La zoología está de luto: muere en Kenia con 54 años uno de los últimos elefantes de colmillos gigantes del mundo
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La desaparición de uno de los pocos elefantes de colmillos gigantes que quedan en el mundo vuelve a situar en primer plano el debate sobre la supervivencia de estos animales en África. En un contexto marcado por la reducción de poblaciones y la presión humana sobre los hábitats naturales, cada pérdida adquiere una dimensión que va más allá del caso individual.
El fallecimiento de este ejemplar se ha producido en un entorno considerado clave para la conservación de los elefantes de colmillos gigantes, una población reducida y con características genéticas poco comunes. Su historia permite comprender cómo funcionan las estrategias de protección y cuáles son los riesgos que siguen presentes para la especie.
Fallece en Kenia uno de los últimos elefantes de colmillos gigantes
El protagonista de esta historia es Craig y murió en las primeras horas del pasado sábado 3 de enero de 2026 en el Parque Nacional de Amboseli, al sur de Kenia. La información fue confirmada por el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS), que detalló que el deceso se produjo por causas naturales. Tenía 54 años, una edad avanzada para un elefante macho que vivía en libertad.
Este ejemplar formaba parte del reducido grupo conocido como ‘super tuskers’, denominación que se utiliza para identificar a los elefantes machos cuyos colmillos superan los 45 kilos de peso cada uno. En la actualidad, los elefantes de colmillos gigantes son extremadamente escasos y se concentran en áreas muy concretas del continente africano.
Desde el KWS destacaron su comportamiento tranquilo y su convivencia habitual con investigadores, guardabosques y visitantes.
«Más allá de sus extraordinarios colmillos, Craig era muy querido por su naturaleza extraordinariamente tranquila», señaló el organismo en un comunicado oficial.
Craig, un ejemplar singular dentro de este grupo de elefantes
Craig nació en enero de 1972 y era hijo de Cassandra, una matriarca bien documentada dentro del ecosistema de Amboseli. Su desarrollo estuvo marcado por una genética poco frecuente, responsable del crecimiento excepcional de sus colmillos, una de las principales amenazas para los elefantes de colmillos gigantes en estado salvaje.
A diferencia de otros machos, Craig permitió durante años la observación cercana, siempre bajo supervisión. Contaba con un guardabosques asignado específicamente para garantizar su seguridad, una medida habitual en ejemplares de alto riesgo por la caza furtiva.
La ONG «Amboseli Trust for Elephants», dedicada al estudio de estas poblaciones, confirmó también su muerte por causas naturales a través de la red social X.
La organización llevaba décadas siguiendo sus movimientos y comportamiento, lo que permitió obtener información relevante sobre la longevidad de los elefantes de colmillos gigantes cuando existe protección constante.
Conservación y amenazas para los elefantes de colmillos gigantes
La situación de los elefantes africanos continúa siendo delicada. Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la población se redujo un 60% en los últimos 50 años, un descenso que llevó a catalogar a la especie como en peligro de extinción.
En el caso específico de los elefantes de colmillos gigantes, las amenazas son aún mayores debido al valor del marfil. Entre los principales factores que explican su declive se encuentran:
- La caza furtiva ligada al comercio ilegal de marfil.
- La pérdida y fragmentación de hábitats naturales.
- La presión humana sobre rutas migratorias históricas.
Cabe recordar que el ecosistema de Amboseli alberga a varios de los últimos ejemplares con estas características, en parte por su composición genética y por las medidas de protección implementadas durante años.
El legado de Craig en la protección de la especie
Durante su vida, Craig engendró varias crías, lo que permitió transmitir su linaje genético dentro de una población cada vez más reducida. El KWS subrayó que la colaboración entre autoridades, conservacionistas y comunidades locales fue clave para que viviera en libertad durante más de cinco décadas.
«El monitoreo continuo, las iniciativas contra la caza furtiva, la protección del hábitat y la gestión comunitaria garantizaron que Craig viviera en libertad y seguridad», indicó el organismo keniano.
Estas acciones se consideran un ejemplo de cómo la conservación puede prolongar la vida de los elefantes de colmillos gigantes. Así, la muerte de este ejemplar, dejó en evidencia la fragilidad de una población única.