El perito de los GAL confirma la implicación del socialista Casares en el fraude de las firmas falsas

El perito calígrafo de referencia para la Audiencia Nacional, Rafael Martín Ramos, ha realizado un análisis de las firmas de las actas de la Universidad de Cantabria y certifica que el socialista Pedro Casares, candidato del PSOE al Ayuntamiento de Santander, participó en la falsificación.

Afamado en su sector por estudiar los manuscritos del ‘caso GAL’ o participar en la investigación de los célebres ‘papeles de Bárcenas’, Martín Ramos ha concedido una entrevista a OKDIARIO en la que avala que las firmas atribuidas al decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Cantabria, Pablo Coto, y la del profesor de Economía Manuel Agüeros son “totalmente falsas". Estos hechos están siendo investigados por el Juzgado de Instrucción número 3 de Santander, cuyo titular es el magistrado Fernando Vegas García.

PREGUNTA. ¿Participó el socialista Casares en las actas de la Universidad de Cantabria?

RESPUESTA: Las firmas que aparecen en las actas de la Universidad de Cantabria sí que son del puño y letra de Pedro Casares. Tanto la primera, como la segunda, como la tercera. Sin ningún género de duda. Si hubiese algo que me hiciera tener alguna reticencia te lo diría. Pero soy tajante y determinante: están todos los elementos identificadores. Todo es de su puño y letra. Todas las firmas que aparecen son de este señor.

P. ¿Qué elementos técnicos destacaría?

R. Se pueden ver una serie de características como son el dinamismo, las proporciones, la relación entre elementos, la continuidad en la escritura… Y todo eso son detalles muy importantes para la identificación. Todo el conjunto de características son identificadores de su puño. Todas las firmas tienen esos mismos componentes, la misma estructura.

El decano miente

P. ¿Es verdadera la firma del decano Pablo Coto?

R. Las firmas que constan debajo no son de su mano. Aquí sí hay un intento de imitar la firma, porque las nueve firmas que aparecen como firmas falsas, efectivamente lo son. ¿Qué ocurre? Que aquí, como la firma del señor Coto es aparentemente sencilla, no había más que hacer una serie de garabatos que grosso modo se parecieran.

P. El falsificador intentó simular su firma…

R. Cuando el imitador se lanza a hacer esto cree que ha asumido los rasgos y los trazos del señor Coto. Y no es así. Y también entra en contradicción y se rompen las proporciones. No capta la inclinación de los rasgos. No capta cómo son los movimientos más o menos angulosos y curvos. Y eso, más allá de la imagen que queda reflejada en el papel, es un registro de que los movimientos de los dedos no se han hecho con la misma soltura ni con la misma extensión. No cuadra nada. Más allá de que se parezcan (las firmas) un poco, vagamente, todo lo demás es distinto. No son los rasgos del señor Coto.

Aquí el falsificador ha creído que con hacer una serie de trazos con una especia de “L” inicial, era suficiente, y no. Porque hay unas proporciones, una organización de los elementos en los que se extiende la escritura que no lo ha ido repitiendo.

Las firms falsificadas de la Universidad de Cantabria
Las firms falsificadas de la Universidad de Cantabria

P. ¿Falsificaron la firma del profesor Manuel Agüeros?

R. Están todas falsificadas. Pero además, se da la circunstancia de que en este caso es un tipo de falsificación que yo en mi libro describo como firma de trámite. Es decir, cuando uno no tiene la firma a mano o la tiene en la memoria y la quiere reproducir groso modo porque no tiene más remedio que cubrir un trámite, lanza una firma que generalmente hay muchos documentos en los que el falsificador no piensa que nadie vaya a ir detrás a verificarlo. No hay ningún parecido. Es más, las nueve firmas es un compendio de contradicciones.

P. Hubo descaro a la hora de tratar de imitar su firma…

R. Aquí lo que ocurre es que no hay diferencias, hay contradicciones. Es decir, hay cosas en las nueve firmas que Manuel Agüeros no hace, en contra de su forma de firmar. Son firmas de trámite. No sé si por no tomarse la molestia de buscar una firma o porque se tiene un recuerdo difuso de cómo firmaba, se ponen unas firmas ahí cuya única función es cubrir un hueco. Pero ni siquiera hay ánimo de imitación.

Cabe destacar que el análisis realizado por el perito Rafael Martín Ramos parte de los documentos publicados por OKDIARIO, que son copia de los originales.

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