El peor enemigo de Sánchez: las urnas

El peor enemigo de Sánchez: las urnas

Son más reales las sorpresas que da el cómputo de las urnas que esos sondeos de Tezanos, ideados para confundir al votante y sostener a su amo, Pedro Sánchez, en la cúspide del poder. Las secuelas de las elecciones andaluzas así lo atestiguan. El optimismo excesivamente convincente de quienes promueven falsas encuestas, nunca alcanzará a sumar los mismos votos que el asombro produce. Prueba de ello es que el “Manual de resistencia”, ¿o inconsciencia?, escrito por una negra que aceptó tan asqueroso encargo, apenas ofrece descrédito y pesimismo. Todo cuanto urde dicho maniquí, al ser tonto de remate, lo rubrica. Le da igual que le cojan mintiendo, pues sabe que con la mentira se va muy lejos. Nació tramposo y morirá engañando.

Si abdicara de su indecente resistencia, devolvería el optimismo a este país. Pero Sánchez se aferra al “no es no”. Cuando contempla su rostro en el espejo, no ve aparecer a un lerdo vanidoso con la mente retorcida, ve a un grandioso dios, que cree ser. España está gobernada por un infradotado que sólo se ocupa de su ego y demás delirios. El que se las da Doctor en Economía, gracias a una tesis que plagió de cabo a rabo, acabará arruinándonos. Sino, al tiempo, que tal inculto, y adicto a la utopía sintética, genera perlas de cristal que no sirven para nada, Voten al chisgarabís y verán de cerca el desastre. En sus manos, el futuro no vale un peine. Que hablamos de un sociópata en fase vibratoria.

Vistos los debates entre el cisne Sánchez, la hiena Iglesias, el lince Rivera y la mangosta Casado, hay que reconocer que cada animal cumplió con su carácter genético. El cisne, se mostró tan cobarde y esquivo como siempre. La hiena, al no otear carne putrefacta, se disfrazó de seminarista y entreveró los crímenes de Maduro con la Constitución. El lince, volvió a ser lo que fue y mordió en la yugular a cada una de sus presas. Y la mangosta, tras su apatía inicial, acabó enseñando los colmillos, que desplumarían al ganso. Con lo cual, el cisne y la hiena, debido a las tarascadas que les atizaron el lince y la mangosta, huyeron de los foros como bichos despavoridos. Rivera ganó el primer altercado y Casado bordó el segundo.

Si esto ocurrió en apenas dos debates, ¿qué sorpresas no depararán las urnas, sumados los millones de votos que aporten los kamikaces de VOX? El cisne, y su pava, que tiene una mirada de zumbada que asusta, han de estar temblando, pues pocas plumas les quedan en el penacho y andan próximos a ver interrumpidas sus locas fantasías de grandeza. Ojalá que el 28, desciendan del Falcon por última vez y no volvamos a verles levantar vuelo. España merece unos presidentes infinitamente más dignos. Que de imbéciles en funciones y petardas aerotransportadas, estamos hartos.

Sólo he creído a tres personas durante la campaña electoral, A dos mujeres bien bravas, muy femeninas y extremadamente inteligentes: Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo. Y a un hombre con cuerpo e instinto de toro: Santiago Abascal, que ha soltado el mejor titular de estos comicios: “VOX va a reventar las encuestas como en Andalucía”.

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