Los profesionales advierten: «Si un perro está bien protegido y se lame o rasca en exceso, llévalo al veterinario»
En primavera, el aumento de las temperaturas y los cambios de rutina aumentan los riesgos para los perros.
Aunque muchos propietarios asocian los parásitos exclusivamente al verano, su actividad comienza mucho antes, afectando a la salud animal y familiar. Identificar por qué un animal muestra molestias resulta fundamental para garantizar su bienestar integral.
¿Por qué tu perro se rasca a pesar de llevar protección antiparasitaria?
Muchos propietarios asumen que el rascado o lamido excesivo indica siempre la presencia de pulgas o garrapatas. Sin embargo, la experta en nutracéutica animal Imke Marks, fundadora de la marca española Mooiza, advierte que si un animal mantiene sus tratamientos al día y aun así muestra molestias, el origen del problema suele ser distinto.
No todo es cuestión de parásitos. Incluso con una profilaxis correcta, existen patologías subyacentes que requieren atención profesional inmediata. La prevención actual exige un enfoque integral que combine la protección externa con el refuerzo interno.
Según Marks, el rascado persistente en un animal protegido funciona como una señal de alarma que los dueños no deben ignorar. Acudir al veterinario permite descartar dolencias que los dueños pueden confundir con una simple infestación, evitando que procesos leves se conviertan en afecciones crónicas o graves.
¿Cuáles son las causas del rascado excesivo en perros durante la primavera?
Cuando la barrera antiparasitaria funciona correctamente pero el síntoma persiste, los profesionales apuntan a diversos factores clínicos. Entre las causas más frecuentes destacan las alergias ambientales, como la reacción al polen, que proliferan durante estos meses.
Asimismo, las intolerancias alimentarias o problemas dermatológicos específicos pueden debilitar la piel, que actúa como la primera defensa natural del organismo.
Otros factores menos evidente pueden ser el estrés o incluso problemas articulares, donde el animal se rasca las extremidades para mitigar el dolor. La primavera coincide además con la muda de pelo, un proceso que vuelve la dermis más sensible y vulnerable.
Si la piel se debilita, puede haber complicaciones que van más allá de una simple molestia cutánea.
Estrategias de prevención integral para la salud de tu mascota
Para evitar estos problemas, los expertos recomiendan mantener una higiene rigurosa mediante el cepillado frecuente, ya que este proceso ayuda a eliminar agentes externos y pelo muerto.
Por otro lado, es importante que haya baños moderados cada 3-4 semanas. «Una piel sana es la primera barrera natural frente a cualquier agresión externa. Si la debilitamos, abrimos la puerta a los parásitos», añade Marks.
Además, resulta esencial desinfectar con regularidad el entorno del animal, como camas y mantas, ya que muchos agentes patógenos no habitan permanentemente sobre el perro.
Desde el punto de vista interno, la nutrición avanzada desempeña un papel determinante. El uso de suplementos ricos en ácidos grasos esenciales, como los presentes en el gel nutricional Mooiza Dermo, fortalece la hidratación y la integridad de la piel.
Por otro lado, cuidar la microbiota intestinal mediante prebióticos y probióticos refuerza el sistema inmunológico. Como señala Marks, un intestino fuerte permite que el organismo responda con mayor eficacia frente a cualquier agresión externa.
El bienestar general de tu perro depende, por tanto, de un equilibrio entre la limpieza del entorno, una piel sana y un sistema defensivo interno robusto.