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Parece un gesto más pero tiene un sentido oculto: el motivo por el que tu gato se tumba siempre dónde estabas sentado

El gato se tumba
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Aunque siempre se ha dicho que los gatos son animales independientes, fríos o poco cariñosos, lo cierto es que los felinos tienen una manera muy particular de demostrar afecto. Su comportamiento está guiado por el instinto, la rutina y la necesidad de sentirse seguros, y es necesario entender cómo se comunican para crear un fuerte vínculo con ellos. Factores como la raza, la genética, la edad e incluso las experiencias vividas influyen directamente en su carácter, aunque hay actitudes, como cuando el gato se tumba en el mismo lugar donde estaba su dueño sentado, que son comunes.

Este comportamiento, que para muchos puede parecer extraño, tiene una explicación relacionada con el olor, la temperatura y la sensación de seguridad que encuentran. Por instinto, suelen mostrarse desconfiados y reservados, especialmente cuando están ante personas desconocidas, pero, una vez que se acostumbran a la presencia de las personas, pueden desarrollar un fuerte vínculo basado en la confianza y el afecto. También es muy habitual que se froten contra el cuerpo de sus dueños o que busquen dormir a su lado.

¿Por qué el gato se tumba donde estabas sentado?

Los gatos son animales muy territoriales y perciben su entorno principalmente a través de los olores. Cada vez que una persona se levanta del sofá, deja un aroma casi imperceptible para los humanos, pero muy importante para el agudo olfato felino. Cuando el gato detecta ese olor, entiende que ese espacio es seguro, conocido y perfecto para descansar tranquilamente. Además, al acostarse justo donde estuvo su dueño, el gato también está dejando su propia marca y reforzando la sensación de que ese lugar forma parte de su territorio.

Otro aspecto importante de esta conducta es la búsqueda de calor. Los gatos descienden de ancestros que habitaban regiones cálidas, por lo que sienten una gran atracción por los lugares templados. Un asiento recién ocupado conserva parte del calor corporal y, para un gato, se convierte en un sitio cómodo y perfecto para descansar.

Además, cuando el gato se tumba, no se puede ignorar su curiosidad natural. A los felinos les llama mucho la atención los cambios en su entorno, y un lugar recién desocupado representa algo interesante por descubrir. El olor, la temperatura y la posibilidad de vigilar el ambiente desde otro punto de vista hacen que ese espacio resulte especialmente atractivo para ellos.

Explicación científica

El contacto físico con los gatos genera una respuesta fisiológica que se puede reflejar en un aumento de la frecuencia cardíaca. Al acariciar a un gato, el sistema nervioso mantiene cierto nivel de atención, creando un estado conocido como eustrés, un tipo de estrés beneficioso que ayuda a estimular el cuerpo y la mente. En investigaciones realizadas en hogares, los expertos observaron una relación entre el ritmo cardíaco y los niveles de cortisol en las personas que conviven con gatos.

Si bien la oxitocina, conocida como la «hormona de la felicidad», también participa en este proceso, el efecto más destacado es una activación moderada del sistema simpático. Por ello, cuando un gato decide dormir cerca de los pies de una persona, no sólo demuestra confianza y apego. También puede generar una respuesta positiva en el organismo, favoreciendo el bienestar emocional y contribuyendo al mantenimiento de la salud cardiovascular mediante una estimulación suave y constante.

Cómo actuar

Los gatos suelen disfrutar de las caricias en zonas como la cabeza, la barbilla y el cuello, ya que son áreas donde se sienten más cómodos y relajados. Sin embargo, cada gato tiene preferencias distintas. Mientras algunos toleran el contacto en la cola o la espalda, otros pueden reaccionar con incomodidad o incluso alejarse. Por ello, es importante observar sus reacciones y respetar sus límites.

Al acercarse a un gato, lo más recomendable es permitir que sea él quien tome la iniciativa. Generalmente, primero olfateará la mano o el dedo de la persona antes de aceptar el contacto. Si se siente tranquilo y confiado, acercará su cabeza y guiará las caricias hacia las zonas que más le agradan. Cuando un gato frota su cabeza o sus mejillas contra una persona o un objeto, también está dejando su olor mediante las glándulas ubicadas en esa zona.

La personalidad, la raza y la experiencia previa también influyen en la relación de los gatos con el contacto físico. Algunas razas suelen ser más sociables y afectuosas, mientras que otros gatos prefieren mantener cierta distancia. Además, los gatos que no tuvieron suficiente socialización desde pequeños pueden mostrarse más reservados frente a las caricias o los abrazos.

Finalmente, investigadores de la Universidad Estatal de Washington (WSU), en Estados Unidos, demostraron que la interacción con mascotas reduce el estrés. «Sólo 10 minutos pueden tener un impacto significativo», asegura Patricia Pendry, profesora asociada del Departamento de Desarrollo Humano de WSU. «Los estudiantes en nuestro estudio que interactuaron con gatos y perros tuvieron una reducción significativa del cortisol, una hormona del estrés importante».

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