El hallazgo ornitológico que ha emocionado a media España: rescatan un ibis eremita, una de las aves más raras y amenazadas del planeta
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Recientemente, se ha localizado en el entorno del Parque Nacional de Cabañeros un ejemplar de ibis eremita, una de las aves más raras y amenazadas del mundo. El ave, llamada Ennyl, nació en 2024 en Centroeuropa y forma parte del Waldrappteam, una iniciativa que trabaja para recuperar la presencia de esta especie en Europa. Gracias al emisor GPS que llevaba, el ejemplar pudo ser identificado y trasladado al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Chaparrillo, donde el equipo veterinario le administró el tratamiento necesario. Si el ave evoluciona favorablemente, podría ser liberada en tres o cuatro semanas.
El ibis eremita estuvo ampliamente distribuido por el norte de África, el sur de Europa y el este de Asia, llegando incluso a reproducirse en zonas de Centroeuropa. En la actualidad, su supervivencia se reduce a una pequeña población en el suroeste de Marruecos, cerca de Agadir, junto con núcleos muy reducidos y residuales en Siria, en el desierto de Palmira, y en Turquía, en Birecik. En España, la puesta en marcha en 2003 del Proyecto Eremita en la provincia de Cádiz ha permitido el asentamiento de varias parejas reproductoras, llegando a registrarse nacimientos en libertad.
Ibis eremita, una de las aves más amenazadas del mundo
El ibis eremita es un ave zancuda que mide aproximadamente 80 cm de longitud y hasta 130 cm de envergadura. Presenta una cabeza desprovista de plumas, de color rojo intenso, al igual que su largo pico, que es fino y curvado hacia abajo. Su plumaje es oscuro, con reflejos verdosos y púrpuras según la luz, lo que le da un aspecto iridiscente muy llamativo.
En cuanto a su alimentación, especialmente en invierno, se alimenta en campos de cultivo, prados y pastizales. Su dieta es principalmente animal, basada en insectos y otros invertebrados, aunque ocasionalmente también consume reptiles, anfibios, peces e incluso pequeños mamíferos.
Respecto a la reproducción, entre mediados de febrero y comienzos de mayo, con mayor frecuencia en marzo, inicia su ciclo reproductor. Las puestas suelen constar de dos a cuatro huevos de color blanco azulado con pequeñas manchas marrones, incubados por ambos progenitores durante 24 a 28 días.
Tras la eclosión, los pollos nacen de forma asíncrona, y los más tardíos rara vez sobreviven. Los jóvenes realizan sus primeros vuelos a los 43-47 días, aunque los adultos continúan cuidándolos incluso después de abandonar el nido, generalmente hasta la siguiente temporada reproductora.
Rescate de Ennyl
El Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Chaparrillo está tratando un ejemplar de ibis eremita, una especie de la que apenas quedan unos 1.100 individuos en todo el mundo. El ave fue localizada por un vecino de la zona en una finca agrícola y, gracias al emisor GPS que llevaba, pudo ser identificada rápidamente como un ejemplar perteneciente al proyecto europeo de recuperación Waldrappteam, dedicado a la reintroducción del ibis eremita en Europa.
Según ha explicado a EFE Chus Fernández, integrante del equipo del proyecto en España, se trata de una hembra llamada Ennyl, nacida en 2024 en Centroeuropa y guiada el pasado otoño hasta Cádiz mediante un programa de migración asistida con ultraligeros junto a más de treinta ibis jóvenes.
La experta señala que el animal comenzó hace aproximadamente una semana a mostrar síntomas de debilidad durante sus desplazamientos por distintos puntos de la Península Ibérica, después de haber sido detectada previamente en la Comunidad de Madrid y posteriormente en la provincia de Ciudad Real. Finalmente, la colaboración entre voluntarios, observadores de aves y agentes medioambientales permitió lsu localización.
Si la evolución es favorable, los responsables del proyecto calculan que el animal podría ser liberado de nuevo en un plazo de tres a cuatro semanas. Finalmente, Fernández subraya la relevancia de la implicación ciudadana en la protección de especies amenazadas: «Sin la red de voluntarios y aficionados a las aves que avisan, hacen seguimiento y comparten información, sería imposible actuar con rapidez cuando un ejemplar presenta problemas».
El ibis eremita está clasificado en peligro crítico de extinción, y su protección es fundamental por varias razones. Desde el punto de vista ecológico, ayuda a controlar plagas al alimentarse de insectos y pequeños invertebrados, contribuyendo así al saneamiento de pastizales y suelos. Además, actúa como indicador ambiental, ya que su presencia refleja la existencia de hábitats saludables y equilibrados.
También tiene un gran valor histórico y cultural, puesto que en el antiguo Egipto fue considerado un ave sagrada, por lo que su conservación implica recuperar parte del patrimonio natural y simbólico de la humanidad. Por último, contribuye al equilibrio ecológico al participar en la dinámica de los ecosistemas áridos, favoreciendo su resiliencia mediante la dispersión de semillas y el mantenimiento de procesos naturales.
Los expertos advierten que el ibis eremita se enfrenta a riesgos constantes como la caza furtiva, las electrocuciones en tendidos eléctricos y los ataques de depredadores. A ello se suma el impacto del cambio climático, que altera sus rutas migratorias y los hábitats.
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