Sánchez devoró a sus hijos

Pedro Sánchez, PSOE

Entre sus Pinturas negras, Francisco de Goya inmortalizó en la Quinta del Sordo a Saturno devorando a su hijo, obra que podemos disfrutar en el Museo del Prado y que representa al dios romano de la agricultura, las estaciones y el tiempo, comiéndose a uno de sus hijos para evitar que, tal y como le habían profetizado, uno de ellos le expulsara de su reino. Pero, por mucho que comió, su hijo Júpiter creció y lo echó de su feudo, que se repartió con sus hermanos Neptuno y Plutón. El cuadro, oscuro, atroz y sangriento, nos muestra a un gigante avejentado y decrépito, capaz de lo que sea para resistirse al inexorable paso del tiempo. A Saturno, o Cronos, como se le conocía en la mitología griega, se le había pasado ya su hora y solamente consiguió retrasar mínimamente su destino, cometiendo la aberración de sacrificar a los suyos.

OKDIARIO publica hoy una proyección de voto a nivel nacional realizada por Data10 a partir de las últimas elecciones autonómicas, según la cual, si los españoles acudiesen ahora a las urnas, el PP lograría 143 escaños, seis más que hace tres años; el PSOE sacaría 112, nueve menos; Vox duplicaría su representación, pasando de 33 a 62; Sumar caería de 27 a cinco y Podemos apenas tendría un diputado. La suma de PP y Vox les proporcionaría una mayoría absoluta histórica de 205 escaños, que incluso superaría la lograda por Felipe González para el PSOE en 1982, que se quedó en 202 diputados. Aunque quizá lo que más sorprenda sea que el partido de Pedro Sánchez, el yerno del chulo de putas, el marido de la imputada Begoña, hermano del músico imputado y protagonista de ese viaje en un Peugeot 407 que apestaba a billetes manchados por la corrupción y la prostitución, consiga mantenerse en 112 escaños.

Todo parece indicar que el PSOE bajaría poco respecto a los resultados que en 2023 permitieron a Sánchez mantenerse en La Moncloa, quedando aún lejos de los obtenidos en las elecciones de 2015 y 2016, cuando este mismo Pedro Sánchez, impoluto aún, antes de caer en el pozo de corrupción en el que se ha hundido después, apenas logró 90 y 85 diputados respectivamente. La diferencia está, obviamente, en que el yerno de Sabiniano, el de las saunas y los puticlubs, lograría esta hazaña, arrasando con toda la extrema izquierda en la que se ha sustentado hasta hoy. En 2015, Pablo Iglesias se plantó en el Congreso con nada más y nada menos que 71 diputados, sumando los 69 de Podemos y los 2 de la Izquierda Unida de Alberto Garzón; los mismos 71 que lograron repetir en 2016, repartidos con Comunes, Mareas y Compromís.

De aquellos 71 diputados, que ya se redujeron a 31 en 2023 tras el abrazo del oso que hizo vicepresidente del Gobierno a Pablo Iglesias después de las elecciones de 2019, apenas quedarían seis, sumando cinco de Sumar y un único escaño de Podemos. Así la extrema izquierda española volvería a obtener unos resultados similares a los que venía logrando antes de la crisis de 2008, cuando surgió el movimiento de indignados del 15-M, que tan bien supo capitalizar. Pedro Sánchez se ha convertido en el nuevo Pablo Iglesias, asumiendo, protagonizando e incluso radicalizando todos los planteamientos de la extrema izquierda que ahora lidera él, incluso a nivel mundial, convertido en el mayor crítico con Donald Trump. Como Saturno devoró a sus hijos para mantener el poder, Sánchez ha arrasado con todos sus socios. Ya solo falta saber quién será el Júpiter que lo expulse a él.

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