Pilar Alegría, ¿una vivienda ‘digna’ es como la de tu número 2?

Pilar Alegría

El piso del número dos de Pilar Alegría a las elecciones autonómicas del domingo, Darío Villagrasa, es un soberbio inmueble de diseño con una de las mejoras vistas de Zaragoza, un must en la urbanización Alfajería Suites adquirido cuando apenas tenía 31 años, una compra precoz para alguien tan joven y que cuando tenía 22 años ya era concejal del Ayuntamiento de Bujaraloz y diputado autonómico.

Su carrera ha sido meteórica y no hay nada -todo lo contrario- que reprocharle. Pero hay un pequeño problema: Alegría ha prometido una «vivienda digna» para los jóvenes, algo que viniendo de un Gobierno que no ha hecho nada en la materia resulta un sarcasmo.

Y entonces la pregunta es obvia: no ya para tener una vivienda digna, sino para adquirir un piso de lujo con vistas exclusivas, ¿hay que hacerse del PSOE como el joven Darío Villagrasa? Ese es el problema de Alegría: que sus promesas chocan de lleno con su propia realidad. Ella tiene tres pisos, se compró el primero acogiéndose a la bicoca de la protección oficial, y él es un joven privilegiado que lleva una vida desahogada catapultado por su pertenencia al PSOE.

La vivienda de Villagrasa se encuentra en una sexta planta y tiene una superficie construida de 134,20 metros cuadrados, incluyendo elementos comunes. También dispone de plaza de aparcamiento y de un cuarto trastero. En la azotea del edificio, hay además una piscina comunitaria con todas las comodidades posibles para el descanso y disfrute de sus propietarios. Desde aquí también se puede contemplar el Palacio de la Aljafería con unas vistas de ensueño.

E, insistimos, nos parece bien, pero lo que nos parece mal y un solemne ejercicio de hipocresía es que Pilar Alegría prometa lo que su partido no ha cumplido: una vivienda digna para los jóvenes. Porque los jóvenes le echan una mirada al piso de lujo del socialista Villagrasa -OKDIARIO muestra hoy algunas imágenes- y se preguntan de forma inmediata qué hay que hacer para tener su misma suerte. Y la respuesta es clara: hacer carrera en el PSOE.

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