esto es desmontar la Monarquía constitucional y desmantelar las instituciones para constituir un Estado laico de corte anticlerical bajo los postulados más radicales en clara retroalimentación  de intereses con el separatismo catalán y vasco. O sea, que pretende utilizar su entrada en el Gobierno como catapulta para una estrategia a largo plazo que pasa por acabar con la Corona como paso previo. Que Podemos organice un referéndum sin validez jurídica, al más puro estilo de los golpistas catalanes, revela como su objetivo es también el de subvertir el orden constitucional. Y lo hará, si Sánchez es investido presidente del Gobierno, compartiendo con el PSOE Consejo de Ministros.

El problema está en que Podemos no ha ocultado nunca sus intenciones, aunque Pedro Sánchez, en un ejercicio supino de hipocresía, no se quiera dar ahora por enterado. Que la gobernabilidad de España recaiga sobre una formación que pretende acabar con la Monarquía por ser "un escollo para el sistema democrático" debería ser motivo suficiente para que el jefe del Gobierno en funciones y secretario general del PSOE insistiera en lo que decía en vísperas de las últimas elecciones: que Pablo Iglesias es un peligro público. Pero Sánchez calla cínicamente ahora porque lo único que le preocupa es perpetuarse en el poder, aún a costa de que revienten las costuras de un país que va a poner en manos de la izquierda radical y los separatistas.

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