Público y Roures: esas pobres viudas enamoradas

Público y Roures: esas pobres viudas enamoradas

El pasado 8 de enero, el digital Público dirigido por la periodista Ana Pardo publicó un repugnante titular referido a la Guerra sucia de los GAL durante la década de los 80 pagada con fondos reservados: “El Gobierno de Felipe González sobornó a policías uruguayos para perseguir a refugiados de ETA”. Refugiados de ETA, no asesinos etarras. Con el cambio de un adjetivo tan preciso, Pardo enfangó la verdad irrefutable de los GAL convirtiéndola en pienso doctrinal para su ganado. Convencida acaso de que Aylan, el niño de tres años encontrado muerto en las playas de Turquía en 2015, y el etarra, José María Zaldua ‘Aitona’ fugado a Uruguay tras volar a niños de Guardia Civiles en los 80, merecían compartir la misma categoría de pobre exiliado. ¿Es que sin el gen kurdo el hijo de un benemérito no registra en la lista de los pequeños damnificados? Ay, nena… si te pillan copiando mal te van a catear los de los Derechos Humanos.

Aunque quizás la directora de Público no sea más que una víctima del jefe de facto del pasquín de Podemos. Otra autómata de Jaume Roures y del producto gourmet de éste. Los asesinos y los carceleros. Porque algo sí hay que reconocerle al ex dueño de Mediapro: supo cruzar la línea relativista de la actual izquierda mediática tan “versión teenager” de los pistoleros. Esa que siempre les miró con romántica afición. Con ojitos entornados. Desde lejos. Esa zurda televisiva a la que daría igual irse de pinchos con José Mota que con el fiambre de Bolinaga. La de Antonio Maestre, la de José Antonio Aroca, y la del Enano Wyoming. Esa izquierda mediática demasiado cobarde para luchar y demasiado gorda para salir corriendo.

A todos estos, Roures les dejó el listón demasiado alto ya en democracia cuando ésta era todavía párvula. Cuando fue detenido en 1983 por colaborar en la constitución del comando Barcelona de ETA desde la LCR, su Liga Comunista Revolucionaria. ¡Oh, justo cuando González, Vera y Barrionuevo cazaban a los “niños perdidos” de Ana Pardo y del ex propietario de La Sexta, éste último daba cobertura y alojamiento al etarra Iñaki Ibero, secuestrador del industrial Saturnino Orbergozo! Vaya crack, el bueno de Roures dejando clara la diferencia entre su izquierda y la actual sucesora, quejica y devota. Esa julandrona que sólo se atreve con los dictadores que llevan 40 años criando malvas. Delante antepone la suya: la que no llevaba a lloricas ni ultrapuros a los platós de televisión porque aún estaba ocupada escondiendo etarras mientras los auténticos exiliados huían del País Vasco para salvar la vida.

Por todo ello, queda claro que el titular de Público adjetivando a etarras huidos de la justicia como refugiados no fue una errata. Iba sobre el quejido de una plañidera que extraña. El lamento de una viuda todavía enamorada. El gatillazo de Roures incapaz de olvidar romance y noches de retozos. Agradezco tener a esa izquierda viuda localizada. Es mejor saber dónde se encuentra la basura para evitar poner el pie encima. La lúgubre existencia de Público es una clara muestra de la libertad y la generosidad de la democracia que sus hombres no consiguieron matar, y me gusta pensar que escribir sobre la repugnancia que me produce un libelo que compara a etarras con refugiados es mi minúsculo aporte al triunfo de una sociedad libre sobre esa izquierda inerte y nostálgica. El triunfo sobre Roures y Público, esas pobres viudas enamoradas…

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