Esto no es la Unión Soviética

Esto no es la Unión Soviética

En cualquier lugar del planeta –no importa la latitud ni la altitud– donde se han puesto en marcha planes de centralización económica, el resultado ha sido siempre el mismo: el hundimiento. La extinta Unión Soviética cayó precisamente por este motivo; por el colapso al que les condujo su régimen de monopolio estatal. Y en los mitificados países nórdicos hace ya tiempo que acometieron una revolución liberal para eliminar la carga que el Estado del Bienestar ejercía sobre el dinamismo de su sociedad.

Pero en España sucede, una vez más, que Podemos pretende remar en contra de los vientos de la Historia. Su final al supuesto “oligopolio privado” de las eléctricas sólo serviría para crear uno mucho mayor, que desde su mentalidad queda plenamente justificado por ser de orden público. Es decir, el mercado es siempre malo, y el Estado, por definición, siempre bueno.

En cuanto a la coartada ecológica, parece precisamente eso, una coartada bienintencionada –a ver quién se atreve a negar la premisa del cuidado medioambiental– con la que edificar todo un sistema de control, vigilancia y penalización energética que el Estado llevaría a cabo sobre la ciudadanía. Produce auténtico pavor imaginar a unos tecnócratas de Podemos dotados de plenos poderes para llenar de sentido práctico conceptos tan etéreos como “vida digna”, “penalizar el derroche” o “pobreza energética”. Para imaginar cómo terminaría el asunto, Orwell se quedaría corto.

Ciertamente hay aspectos del mercado energético español que convendría cambiar, y la cuestión de la ecología, dado el avance del cambio climático, es una preocupación creciente en todas las agendas públicas. Pero el usufructo que realiza la izquierda sobre estos temas, unido a sus radicales propuestas de reforma, genera en lo que podríamos llamar el establishment un lógico rebote. Y es que puestos a escoger, y la izquierda radical suele empeñarse en llevarlo todo al extremo dicotómico del blanco y el negro, siempre parece mejor el status quo que su mezcla de barrabasadas y ocurrencias.

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