¡Pablo, en mala hora diste con el violado!

¡Pablo, en mala hora diste con el violado!

Un conferenciante huésped en la Universidad de Harvard certifica que las ideologías abstractas que Karl Marx aglutinó en el siglo XIX son el desierto donde subsisten los catastrofistas actuales teñidos con los sinónimos del violeta, desde el violado del título a los haraganes cárdenos y los abestiados purpúreos, sin despreciar a los malvas que odian asearse, ni a los analfabetos lilas. Sublime embajada de friquis —que no platican idioma alguno— para representarnos en el exterior. William B.Yeats, en su lecho de muerte, viendo lo que por entonces se cocinaba en nuestro país (1939), rescató un viejo poema en el que ya había intuido que los bolcheviques medrarían al norte de África. He aquí los tres versos que releyó el genial irlandés: “La musa se calla cuando los hombres públicos aplauden el trono moderno. Esos vítores que se pueden comprar o vender, esas secretarías políticas a cargo de cafres”. No me digas, Iglesias, que no parece tu foto-robot.

¿Quién te aconsejó el violado, arcaico símbolo del retroceso, de la debilitación corpórea, del amargo sabor de las raíces medicinales, del inacabado duelo que se prolonga sin necesidad, o se te ocurrió a ti solo dotarle de sentido maternal a las tinieblas, a la cama en que la luz jamás descansa, a los nubarrones donde germina toda oscuridad y de donde parten los rayos que provocan el espeluznante graznido de los cuervos que te embelesan con su plumaje negro amoratado? ¿Tanto mal te hizo la serie Juego de Tronos y el gañir constante de esos pajarracos usados en los ritos de adivinación, por no hablar de su vuelo investido de extraordinaria significación cósmica? Menos mal que desconoces que los córvidos eran los emblemas imperiales chinos que activaban la vida del emperador. O quizá lo supieras y de ahí que le donaras la serie a Felipe VI, para demostrarle que estabas a su misma altura, sino física, sí a efectos de preponderancia regia.

Amas al cuervo, tu escudo natural, por su poder demiúrgico, porque supone el aislamiento del que vive en un plano superior a los demás. O eso crees, pues intelectualmente evaluado, a tenor del hashtag que más te excita propagar: #mipatriaeslagente (honestamente corregido habría de decir: #mipatriaeslagentuza), constatas que de hombre de Estado tienes bastante menos que un hombre de establo y que todo tu saber cabe en una boina. La última duda que me asalta se refiere a la ¿limpia o sucia? y larga cola de penco con reflejos iridiscentes y púrpuras que estilas para marcar tendencia. ¿No será, por un casual, una trenza, a modo de esas extensiones que están de moda, fabricada con el plumaje que las chovas y demás familiares del corvux corax pierden por volar tan alto? Haz el favor de aclarármelo antes de que tus tribus subdivididas te hagan desaparecer. Vaticiné la muerte del cisne y mira dónde y cómo anda, haciendo el ganso en Hollywood.

También tú te has ganado a pulso un vuelo sin retorno a la amnesia, ya estorbas. La democracia y el futuro están hartos de tus infundios. Eres un ser oscilante y cobarde. De día corneja y a la noche hiena. Arengas a la grey: ¡A las barricadas!, y te vas de mariscadas. Apoyas al golpista catalán con el referéndum y brindas con los filoetarras, pero te faltan huevos para dar la cara y ver desfilar a La Legión, bravo cuerpo de choque del ejército, el día de la Hispanidad. Vejas los símbolos de España y te envuelves en la banderola de la URSS. Hablas de genocidio español en el Descubrimiento de América y le comes la boca al criminal de Maduro. Infame farsante, machito Alfa que fardas de desear azotar a la mujer, tú padeces necrosis de alma, más una tara de disociación cívica. Formaste una banda para causar graves daños y se ha escindido en grupúsculos múltiples con tal de no soportar las furibundas y peligrosas oscilaciones de tus antojos. Exigua vida política te queda tras haberte gafado el grajo y exhibir, ya para siempre y sin solución ninguna, la credibilidad violada.

Lo último en Opinión