«Nietos del exilio»: así se gesta un pucherazo electoral

Nietos del exilio

Analicemos los datos: a día de hoy, casi dos millones y medio de personas han iniciado los trámites para lograr la nacionalidad española a través del coladero de la denominada Ley de Memoria Democrática, norma aprobada en 2022 gracias al apoyo de Bildu y que faculta a los descendientes de los exiliados de la Guerra Civil a obtener la condición de españoles a todos los efectos y, en consecuencia, poder votar.

De estos, se han aprobado ya 545.000 expedientes y se han practicado 306.500 inscripciones en el Registro Civil Consular, el último paso necesario para la adquisición plena de la nacionalidad y, con ello, del derecho a voto. Pues bien, esa cifra se acerca mucho a la diferencia de papeletas entre PP y PSOE en las elecciones generales de julio de 2023. Entonces, los populares aventajaron a los socialistas en 339.119 votos. 

O sea, que cuando el proceso está en marcha, esos más de 306.000 nuevos españoles —que serán muchos más de aquí a la fecha de las elecciones generales— tendrán una incidencia directa en el censo electoral. Por supuesto que los nuevos votantes no tienen por qué hacerlo por el PSOE, pero si sirve de ejemplo, en las tres últimas elecciones –los comicios autonómicos en Extremadura, Aragón y Castilla y León– el PSOE obtuvo el mayor respaldo entre los residentes fuera de España, cuando fue derrotado estrepitosamente en el voto presencial. Está por ver cuántos residentes en el extranjero lo han hecho por el PSOE en Andalucía, aunque seguro que el porcentaje será mucho mayor que el 22,71% salido el domingo de las urnas. ¿Qué se apuestan?

El plazo para presentar las solicitudes finalizó el pasado octubre, tras una prórroga de un año. En la actualidad, los consulados tratan de acelerar la tramitación de los expedientes. Para ello, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha facilitado una mayor dotación de personal y recursos, además de poner en marcha un proceso de digitalización con el fin de completar cuanto antes el acceso a la nacionalidad. Esto es, el proceso de nacionalización avanza a pleno rendimiento. Parece evidente que tras los «nietos del exilio» se esconde un plan perfectamente trazado por el sanchismo para dar un pucherazo electoral.

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