Cambio climático

Alerta inquietante: el primer Atlas de la Desertificación confirma que casi la mitad de España está amenazada

desertificación, España, naturaleza
Recreación de una zona afectada por la desertificación.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La desertificación es un proceso lento que está provocado en gran parte por la acción humana. Cada tala, construcción o uso inadecuado del territorio tiene consecuencias ambientales, económicas y sociales, además de una pérdida progresiva de biodiversidad que termina con la extinción de especies autóctonas que no vuelven.

En España, el primer Atlas de la Desertificación, presentado a finales de noviembre de 2025 por la Universidad de Alicante y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, confirma un dato preocupante: más del 40% del territorio nacional, unos 206.000 kilómetros cuadrados, se encuentra en una situación crítica de degradación del suelo, una cifra que no se puede ignorar.

Expertos advierten de que la desertificación ya afecta a casi la mitad de España

El Atlas pone números y mapas a una realidad que hasta ahora se movía entre estimaciones dispersas y debates técnicos. Según el estudio, la degradación del territorio no se concentra en puntos aislados, sino que se extiende de forma amplia y desigual. Las zonas áridas, donde el equilibrio ecológico resulta más frágil, concentran los datos más severos: casi el 61% de estas áreas ya presenta procesos claros de desertificación.

Las provincias más afectadas son Murcia, Almería, Albacete, Alicante, Valladolid y Las Palmas, que figuran entre los territorios con mayor presión sobre el suelo y el agua.

No se trata sólo de clima seco, sino que influyen los usos intensivos del territorio, la sobreexplotación de acuíferos, determinados modelos agrícolas y una demanda de recursos que no siempre encaja con las condiciones naturales.

Uno de los aspectos más relevantes del Atlas es su enfoque. El estudio incorpora de forma explícita el estado de las aguas subterráneas y de los humedales, lo que cambia por completo la fotografía final. Hay zonas que mantienen un paisaje aparentemente estable, pero esconden acuíferos deteriorados que comprometen su futuro a medio plazo.

Por qué los mapas son clave para entender la desertificación en España

La desertificación se ha convertido en uno de los principales problemas ambientales de España. Su avance responde a una combinación de cambio climático, presión creciente sobre los recursos naturales y una gestión del territorio que durante años ha ignorado sus propios límites.

El deterioro no siempre resulta visible a corto plazo, pero acaba afectando a la capacidad del suelo para producir, al agua disponible y a la estabilidad de los ecosistemas.

A esta situación se suma una dificultad añadida: durante mucho tiempo no ha existido un consenso claro sobre qué se entiende exactamente por desertificación ni sobre el momento en que un territorio cruza ese umbral. La falta de criterios comunes ha dado lugar a diagnósticos incompletos y a respuestas tardías.

Distinguir entre zonas ya degradadas, áreas en riesgo y espacios que aún conservan margen de recuperación resulta fundamental para evitar errores y actuar antes de que el daño sea irreversible.

Además, la ausencia de mapas fiables ha sido uno de los grandes frenos a la acción. El nuevo Atlas cubre ese vacío y permite dimensionar con mayor precisión el alcance real del problema en España. Cartografiar es una herramienta clave para orientar políticas públicas, planificar el uso del territorio y priorizar intervenciones.

Con esta información, los expertos buscan orientar las actuaciones previstas en la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación y avanzar en la implementación de la Neutralidad de la Degradación de Tierras en España.

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