Patagonia

Argentina y Chile unen sus fuerzas para combatir una dañina planta invasora que amenaza los pastizales y ecosistemas ganaderos de América del Sur

Pilosela (Hieracium pilosella) sobre un césped en Dreieich-Götzenhain, en el estado alemán de Hesse. Foto: Robert Flogaus-Faust vía Wikimedia Commons - CC BY 4.0
Pilosela (Hieracium pilosella) sobre un césped en Dreieich-Götzenhain, en el estado alemán de Hesse. Foto: Robert Flogaus-Faust vía Wikimedia Commons - CC BY 4.0
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Los países de América del Sur, Argentina y Chile, impulsan una red binacional para frenar el avance de la pilosela (Hieracium pilosella), una planta invasora que amenaza los pastizales de la Patagonia Austral. El proyecto reúne al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) argentino y al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile.

La iniciativa durará 24 meses y abarca los territorios de Magallanes, Tierra del Fuego y Santa Cruz. La coordinación técnica argentina está a cargo de Fabián Boyeras, director del INTA Tierra del Fuego, y por el lado chileno la coordina el ecólogo de pastizales Erwin Domínguez, del INIA.

La planta invasora que avanza sobre los pastizales de la Patagonia

La pilosela es una planta herbácea perenne originaria de Eurasia. Se reproduce por semillas y también por estolones (tallos que crecen a ras del suelo y echan raíces), lo que le permite formar parches densos. Una vez establecida, compite con las especies nativas por el espacio, el agua, la luz y los nutrientes.

Cuando alcanza coberturas altas, la pilosela puede cambiar la composición de la vegetación y desplazar a las especies nativas, incluidas las que sirven de forraje. Esa expansión reduce la productividad de los pastizales, que sostienen la ganadería extensiva de la región, y altera el funcionamiento de sus ecosistemas.

Según el diario chileno La Prensa Austral, los pastizales naturales de la Patagonia Austral también protegen el suelo, almacenan carbono y regulan el agua.

Asimismo, una tesis doctoral de la Universidad de Buenos Aires, disponible en el repositorio del INTA, relevó 172 sitios de la estepa de Tierra del Fuego para estudiar la invasión de la pilosela. El trabajo la define como una maleza exótica común en los pastizales de clima templado-frío.

¿Cuánto terreno ocupa la pilosela en la estepa de Tierra del Fuego?

La tesis de Ruth Bibiana Rauber, dirigida por Marta B. Collantes y Pablo Ariel Cipriotti, halló que la planta está diseminada por la estepa fueguina con una baja abundancia media. Sin embargo, presenta focos de invasión en sitios alterados y aparece sobre todo en los matorrales de Chiliotrichum diffusum.

El mismo equipo publicó en febrero de 2010 un estudio en la revista Biological Invasions, disponible en el repositorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Según ese trabajo, la especie invasora cubría en general menos del 2 % del suelo. En algunos puntos calientes, en cambio, su cobertura llegaba a entre el 10 % y el 70 %.

Los autores atribuyen el avance a escala regional a la dispersión de las semillas por el viento y a las diferencias de lluvia según la latitud. Los puntos calientes aparecen en suelos sometidos a grandes alteraciones, como la apertura de caminos, la eliminación de arbustos o el uso intenso y prolongado por parte del ganado.

Los matorrales, los céspedes y los pastizales resultaron más invadidos que los humedales o los brezales. Por otro lado, el estudio no encontró relación entre la invasión y el pastoreo regular de animales domésticos.

La red binacional de Argentina y Chile contra la pilosela

El proyecto se llama «Red Binacional Argentina-Chile para el Monitoreo, la Investigación Aplicada y el Fortalecimiento de Capacidades para el Manejo Adaptativo de Hieracium spp. en Patagonia Austral». Según el portal agropecuario Infocampo, lo aprobó el Fondo Argentino de Cooperación Internacional (FO.AR), que coordina el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.

La pilosela está presente en toda Tierra del Fuego, mientras que en Santa Cruz predomina otra especie, Hieracium praealtum. El plan prevé sumar al menos ocho instituciones, cuatro de cada país, además de misiones técnicas y talleres con productores y gobiernos provinciales.

«Su abordaje requiere compartir información, coordinar capacidades institucionales y desarrollar estrategias comunes de manejo», señaló Boyeras en declaraciones recogidas por La Prensa Austral.

Por su parte, Domínguez explicó que la red reunirá mapas, registros históricos, publicaciones y experiencias de control de ambos países. Con ese material, Argentina y Chile buscan identificar los sectores prioritarios para el monitoreo de la invasión.

¿Por qué es tan difícil controlar la pilosela en la Patagonia?

Las semillas permiten a la pilosela invadir sectores nuevos, mientras que los estolones facilitan su expansión local. Además, la invasión ocurre sobre grandes superficies rurales, donde aplicar medidas de control de forma permanente resulta difícil desde el punto de vista técnico y económico.

Los métodos mecánicos o químicos pueden reducir su abundancia de forma temporal en algunos sitios, pero no evitan necesariamente que la planta vuelva a ocuparlos. Según los modelos de distribución potencial, sin medidas eficaces de prevención y manejo, la planta invasora podría ocupar nuevas áreas de la Patagonia durante las próximas décadas.

Los investigadores del CONICET consideran que la invasión fueguina parece estar en sus primeras etapas, dada la baja cobertura registrada. Por eso, proponen centrar el manejo en reducir los puntos calientes mediante la revegetación rápida del suelo desnudo después de una alteración fuerte del terreno.

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