Papa León XIV

La catedral de Barcelona con 21 campanas y 250 gárgolas que encarnan a los malos espíritus y va a visitar el Papa León XIV

catedral de Barcelona
Blanca Espada

Entre los muchos monumentos que existen en Barcelona, casi siempre suele mencionarse a la Sagrada Familia como uno de los más importantes. Y así, aunque lo cierto es que si de religión se trata, la Catedral de Barcelona en pleno barrio gótico, es otro de los que no podemos pasar por alto. De hecho, siempre está llena de turistas, pero lo curioso es que mucha gente no conoce ni la mitad de lo que guarda dentro.

Y no, no hablamos sólo de arquitectura o de historia, sino que la Catedral de Barcelona tiene detalles bastante llamativos que suelen pasar desapercibidos. Algunos tienen que ver con tradiciones muy antiguas, otros con cosas más difíciles de explicar, y otros directamente con historias que llevan siglos circulando. Pero además los últimos meses, además, ha vuelto a ser noticia por la  próxima visita del Papa León XIV, lo que ha hecho que muchos vuelvan a fijarse en este templo más allá de la típica foto desde fuera.

La catedral de Barcelona que va a visitar Papa León XIV

Puede que no tenga el tirón de la Sagrada Familia, eso está claro. Pero aun así, la catedral sigue siendo uno de los puntos más visitados de la ciudad. Y tiene lógica, porque está justo en el centro de Barcelona y porque, cuando te acercas, impone bastante más de lo que parece en fotos.

Lo que mucha gente no sabe es que no se levantó de forma rápida. Su construcción se fue alargando durante siglos, así que lo que vemos hoy es el resultado de muchas etapas distintas. Eso también explica por qué tiene ese aire tan particular, como si cada parte tuviera su propia historia. Además, está dedicada a Santa Eulàlia, copatrona de la ciudad, cuya historia sigue muy presente en distintos rincones del edificio, aunque no siempre se perciba a simple vista.

Las campanas no están ahí por casualidad

Arriba, en las torres, hay 21 campanas. Y sí, todas tienen nombre y de mujer, además. No es un detalle menor, porque cada una tiene su función y no suenan al azar. Algunas se utilizaban para avisos importantes, otras para celebraciones concretas. Incluso hay una que se hizo sonar en un momento tenso de la historia, durante el reinado de Felipe IV. Y luego está la más grande, la que más se nota cuando suena. No ocurre todos los días, pero cuando pasa, se escucha en buena parte del entorno. Es de esas cosas que forman parte del carácter del lugar aunque no siempre se vean.

Las gárgolas no son sólo decoración

Cuando estás delante de este imponente monumento y levantas la vista, empiezan a aparecer figuras extrañas repartidas por la fachada y los laterales. Son gárgolas, y hay muchas más de las que parece. Se calcula que rondan las 250. En origen tenían una función práctica y era evacuar el agua de lluvia, pero también tenían un sentido simbólico bastante claro ya que representaban lo que quedaba fuera del templo, lo que no debía entrar.

Por eso muchas tienen formas inquietantes o directamente grotescas. Con el tiempo, eso ha dado pie a historias de todo tipo. Desde relatos sobre presencias extrañas hasta la idea de que en la catedral se han realizado exorcismos. No hay pruebas, pero son de esas historias que siguen circulando.

El detalle que más sorprende está dentro

Si entras al claustro, hay algo que suele dejar a la gente descolocada la primera vez y es que puedes ver a un grupo de 13 ocas blancas paseando con total normalidad. No están ahí por casualidad sino que su número está relacionado con la historia de Santa Eulàlia, que según la tradición sufrió varios martirios cuando era niña. Cada una de esas ocas representa uno de ellos.

Es un detalle que rompe completamente con la idea típica de una catedral, y precisamente por eso llama tanto la atención. No es algo que esperes encontrar. En ese mismo espacio también hay una fuente que, en una fecha concreta del año, se convierte en protagonista. Durante el Corpus, colocan un huevo sobre el agua y este se mantiene girando, como si estuviera bailando. Es una tradición muy antigua que sigue atrayendo a curiosos y que se conoce como L’Ou com Balla.

Un símbolo que pasa desapercibido

Otro elemento que mucha gente ve pero no identifica es la cruz en forma de aspa. Aparece en distintos puntos del edificio y tiene un significado muy concreto. Está relacionada con la forma en la que murió Santa Eulàlia, y con el tiempo se ha convertido en uno de los símbolos de la catedral. Sin embargo, si no conoces la historia, es fácil que pase completamente desapercibida.

Al final, la Catedral de Barcelona no es sólo un edificio bonito para hacer fotos. Tiene muchas capas, y no todas se ven a simple vista. Puedes pasar por delante sin más o puedes pararte un rato y mirar con calma. Y es ahí cuando empiezas a notar la diferencia. Porque detrás de la fachada hay historia, símbolos y un montón de detalles que no suelen contarse a la primera. Y eso es lo que hace que, aunque no tenga la fama de otros lugares de la ciudad, siga siendo uno de los espacios más interesantes de Barcelona que además cobrará protagonismo el próximo 9 de junio cuando el Papa León XIV la visite.

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