Imke Marks, experta en mascotas: «En primavera, una piel sana es la primera protección frente a los parásitos»
El aumento de las temperaturas en primavera y verano reactivan la proliferación de pulgas, garrapatas y otros insectos que amenazan a los animales de compañía.
Imke Marks, experta en nutracéutica animal, advierte que la prevención no debe ser una medida estacional, sino un hábito integral. Mantener una piel fuerte y un sistema inmunitario equilibrado constituye la mejor defensa antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Salud dermatológica: el pilar para proteger a las mascotas durante la primavera
Muchos propietarios asocian el riesgo de parásitos exclusivamente a los meses de verano. Sin embargo, la actividad de estos organismos comienza mucho antes, coincidiendo con el cambio de rutinas y los paseos más largos en zonas verdes.
Por ello, la prevención es importante. No basta con reaccionar ante una infestación, sino que los expertos recomiendan un enfoque proactivo que combine higiene, protección externa y refuerzo desde el interior del organismo
Imke Marks, fundadora de la marca española Mooiza, subraya que una piel sana actúa como el primer «escudo invisible» frente a las agresiones del entorno.
Durante la primavera, las mascotas atraviesan el proceso de muda de pelo, una etapa en la que la piel se vuelve especialmente sensible. Si la barrera cutánea se debilita, los parásitos encuentran una vía de entrada mucho más sencilla.
Por esa razón, el cuidado dermatológico diario es determinante para evitar complicaciones que afecten no solo al animal, sino a toda la familia.
Cómo reforzar la barrera cutánea de mi mascota frente a pulgas y garrapatas
La higiene constituye la primera línea de defensa. El cepillado frecuente es esencial, ya que ayuda a eliminar el pelo muerto y posibles agentes externos adheridos tras los paseos.
En cuanto al baño, los especialistas aconsejan realizarlo solo cuando sea necesario (habitualmente cada 3 o 4 semanas) y siempre utilizando productos que respeten el pH de la piel para no debilitarla.
Además del cuidado directo sobre el animal, el control del entorno es vital. Los parásitos como las pulgas no viven exclusivamente sobre el perro. Sus huevos y larvas suelen alojarse en camas, mantas y zonas de descanso.
Por este motivo, la desinfección regular de estos espacios minimiza el riesgo de infestación. Desde el punto de vista nutricional, el aporte de ácidos grasos esenciales resulta fundamental. Ingredientes como el aceite de pescado y el de borraja, ricos en Omega-3 y Omega-6, ayudan a mantener la hidratación y la integridad de la piel.
Según Marks, cuando la barrera cutánea está fuerte, el pelo crece con mayor calidad, densidad y brillo, dificultando la acción de los agentes externos.
El papel de la nutrición y la microbiota en la prevención de parásitos en los animales de compañía
La salud interna refleja directamente el estado externo del animal. Las variaciones en la actividad física y la dieta durante esta época pueden alterar el equilibrio digestivo.
Una microbiota equilibrada es esencial para fortalecer el sistema inmunológico, permitiendo que el organismo responda con mayor eficacia frente a las amenazas externas.
El uso de prebióticos y probióticos ayuda a equilibrar el intestino y mejorar el bienestar general. La combinación de minerales y hierbas fermentadas potencia las defensas naturales, creando un terreno menos favorable para el desarrollo de problemas derivados de parásitos u otros patógenos.
No obstante, Imke Marks advierte que el rascado excesivo no siempre indica la presencia de parásitos. Si una mascota está correctamente protegida de forma externa pero muestra molestias cutáneas, las causas pueden ser diversas: desde alergias al polen e intolerancias alimentarias hasta dermatitis o estrés.
En estos casos, resulta imprescindible acudir al veterinario para realizar un diagnóstico preciso y asegurar que la salud del animal esté bajo control.