Plagas

Investigadores chilenos desarrollan una herramienta para controlar la plaga del chinche de la fruta en los cultivos frutales

Chinche de los frutales. Foto: Javier Gross (CC BY-NC) - iNaturalist Chile
Chinche de los frutales. Foto: Javier Gross (CC BY-NC) - iNaturalist Chile
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de la Universidad de Concepción (UdeC) y del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Centro Regional Quilamapu, trabaja en una herramienta de monitoreo basada en semioquímicos para detectar y gestionar la presencia del chinche de la fruta en huertos comerciales.

El sistema chileno aprovecha las señales químicas que el propio insecto (Leptoglossus chilensis) utiliza para comunicarse, reconocer plantas hospederas y colonizar cultivos.

La investigación, financiada por el proyecto Fondecyt Regular 1240089, se encuentra a la mitad de su recorrido y los investigadores prevén avanzar hacia la aplicación en campo durante la siguiente fase del proyecto. La información fue divulgada por la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción en mayo de 2026.

¿Qué herramienta desarrollaron los investigadores chilenos para controlar el chinche de la fruta?

El eje del proyecto es la identificación de semioquímicos, compuestos orgánicos volátiles y feromonas que el Leptoglossus chilensis produce y percibe como parte de su comunicación intraespecífica y de su relación con las plantas de las que se alimenta. Al caracterizar esas señales, se abre la posibilidad de diseñar trampas y sistemas de monitoreo que funcionen con la biología del insecto, sin necesidad de insecticidas de amplio espectro.

Para identificar los compuestos activos, el equipo aplica electroantennografía (EAG), una técnica que mide la respuesta eléctrica de las antenas del insecto ante distintos estímulos químicos.

Los compuestos que generan respuesta son luego caracterizados mediante cromatografía de gases con espectrometría de masas (GC-MS) y HPLC. El resultado es un perfil de las moléculas que el insecto reconoce como señales relevantes de orientación o alarma.

¿Qué plaga es el chinche de la fruta y por qué afecta a los cultivos frutales en Chile?

Leptoglossus chilensis, conocido como chinche de la fruta, es un insecto de la familia Coreidae que ataca los frutos de diversas especies cultivadas en Chile y deteriora la calidad comercial de la producción, lo que lo convierte en una plaga que amenaza la economía para los huertos de exportación.

El uso de semioquímicos para su monitoreo se encuadra dentro del manejo integrado de plagas: antes de tratar, es necesario detectar el nivel de infestación.

Las trampas basadas en señales propias del insecto permiten identificar cuándo y dónde aparece la plaga con mayor precisión que los métodos convencionales, lo que reduce el uso de productos fitosanitarios.

¿En qué fase está la investigación chilena sobre la plaga del chinche de la fruta?

El proyecto lleva aproximadamente dos años desde su inicio en 2024 y los investigadores están en la fase de caracterización de los compuestos bioactivos.

El Dr. Ricardo Ceballos Cabezas, experto en ecología química del INIA Quilamapu, y los académicos Dr. José Becerra Allende y la Dra. Claudia Pérez Manríquez, del Departamento de Botánica de la Universidad de Concepción, lideran el equipo junto a investigadores de apoyo del propio INIA.

«Hoy hablamos acerca de la ecología química como una herramienta para el manejo de plagas, porque en el contexto actual de la sociedad estamos en la búsqueda de métodos que sean ambientalmente aceptados y amigables con los consumidores», apuntó Ceballos Cabezas.

«La ecología química trata acerca del manejo del comportamiento en las especies, como los insectos que dañan los cultivos. Por lo tanto, hoy día la idea era exponer al público general, una primera aproximación a lo que es la ecología química y lo que hace», añadió.

La siguiente fase prevé la formulación y prueba en campo de los compuestos identificados para validar su eficacia como cebo en trampas de monitoreo. El proyecto tiene una duración total de cuatro años, con financiación del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Chile (Fondecyt).

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