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¿Qué significa que tu perro te huela la parte íntima? Un veterinario explica este comportamiento

perro huela parte íntima
Blanca Espada

Para entender por qué un perro huele las partes íntimas de su dueño o de una persona que se le acerca debemos entender primero de todo, que los perros no se fijan tanto en lo que ven como en lo que huelen. Para ellos, el olor lo es casi todo y es ahí donde realmente «leen» lo que tienen delante. Así lo explica un veterinario al que le han preguntado en Quora, y donde ha explicado que cuando se acercan a una persona, no lo hacen al azar. Están curioseando, intentando sacar información, igual que nosotros miramos o escuchamos. Sólo que ellos lo hacen con el hocico.

Pero claro, hay zonas del cuerpo donde el olor es más intenso. La entrepierna es una de ellas. Aunque nosotros no lo notemos, ahí se concentran olores que para un perro resultan mucho más claros y fáciles de identificar. Por eso van directos así que no hay misterio ni intención rara detrás. Simplemente están intentando saber quién eres, como harían con otro perro cuando se encuentran por primera vez aunque debemos entender el porqué de este comportamiento, qué influye y qué podemos hacer para evitarlo.

¿Qué significa que tu perro te huela la parte íntima?

Uno de los errores más habituales es interpretar este gesto desde una perspectiva humana. Puede parecer incómodo o incluso inapropiado, pero en realidad no tiene ningún tipo de connotación sexual. Para los perros, este tipo de contacto es completamente normal. De hecho, entre ellos se saludan de una forma muy similar. El olfato es su principal vía de comunicación y utilizan determinadas zonas del cuerpo para obtener información relevante.

Cuando trasladan ese comportamiento a los humanos, no están haciendo nada diferente a lo que harían con otro perro. Simplemente aplican el mismo sistema de reconocimiento. Algunos lo hacen más que otros, y eso también tiene explicación. Hay razas con un olfato especialmente desarrollado, como los sabuesos, que tienden a explorar mucho más a través del olor. En estos casos, es más probable que este tipo de situaciones se repitan con frecuencia.  También influye la personalidad del animal. Hay perros más curiosos, más activos o más insistentes, y eso se nota en la forma en la que interactúan con las personas.

¿Por qué lo hacen más con algunas personas que con otras?

Esto también tiene su lógica, aunque desde fuera no lo parezca. Hay gente a la que el perro apenas presta atención y, en cambio, con otras va directo sin pensárselo. No es algo aleatorio sino que los perros perciben olores que nosotros ni notamos, y esos cambios pueden venir de muchas cosas desde el sudor y el calor, al momento del día o incluso situaciones más concretas que alteran el olor corporal.

Por ejemplo, en verano o después de haber caminado un rato, es más fácil que ocurra. También hay momentos en los que el olor cambia sin que la persona sea consciente, y eso para el perro resulta más llamativo. Al final, no es que elija a alguien por algo en concreto. Simplemente reacciona a lo que le llega por el olfato, que es mucho más complejo de lo que percibimos nosotros.

Qué hacer si la situación resulta incómoda

Que sea normal no significa que haya que dejarlo pasar siempre, sobre todo si ocurre en un momento poco oportuno o con visitas. Y entonces lo que podemos hacer es apartarlo ligeramente o indicarle que se calme pero sin gritos ni gestos bruscos. Si es nuestro perro seguro que nos entiende en cuanto digamos que no, pero si es un perro ajeno, basta con apartarse o pedir al dueño que aparte al animal.

Por otro lado, puede servir también de ayuda el hecho de anticiparse ya que en el caso de que sea tu perro y ya sabes que tiende a hacerlo, puedes distraerlo antes o darle otra orden para que no llegue a ese punto. Con el tiempo, y repitiendo ese tipo de correcciones suaves, lo habitual es que deje de hacerlo de forma insistente.

Cuándo conviene fijarse un poco más

En general, se queda en un gesto puntual y ya está. Y en ese caso no hay nada de lo que preocuparse. Los veterinarios explican sin embargo, que otra cosa distinta es cuando el perro insiste demasiado o cambia la forma de hacerlo. Si se pone nervioso, no se aparta o empieza a lamer de forma repetida, entonces sí puede ser buena idea observar un poco más.

No porque sea grave, sino por descartar que haya algo detrás, como ansiedad o algún comportamiento que se esté reforzando sin querer. Pero en la mayoría de situaciones no pasa de ahí. Es incómodo, sí, pero también bastante normal dentro de cómo se comportan los perros.

Al final, lo que para una persona puede resultar incómodo o fuera de lugar, para un perro es simplemente una forma de interactuar. No hay intención negativa ni comportamiento extraño detrás. Entender por qué lo hacen ayuda a relativizar la situación. No es falta de educación ni algo que deba alarmar, sino una conducta que forma parte de su naturaleza. La clave está en conocer ese lenguaje y, si es necesario, poner límites de forma tranquila.

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