Partido Socialista Orwelliano Español
El autor de la novela 1984, George Orwell, anunció que «se espera que hasta el más humilde de los miembros del Partido… sea un fanático ignorante y crédulo en el que prevalezca el miedo, el odio, la adulación y una continua sensación orgiástica de triunfo», ya que «una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia». Orwell escribió todo eso inmediatamente después de haber participado en la Guerra Civil española, en el bando republicano, donde conoció perfectamente a los trotskistas del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), con quienes luchó; a los anarquistas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), a quienes se sintió más cercano; y a los comunistas del PSOE de Largo Caballero y Negrín, que quisieron asesinarlo en la represión de mayo de 1937, en Barcelona, cuando fue secuestrado, torturado y desollado hasta la muerte Andrés Nin, líder del POUM. Por tanto, es más que probable que la inspiración de George Orwell para describir así al miembro ideal del Partido la obtuviera de los comunistas del PSOE.
Cuando aparecen las primeras informaciones periodísticas que comienzan a destapar los casos de corrupción que afectan P.S., líder del Partido Socialista Orwelliano Español, a sus «fanáticos ignorantes y crédulos en los que prevalezca el miedo, el odio y la adulación» les puedes decir que todo eso no son más que bulos, fango y campañas de desinformación de la ultraderecha mediática, que no acepta los resultados electorales. A los periodistas que realizan su trabajo de forma honesta y profesional los conviertes en sicarios de la caverna. Ni siquiera hace falta rebatir los datos publicados, porque lo importante es que la información proviene de la fachosfera, así que los datos dejan de ser relevantes por sí mismos. Llegados a este punto, ayuda bastante que la prensa amiga y subvencionada redacte y firme un manifiesto contra la «máquina del fango» y otro en denuncia del «golpismo mediático».
Pero por mucho que se esfuercen en hablar de fango y de bulos, como detrás de las investigaciones periodísticas hay hechos ciertos, cuando llegan las primeras denuncias, se inician los procesos judiciales y empiezan a aparecer los primeros imputados del Partido, la estrategia tiene que evolucionar. Y es entonces cuando a los «fanáticos ignorantes y crédulos en los que prevalezca el miedo, el odio y la adulación» les tienes que empezar a hablar del lawfare, de la policía franquista y de los jueces de la ultraderecha. De nuevo, la mirada no debe fijarse en los datos investigados, sino que hay que analizar quiénes son los denunciantes, cuántos DNI tiene el juez, con quién está casada la vecina de un primo del fiscal anticorrupción y quién fue quien ascendió al teniente coronel que le está contando a la juez lo corrupto que es P.S.
Y como toda la corrupción es real, inevitablemente, después de la publicación de las noticias y de la apertura de los procedimientos judiciales, las sospechas se convierten en hechos probados y empiezan a llegar las condenas. Es en ese momento cuando a los «fanáticos ignorantes y crédulos en los que prevalezca el miedo, el odio y la adulación» tienes que comenzar a ponerles el ventilador del fango, recordarles el «y tú más», suscitarles el miedo a la ultraderecha y cambiar la conversación para que hablen de la Gürtel, de Bárcenas, de la Kitchen, de la Púnica y del yate de Marcial Dorado. Como si la corrupción ajena justificara la propia. La idea que debe prevalecer en este momento puede expresarse como «somos exactamente igual de sinvergüenzas que ellos, pero moralmente muy superiores, porque estamos del lado de los más desfavorecidos, de la igualdad y de los unicornios de colores». Y como a esto se une que están dispuestos a venderse a cambio de lo que pidan los proetarras, los independentistas y todo el resto de enemigos de España con derecho a voto, la impunidad se convierte en absoluta. El problema no es que P.S. sea un corrupto, sino que al Partido Socialista Orwelliano Español lo votan millones de fanáticos ignorantes y crédulos en los que prevalece el miedo, el odio y la adulación.
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