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Investigadores andaluces usan bacterias y lodos de aguas residuales para eliminar el ibuprofeno del suelo agrícola en 72 horas

Una científica analiza una muestra en un estudio de laboratorio. Foto: Freepik
Una científica analiza una muestra en un estudio de laboratorio. Foto: Freepik
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IRNAS-CSIC) ha conseguido eliminar ibuprofeno de suelos agrícolas contaminados en 72 horas, tal como detalla la Fundación Descubre avalada por la Junta de Andalucía. La técnica emplea bacterias aisladas de lodos de depuradora, seleccionadas en laboratorio por su capacidad para degradar el fármaco.

La investigación, publicada en mayo de 2026 en la revista Journal of Hazardous Materials, tiene por objetivo encontrar soluciones para un problema concreto en la agricultura española. Los sistemas de tratamiento de aguas residuales no eliminan por completo los restos de medicamentos, y esos residuos terminan en el suelo cuando los lodos generados en las depuradoras se aplican como fertilizante.

¿Cómo eliminan los investigadores andaluces el ibuprofeno del suelo agrícola?

Un equipo de investigadores andaluces del grupo Control de la Contaminación en Suelos y Agua (CONSOWAT) del IRNAS-CSIC recolectó lodos de una depuradora de Sevilla y seleccionó, durante siete semanas, bacterias capaces de metabolizar el ibuprofeno como fuente de carbono. El proceso dio como resultado el consorcio C7, un conjunto de microorganismos con una capacidad de degradación muy superior a la de la flora bacteriana natural del suelo.

Para medir esa eficacia, el equipo contaminó muestras de tierra tomadas de los primeros diez centímetros de tres suelos agrícolas de Sevilla: Alcalá de Guadaíra, Constantina y la finca experimental de la Universidad de Sevilla. Las pruebas compararon, a su vez, tres condiciones:

  • Suelo sin actividad microbiana
  • Suelo con su microbiota natural
  • Suelo al que se le aplicó el consorcio C7.

Los resultados mostraron diferencias notables entre los tres escenarios. Sin microorganismos activos, el ibuprofeno no se degradaba. Con la microbiota natural, se reduce a la mitad la concentración del fármaco requería entre 3 y 12 días, con variaciones según el tipo de suelo. Con el consorcio C7, ese mismo umbral se alcanzaba en media jornada, y la eliminación completa se producía en 72 horas.

¿Cómo llega el ibuprofeno a los suelos agrícolas?

Los lodos de depuradora se aplican en agricultura como fertilizante por su contenido en nutrientes, pero también transportan restos de medicamentos no eliminados durante el tratamiento.

«Si estos contaminantes llegan al suelo, podemos estar trasladando al campo un residuo que procede del consumo humano», señaló Esmeralda Morillo González, científica de investigación del grupo CONSOWAT del IRNAS-CSIC y coautora del estudio.

El ibuprofeno es uno de los contaminantes emergentes más frecuentes en estos biosólidos, dado su alto consumo en la población general. Al no eliminarse completamente en el proceso de depuración, el fármaco se incorpora a los lodos y puede acumularse en el suelo agrícola con cada aplicación de fertilizante.

¿Cómo afecta el consorcio C7 a la microbiota propia del suelo agrícola?

Una de las preocupaciones habituales ante cualquier intervención microbiológica en suelos es el riesgo de desplazar a las bacterias autóctonas. Los datos del estudio de Andalucía mostraron que la aplicación del consorcio C7 no tuvo ese efecto. Al contrario, la diversidad bacteriana del suelo aumentó después del tratamiento respecto a los niveles registrados en las muestras contaminadas sin intervención.

El grupo CONSOWAT del IRNAS-CSIC trabaja en técnicas microbiológicas para la degradación de contaminantes orgánicos en suelos y aguas. El proyecto sobre ibuprofeno contó con financiación de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

El equipo del IRNAS-CSIC prevé ampliar el trabajo a otros fármacos, en particular a los antibióticos, ya que su presencia en suelos agrícolas puede acelerar el desarrollo de bacterias resistentes. Ese fenómeno, conocido como resistencia antimicrobiana, es el siguiente objetivo del grupo CONSOWAT en las próximas fases del estudio.

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